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Los españoles son los europeos más dispuestos a pagar más por coches menos contaminantes

Mientras nuestro país se sitúa en la penúltima posición en infraestructuras de recarga para coches eléctricos

PATXI FERNÁNDEZ Madrid

Las emisiones del transporte por carretera constituyen una de las principales fuentes de contaminación del aire, que es la causa de varias enfermedades graves, como las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y el cáncer. De hecho, según numerosos estudios, la contaminación es responsable de decenas de miles de muertes prematuras al año.

Con este preámbulo, España presenta la cara y la cruz respecto a la adopción de medidas contra la contaminación y la aceptación por parte de los consumidores. Así, según una encuesta del instituto europeo de opinión pública YouGov encargada por la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E), una gran mayoría estaría dispuesta a pagar un importe más elevado a la hora de adquirir un vehículo si éste estuviese propulsado por tecnologías limpias.

En concreto, el 71% de la ciudadanía española (65% media europea) pagaría hasta 500€ adicionales que, al mismo tiempo, es el coste máximo para los fabricantes si aplican una reducción significativa de las emisiones de los automóviles.

Esto choca con la posición de España en cuanto a la infraestructura de puntos de recarga para vehículos eléctricos. Según el indicador global de electromovilidad que valora la penetración de vehículos electrificados y la instalación de infraestructuras de recarga de acceso público, España registra un total de 12.702 puntos de recarga a lo largo de todo el territorio nacional. Respecto al resto de Europa, la valoración general de España se sitúa en la penúltima posición del ranking europeo, solo por delante de República Checa.

Obligar a los fabricantes a reducir emisiones

En el estudio de la organización ecologista Transport& Environment se refleja que casi nueve de cada diez personas encuestadas (el 88%) contestaron que los fabricantes deberían estar obligados por ley a reducir las emisiones de los automóviles nuevos tanto como sea técnicamente posible. Incluso al comprar un coche de segunda mano, más de la mitad de los encuestados (el 54%) declaró que espera que el vehículo cumpla el límite mínimo legal de contaminación.

Solo una pequeña minoría (el 9%) no espera que un coche de segunda mano cumpla este criterio. De este modo, T&E entiende que «queda patente la necesidad de contar con una regulación más estricta sobre la contaminación del aire para que los fabricantes produzcan los vehículos más limpios posibles».

La encuesta se publica en un momento de propuestas para una nueva normativa sobre las emisiones de los coches por parte de la Comisión Europea. Además de en España, se ha realizado en otros seis países de la Unión Europea: Alemania, Francia, Italia, Polonia, Rumanía y la Republica Checa, contemplando una muestra de más de 8.000 personas.

A este respecto, Isabell Büschel, directora de la oficina de T&E en España, entiende que con los datos de esta encuesta se puede afirmar que «el sector automovilístico afirma que la reducción de las emisiones de los vehículos es demasiado cara, aunque en realidad costará menos que pintar un coche. El público quiere los coches más limpios posibles y está dispuesto a pagar la diferencia».

La Comisión Europea se está planteando hacer un seguimiento de las emisiones de los coches «en condiciones reales» durante todo su ciclo de vida en las carreteras. En la actualidad únicamente se verifican los automóviles nuevos durante los primeros cinco años o durante sus primeros 100.000 km. Sin embargo, muchos de ellos permanecen en las carreteras durante mucho más tiempo, especialmente en Europa del Sur, Europa Central y Europa del Este, lo que expone a millones de personas a vehículos con mayores emisiones.

En este sentido, la encuesta ha revelado que existe un importante apoyo a que se exija a los fabricantes de coches cumplan con los límites legales mínimos de contaminación en todas las circunstancias, no exclusivamente en condiciones de conducción ideales e independientemente de cómo, cuándo y dónde se utilicen . Una premisa que apoya el 85% de las personas preguntadas en España. Sin embargo, los actuales límites no se aplican en los desplazamientos cortos dentro de las ciudades -en los que los coches se paran y vuelven a arrancar con más frecuencia- ni cuando se acelera rápido, pese a que en esas circunstancias los motores emiten más.

Cristian Quílez, responsable de proyectos de ECODES, señala que «mantener unos niveles de contaminación reducidos durante solo cinco años, cuando la mayoría de los coches siguen usándose durante mucho más tiempo, constituye una amenaza para la salud pública. La gente quiere tener la certeza de que las emisiones se mantendrán dentro de los límites legales tanto al comprar un coche nuevo como uno de segunda mano. Estamos ante un paso indispensable para mejorar la calidad del aire, un problema al que deben hacer frente todas las ciudades, apostando por una movilidad urbana de cero emisiones».

La reducción de la contaminación del aire es una de las principales prioridades del Pacto Verde de la Unión Europea y la Comisión está estudiando en la actualidad las recomendaciones de los expertos independientes a los que ha invitado a revisar la mejor tecnología disponible. Será en abril cuando se espera la propuesta de la nueva normativa «Euro 7», que establecerá los límites legales de los casi 100 millones de automóviles diésel y de gasolina que se venderán en Europa a partir de 2025.