Investigación

Tederas para afianzar el suelo

02/10/2017

Las tederas son un manjar para la cabras pero, además, investigadores del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias y la Universidad de La Laguna intentan demostrar cómo esta planta forrajera puede jugar un importante papel no sólo en la regeneración de terrenos de cultivo en desuso, sino para evitar la erosión del suelo.

En Canarias hay más de 40.000 hectáreas de terrenos de cultivo abandonados en las que el suelo, además de haber perdido muchas de sus propiedades, corre el riesgo de desaparecer a causa de la erosión. El estudio y la lucha contra la pérdida de suelo se está abordando en las islas desde diferentes frentes y uno de ellos se está desarrollando en el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), donde un grupo de investigadores lleva años trabajando con la tedera (Bituminaria bituminosa) una de las especies forrajeras más comunes en Canarias y que ahora se ha descubierto como una posible aliada contra la erosión de los terrenos en desuso.

Ya se sabía que, amén de un manjar, la inclusión de la tedera en las raciones de comida de las cabras influye de manera positiva en la calidad del queso, también que estas plantas actúan como anticoccidianos en los parasitos que los baifitos tiene en el estómago, pero, además, se está estudiando cómo puede ayudar a hacer más ricos los suelos abandonados y menos susceptibles de ser erosionados.

El estudio, que se ha iniciado recientemente, pretende demostrar que uniendo las tederas a determinados hongos micorrícicos, que de manera natural y espontánea se asocian a las raíces de las plantas, los terrenos con pocos nutrientes y degradados mejoran sus condiciones, explica Pilar Méndez que, junto a María del Carmen Jaizme quien coordina el proyecto, ambas del ICIA, están llevando a cabo esta investigación. Pero es más, además de incorporar micorrícicos a las raíces de las tederas, investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) están intentando asociar también a las raíces de esta planta leguminosa unas bacterias, denominadas rizobios, que son capaces de fijar nitrógeno al suelo.

Los hongos micorrícicos pueden mejorar el estado nutricional de las plantas en las que tienen presencia, pues reducen los efectos de organismos nocivos e incrementan la capacidad de absorción de las raíces.

De este modo, el terreno donde estuvieran plantadas las tederras -con micorrícicos y rizobios en sus raíces, unos fortaleciendo la planta y otros enriqueciendo el suelo con nitrógeno,- se podría recupear de una manera más óptima para la agricultura.

En Canarias hay más de 40.000 hectáreas de terrenos de cultivo abandonados en las que el suelo, además de haber perdido muchas de sus propiedades, corre el riesgo de desaparecer a causa de la erosión. El estudio y la lucha contra la pérdida de suelo se está abordando en las islas desde diferentes frentes y uno de ellos se está desarrollando en el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), donde un grupo de investigadores lleva años trabajando con la tedera (Bituminaria bituminosa) una de las especies forrajeras más comunes en Canarias y que ahora se ha descubierto como una posible aliada contra la erosión de los terrenos en desuso.

Ya se sabía que, amén de un manjar, la inclusión de la tedera en las raciones de comida de las cabras influye de manera positiva en la calidad del queso, también que estas plantas actúan como anticoccidianos en los parasitos que los baifitos tiene en el estómago, pero, además, se está estudiando cómo puede ayudar a hacer más ricos los suelos abandonados y menos susceptibles de ser erosionados.

El estudio, que se ha iniciado recientemente, pretende demostrar que uniendo las tederas a determinados hongos micorrícicos, que de manera natural y espontánea se asocian a las raíces de las plantas, los terrenos con pocos nutrientes y degradados mejoran sus condiciones, explica Pilar Méndez que, junto a María del Carmen Jaizme quien coordina el proyecto, ambas del ICIA, están llevando a cabo esta investigación. Pero es más, además de incorporar micorrícicos a las raíces de las tederas, investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) están intentando asociar también a las raíces de esta planta leguminosa unas bacterias, denominadas rizobios, que son capaces de fijar nitrógeno al suelo.

Los hongos micorrícicos pueden mejorar el estado nutricional de las plantas en las que tienen presencia, pues reducen los efectos de organismos nocivos e incrementan la capacidad de absorción de las raíces.

De este modo, el terreno donde estuvieran plantadas las tederras -con micorrícicos y rizobios en sus raíces, unos fortaleciendo la planta y otros enriqueciendo el suelo con nitrógeno,- se podría recupear de una manera más óptima para la agricultura.