34 taxis salieron de Madrid con ayuda humanitaria a Ucrania y regresaron con 130 refugiados. En la imagen, el momento de la llegada con el padre Ángel, de Mensajeros por La Paz. / EFE

La lenta administración

La covid, el volcán de La Palma y ahora la guerra de Ucrania son hechos que ponen en evidencia la incapacidad de las administraciones para dar una respuesta inmediata. Es la solidaridad la que cubre sus vacíos

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

La guerra de Ucrania y la salida masiva de ciudadanos del país en busca de un destino donde refugiarse ha vuelto a poner en evidencia la incapacidad de las administraciones públicas para actuar con celeridad ante hechos imprevistos. La maquinaría administrativa es como un gran elefante al que cuesta poner en marcha. Con ello, además de llegar tarde la mayoría de las veces se generan ineficiencias y se abren grietas en su acción que pagan los más vulnerables.

Ocurrió con la covid. Al principio de la pandemia, en el confinamiento, escasearon los geles hidroalcohólicos y las mascarillas y la administración se mostró incapaz de solventar el problema. Su hueco lo cubrió la solidaridad con miles de personas poniendo sus máquinas de coser al servicio de un país, fabricando mascarillas para llegar al mayor número de personas. Mientras muchos caían en trampas y fraudes de pedidos de mascarillas que nunca llegaban o de hacerlo, lo hacían con precios abusivos.

Volvió a ocurrir en la isla de La Palma. El volcán dejó a cientos de personas sin nada y fue de nuevo la solidaridad la que respondió cuando las administraciones estaban aún pensando cómo afrontar la situación. Miles de ciudadanos de toda España reaccionaron de inmediato y enviaron alimentos, ropa, textil del hogar... que fueron claves en un primer momento.

Ahora, con el conflicto bélico en Ucrania, ha pasado de nuevo. Mientras las administraciones siguen articulando la forma en la que acoger a los refugiados son las acciones solidarias de personas y oenegés las que están facilitando su llegada a España y al resto de los países y dando una primera respuesta. El problema es que el vacío da lugar a la acción de mafias y al fraude como está ocurriendo. Y no será ésta la última vez.