Borja Iglesias celebra el gol que clasificó el Betis para su quinta final de Copa del Rey. / Afp

Semifinales | Vuelta

Borja Iglesias rescata al Betis y reduce al valiente Rayo

Lejos de su habitual juego vistoso, el conjunto verdiblanco calculó demasiado con el 1-2 de Vallecas y el Panda sobre la hora evitó que lo acabase pagando caro

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

El Betis de Pellegrini es un equipo alegre, con tendencia al fútbol ofensivo y de combinación, pero la quinta final de la Copa del Rey en la historia del club la alcanzó empleando demasiado la calculadora. Especuló en exceso ante el Rayo con el tesoro del 1-2 de Vallecas y el valiente equipo de la franja, ante el que no cabe reproche alguno pese a quedarse por el camino, cerca estuvo de hacérselo pagar caro. Tuvo la prórroga en sus manos y se le escapó 'in extremis', con el buen hacer de Borja Iglesias para el remate y la dosis de fortuna bética necesaria.

El Rayo salió valiente al partido. La oportunidad era histórica para un modesto con muy poco que perder y todo por ganar. Y es que el 1-2 de Vallecas ayudaba también a soltarse, pues obligaba a la victoria en el Villamarín, vestido de gala para la ocasión. La responsabilidad era toda para los verdiblancos, exigidos por la ventaja, su mejor plantel y con una final en su ciudad a un solo paso, y los intereses béticos pasaban por hacerse dueños del juego a través del gran manejo de balón de Canales, Fekir o Juanmi, con dos buenos guardaespaldas por detrás como Guido Rodríguez y William Carvalho.

Para contrarrestar ese plan de Pellegrini, Iraola lo apostó todo a la presión alta. Recuperar en campo bético y salir a la contra como cohetes, las claves del libreto rayista con el que el equipo franjirrojo desafió el favoritismo rival durante la primera parte. Generó más sensación de peligro el conjunto madrileño hasta el descanso y cortocircuitó el habitual buen juego del Betis. Le costó al conjunto sevillano entrar en ebullición, con Canales absolutamente anulado por el voluntarioso Rayo, muy reconocible en su propuesta, siempre buena señal. Por contra, el equipo local, desnaturalizado, debía recurrir a la profundidad de Álex Moreno por la banda izquierda ante el bloqueo por el centro.

1 Betis

Bravo, Sabaly, Pezzella, Edgar, Álex Moreno (Guardado, min. 96), Guido Rodríguez, William Carvalho, Canales, Fekir, Juanmi (Joaquín, min. 81) y Willian José (Borja Iglesias, min. 86).

1 Rayo Vallecano

Luca Zidane, Balliu, Mario Suárez (Bebé, min. 78), Catena, Fran García, Valentín, Ciss (Comesaña, min. 62), Isi Palazón (Nteka, min. 62), Trejo, Álvaro García (Kevin Rodrigues, min. 89) y Sergi Guardiola (Sylla, min. 78).

  • Goles: 0-1, min. 80, Bebé. 1-1: min. 90+1, Borja Iglesias.

  • Árbitro: Martínez Munuera (Comité valenciano). Amonestó al rayista Balliu y al bético Willian José.

  • Incidencias: Partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey disputado en el Benito Villamarín ante 50.916 espectadores.

La pausa no le cambió la cara al partido, con un Betis atascado y la valentía del Rayo al alza. Seguía el conjunto de la franja pisando dominios rivales con asiduidad, sin ningún tipo de complejos a un gol de enviar la eliminatoria a la prórroga. Iraola redobló la apuesta con atacantes de refresco como Nteka, Bebé o Sylla pero el atrevimiento visitante era pese a todo un arma de doble filo, con más espacios para que los esperados atacantes béticos terminasen por aparecer. La experiencia de la ida ya advertía a los pupilos de Iraola de la pegada adversaria y lo cierto es que un despiste fue suficiente para que Fekir se plantase en el área visitante y se topase con Luca Zidane con todo favor.

Paradójicamente, estaba mejor el Betis cuando el Rayo encontró el tanto que igualaba la eliminatoria. Bebé le sacó brillo a su violento golpeo con una falta al borde del área e hizo pagar muy caro el sesteo verdiblanco durante gran parte del partido. Solo el jarro de agua fría despertó a las huestes de Pellegrini, que pudieron solucionar el entuerto en un disparo de Fekir que se encontró con las manos blandas de Luca Zidane. Balliu salvó al guardameta francés sobre la línea de gol y cuando el pleito ya parecía encaminado a la prórroga, apareció el instinto rematador de Borja Iglesias y la fortuna para que Catena desviase un balón de Canales hacia el segundo palo, donde el Panda ejecutó, rescatando al Betis hacia su quinta final de Copa.