Banco Sabadell rompe las negociaciones para su fusión con el BBVA

La entidad catalana da por terminadas las conversaciones al no haber acuerdo sobre el precio de canje de las acciones y anuncia que se centrará en el mercado doméstico por lo que estudia vender su filial británica, TSB

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO

Las conversaciones no han prosperado. A primera hora de la mañana de este viernes, BBVA y Banco Sabadell han comunicado el final de las negociaciones para su fusión. La operación ha terminado saltando por los aires porque no ha habido acuerdo sobre la ecuación de canje, la cuestión más determinante en una operación de estas características, puesto que marca el valor de cada entidad y, sobre todo, su peso en el futuro grupo.

Ambas entidades han remitido sendas notas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) esta mañana minutos antes de las siete anunciando la ruptura. Pero si bien BBVA en su comunicado apenas afirma que «las conversaciones en relación con una potencial operación de fusión con el Banco de Sabadell han concluido sin que se haya llegado a un acuerdo», el Sabadell precisa en su documento que el consejo de administración de la entidad, por unanimidad, «ha decidido dar por finalizadas» las «conversaciones al no haber alcanzado las partes un acuerdo sobre la eventual ecuación de canje de las acciones de ambas entidades».

BBVA y Sabadell anunciaron que habían iniciado negociaciones para una posible fusión el pasado 16 de noviembre, inmediatamente después de que el primero anunciara la venta de su negocio en Estados Unidos por 9.700 millones de euros. Justo cuando se conoció esta desinversión, el mercado comenzó a especular sobre una posible operación corporativa en España a cargo de BBVA, gracias a la cosecha de esos recursos. Fue muy pocas horas después cuando se conocía oficialmente que había iniciado negociaciones con el Sabadell.

Pero, días más tarde, el consejero delegado de BBVA, Onur Genç, enfrió los ánimos. Avisaba de que la transacción sólo se llevaría a cabo si se constatara que la operación realmente crea valor para sus accionistas. Asimismo, advertía de que el inicio de las negociaciones no implicaba que BBVA estuviera obligado a llevar a cabo la compra, ni ésa ni ninguna otra en España.

Banco Sabadell, por su parte, ha remitido esta mañana una nota de prensa para explicar sus próximos pasos, que pasan por el desarrollo de un nuevo plan que priorizará el mercado doméstico para aumentar la rentabilidad y la creación de valor para los accionistas. Los detalles de este plan se presentarán durante el primer trimestre de 2021. La entidad ha adelantado que contempla la venta de su filial británica TSB, que tantos quebraderos de cabeza le ha dado: anuncia el análisis de «alternativas estratégicas de creación de valor respecto a los activos internacionales del grupo, incluyendo TSB». Éste es el primer movimiento del grupo bancario después de que su consejo de administración decidiera, por unanimidad, dar por finalizadas las conversaciones con BBVA. Sabadell recuerda que cuenta con una sólida franquicia en España y es líder en índice de satisfacción de clientes en el segmento de pymes, por lo que anuncia que se centrará en estos segmentos de mayor valor añadido y rentabilidad, e implementará su nuevo plan mejorando tanto su eficiencia como la generación orgánica de capital.

La fusión de las dos entidades habría dado lugar a un grupo financiero con más de 950.000 millones en activos, de los que cerca de 600.000 millones se concentrarían en España, donde la entidad iba a situarse como segundo grupo del país por detrás del resultado de la fusión de CaixaBank y Bankia (sumarán más de 625.000 millones de euros en activos en España).

Un calendario tentativo de los planes de BBVA y Sabadell pasaba por la convocatoria a lo largo del mes de diciembre de sendos consejos de administración para, en su caso, aprobar la operación de fusión.

El caso de BBVA y el Sabadell no es único. En mayo de 2019 Liberbank y Unicaja también rompieron su acuerdo de integración. Y la razón fue la misma: el fracaso en alcanzar un acuerdo sobre la ecuación de canje, es decir, el reparto del control accionarial del grupo resultante. Pero este año las dos entidades han retomado sus conversaciones. Es la otra operación que hay en ciernes en el mercado bancario español, junto con la de Bankia y CaixaBank.