El presidente Sánchez con Héctor Gómez en una reunión del grupo parlamentario. / EFE

Héctor Gómez deja de ser la voz del PSOE en el Congreso tras menos de un año en el cargo

Con su salida los socialistas canarios pierden influencia en Madrid e interlocución directa con el Gobierno del Estado

Loreto Gutiérrez
LORETO GUTIÉRREZ Madrid

Cuando en septiembre de 2021 Pedro Sánchez eligió a un entonces casi desconocido Héctor Gómez como portavoz del grupo parlamentario socialista en el Congreso, su nombramiento sorprendió a muchos. Su sustitución por Patxi López, confirmada ayer tras semanas de rumores de corrillo, no ha sido una sorpresa para nadie.

El socialista canario, que obtuvo un escaño por Santa Cruz de Tenerife en 2019, pasa ahora a un segundo plano como diputado sin haber llegado a cumplir un año en el cargo, lo que lo convierte en uno de los portavoces más efímeros que se recuerdan.

Se daba por sentado que Gómez iba a ser sustituido tras el verano con el comienzo del nuevo curso parlamentario, pero la renuncia de Adriana Lastra a la vicesecretaria general del PSOE a comienzos de semana precipitó los cambios que Sánchez tenía a ya en la cabeza.

El runrún de su relevo corría por los pasillos ya desde antes del debate sobre el estado de la nación celebrado entre el 12 y el 14 de julio, en el que intervino cerrando el turno de portavoces con críticas al PP por la «inadmisible cantidad de estiércol que lanzan continuamente sobre el Gobierno» y con una invitación al principal partido de la oposición a adoptar una actitud menos destructiva y más propositiva. Esa fue su última intervención como voz del PSOE en el Congreso.

Durante estos algo más de diez meses su labor ha sido discreta, centrada más en la negociación de fondo que en buscar el impacto mediático, lo que le hizo ganar una imagen más técnica que política, que no casa bien con el perfil de la portavocía.

Poco amigo de estridencias, desde que asumió el cargo adelantó que apostaría por el diálogo y el debate constructivo para dignificar la vida parlamentaria, y lo ha llevado a gala como premisa en todo momento frente a las criticas -algunas desde su propio entorno socialista- por su falta de colmillo retorcido ante los ataques de la oposición.

En el PSOE reconocían ya desde hace meses que los cambios que hizo Sánchez el año pasado no estaban funcionando en una situación política complicada, en la que a la fragmentación del Congreso se suma una crisis económica con una inflación desbocada a causa de una guerra cuyo final no se vislumbra.

Pero fue a raíz de la aplastante victoria del PP en las elecciones andaluzas de junio cuando los socialistas vieron clara la necesidad de colocar desde ahora en los puestos clave a perfiles con más garra política, para intentar recuperar terreno de cara al año electoral de 2023.

Gómez se labró fama de bloque de granito ante los medios de comunicación: siembre educado pero de una seriedad sin concesiones, con declaraciones ajustadas al argumentario de las que difícilmente se podría extraer un titular jugoso, ni siquiera en los habituales corrillos que se forman tras la rueda de prensa de los martes al término de la Junta de Portavoces.

En su haber se lleva el destacado papel que jugó como negociador de proyectos de ley que eran clave para el Gobierno, a los que allanó el camino y que salieron adelante por la mínima, además de la holgada aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2022, que fue capaz de amarrar en varios frentes junto al ministro de Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.

De «imperturbable» lo han calificado algunos de los que se han sentado a negociar con Gómez, aunque por lo general destacan que en todo momento se ha caracterizado por ser «una persona con la que se puede hablar» frente a otros negociadores más correosos.

La salida de Héctor Gómez de la portavocía del Congreso deja al PSOE canario prácticamente sin presencia en puestos de relevancia en Madrid, con la única excepción de Carolina Darias, centrada en las tareas de ministra de Sanidad, que según las quinielas podría dejar en los próximos meses para ser candidata a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria.

Un mes antes que Gómez otro canario, Héctor Izquierdo, dejaba su cargo de secretario de Estado de Hacienda, en el que estuvo apenas seis meses sin pena ni gloria, para convertirse en comisionado para la reconstrucción de La Palma. Y en diciembre de 2021 ya había renunciado al puesto de subsecretario de Sanidad por motivos de salud Francisco Fernández Spínola, hombre de confianza de Darias que ya estuvo con ella en el Ministerio de Política Territorial y Función Pública.