Imagen de archivo de una sesión del Consejo de Gobierno de Canarias presidido por su titular, Ángel Víctor Torres. / C7

El Gobierno avanza hacia la gestión por objetivos para mejorar su eficacia

El Sistema de Dirección por Objetivos tiene por finalidad establecer un marco común con instrumentos de planificación coordinados

B. Hernández
B. HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Contar con una herramienta que permita la ordenación de la actividad y la rendición de cuentas a la hora de llevar a cabo las políticas públicas es el objetivo del Sistema de Dirección por Objetivos implantado en el Gobierno de Canarias. La intención que persigue es dotar de mayor eficacia a la administración y la mejora en la gestión de los recursos públicos a través de la evaluación permanente mediante indicadores objetivos.

La directora general de Modernización y Calidad de los Servicios de la Consejería de Administraciones Públicas, Alicia Álvarez, destaca que el Gobierno cuenta con un programa general para desarrollar a lo largo de toda la legislatura. Sin embargo, entiende que es preciso establecer un plan estratégico que contemple todas las acciones que llevan a cabo las consejerías de forma conjunta. «Se trata de una planificación más centrada de todo el Ejecutivo que mejora la transversalidad y la coordinación, de manera que se establece la temporalidad, hitos concretos, indicadores, etc.». El objetivo final, insiste Álvarez, es «la mayor eficacia y eficiencia de la administración». Además se pretende que cualquier circunstancia externa que haga variar la planificación «mejore la capacidad de resiliencia porque están bien puestos los cimientos y se sabe lo que hace cada departamento».

PLAN ESTRATÉGICO

  • Primer nivel Los distintos departamentos -las consejerías además del SCS, SCE, ISTAC, ESSCAN y Presidencia- han de definir su «misión, visión y valorar e identificar los objetivos estratégicos».

  • Segundo nivel En esta categoría se fijan los objetivos específicos, proyectos y objetivos operativos.

  • Tercer nivel Es transversal de Indicadores estratégicos y para cada uno de los objetivos, de ejecución y de resultado.

Esta metodología de trabajo es novedosa en la administración regional y todavía está en el inicio. Aún así, los primeros compromisos se han ido cumpliendo «porque se trata de un cambio en la manera de trabajar de todos». El 93% de los departamentos del Gobierno, explica la directora general, ya ha desarrollado su plan estratégico para los ejercicios 2021-2023 siguiendo unas pautas «coordinadas y homogéneas» que permiten ordenar toda la información necesaria para ejecutar cada uno de ellos según el sistema de dirección por objetivos.

Alicia Álvarez defiende que este proceso «no es un programa más que al final obtiene lo contrario de lo que persigue, sino recoge lo que ya se hace y ha conseguido que la administración interiorice lo que quiere hacer a medio plazo y establezca hitos mediante indicadores para comprobar si se está consiguiendo». Uno de los fallos de la administración, indica, es que se establecen objetivos pero no se mide su impacto, y por lo tanto se desconoce «si se ha logrado o no». De esta manera, «se podrá reformular un proyecto si no está dando los resultados esperados», apostilla.

En este proceso es fundamental la implicación de los empleados públicos «porque sin ellos no se consigue nada en la administración». Para ello, desde el año pasado se ha estado formando al personal, no solo a los responsables de los distintos departamentos, «para que sepan de qué se trata esta forma de hacer las cosas». Además se trabaja coordinadamente con el área de presupuestos para que desde que se elaboran las cuentas de un departamento, se cite el objetivo que se persigue y todos los trabajadores tengan claro que trabajan en pro de unos objetivos.

Todas las consejerías han trabajado en esta línea aunque algunas lo han «bordado más que otras» porque estaban más acostumbradas a trabajar en planificación estratégica. Al departamento de Obras Públicas, dice Álvarez, le ha costado más culminar la primera fase de planificación por objetivos «pero está en ello». La gestión del cambio, apunta «es largo y lento».

Premiar a los empleados públicos

Aunque en este momento el proceso de establecer objetivos se centra en los departamentos y organismos de la comunidad autónoma, la directora general Marta Álvarez no descarta que un siguiente paso -«y en algún momento habrá que darlo»- evalúe el desempeño de los trabajadores públicos y establezca algún tipo de compensación.

Para la directora general de Modernización y Calidad de los Servicios «sería lo ideal» y puntualiza que «dando por sentado que todo el mundo cumple con su trabajo, se pueden establecer gratificaciones que no tienen por qué ser solo dinero».

Por otro lado, anunció que en pocos meses, el Gobierno de Canarias dará el visto bueno al decreto que regularizará el teletrabajo en la administración. El objetivo, es que «el ciudadano no se dé cuenta si un empleado público está en su puesto de trabajo de forma presencial o virtual». Esta fórmula ya no tiene nada que ver con la situación sanitaria sino con la propia organización en la estructura pública. El decreto se hará en función de los objetivos: «la persona que teletrabaje tiene que rendir y lo tiene que demostrar». Además, podrá teletrabajar «todo el que quiera y que sea susceptible de estar en esta modalidad», lo que excluye a las personas que atienden directamente al ciudadano, porque lo importante es que el usuario «no note diferencias».

Reconoce que desde el confinamiento y después durante todo el tiempo que ha durado la pandemia, la administración «ha trabajado mucho por teléfono», aunque «cuando se pudo regresar, mucha gente se quedó teletrabajando y no se dio siempre el mejor de los servicios». A día de hoy, indica que el trabajo en remoto es bastante residual y se circunscribe a las personas que no pueden hacerlo de manera presencial en la oficina por motivos de aforo. «Se ha recobrado la normalidad», señala.