Pilar Palomero, al recibir el Goya a la mejor dirección novel.

'Las niñas' se consagra en los Goya más sobrios y veloces de la historia

Además de la estatuilla a la mejor película, la cinta de Pilar Palomero ha recibido los galardones a dirección novel, guion original y fotografía | Mario Casas y Patricia López Arnáiz obtienen el 'cabezón' a mejor actor y actriz

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

No fue un espectáculo, no hubo chistes ni proclamas políticas. Solo se escuchó un aplauso, para Ángela Molina, premio de honor. Los Goya de la pandemia que Antonio Banderas y María Casado organizaron en Málaga fueron los más sobrios y veloces de la historia. Una gala impecable para un año de muerte y dolor ventilada en dos horas y media justas, que consagró a Pilar Palomero y su ópera prima, 'Las niñas', que se llevó cuatro estatuillas, entre ellas las de mejor película y dirección novel. El filme ya ganó el Festival de Málaga con su retrato del salto a la adolescencia de una niña en la España de 1992, donde la rancia educación religiosa contrastaba con el desenfreno que vivía en las calles. El cine vasco obtuvo un buen puñado de Goyas: cinco para 'Akelarre' y tres para 'Ane', entre ellos el de mejor actriz protagonista para Patricia López Arnáiz.Salvador Calvo fue el mejor director por 'Adú' y Mario Casas, el mejor actor protagonista por 'No matarás'.

Banderas apareció en el escenario con los 166 nominados encuadrados en directo desde sus casas en una emocionante imagen. Recordó «la pesadilla de las salas vacías» y el compromiso de Málaga con el cine español. El actor reflexionó sobre el papel del mundo del cine y la cultura en este tiempo: «Somos contadores de historias y eso es lo que inevitablemente haremos, cada uno a su manera, tratando de entender cómo nos ha afectado esta realidad». Su tono pausado, serio, concentrado, indicaba que esta no iba a ser una gala más. «No somos trabajadores esenciales, tal vez convenientemente necesarios», apuntó con tantas tablas como la codirectora de la fiesta, María Casado. Tras el minuto de silencio aparecieron en el escenario Pedro Almodóvar, Juan Antonio Bayona, Penélope Cruz, Alejandro Amenábar y Paz Vega. Casi nada.

Antonio Banderas, al inicio de la gala.

No se renunció a la alfombra roja con los 40 actores y directores que entregaron los premios en Málaga. También hubo conexiones previas con algunos de los nominados, algunos de ellos en sus casas y otros en hoteles con el resto del equipo. Unos Goya históricos no solo por el coronavirus: por primera vez, el porcentaje de mujeres que aspiraban a una estatuilla era del 41%. En un gesto oportunísimo, el Goya a la mejor película lo entregó Ana María Ruiz López, la enfermera que creó en el hospital de campaña de Ifema la biblioteca a la que bautizó 'Resistiré'. «España es el país de Europa donde más sanitarios se han contagiado», recordó. El ritmo de la entrega fue raudo al no haber subidas ni salidas al escenario. Tampoco la cámara mostró el patio de butacas. La fibra óptica no falló y los premiados hicieron agradecimientos cortos. La cosa se hizo tan ágil que quizá haya que adoptar este esquema en próximas ediciones.

'Akelarre', dirigida por el argentino Pablo Agüero, obtuvo cinco Goyas. Tres galardones técnicos ( vestuario, maquillaje y peluquería y efectos especiales) así como el de mejor dirección artística para Mikel Serrano y el de música original, que recibieron cantando la compositora Aránzazu Calleja y Maite Arroitajauregi, cerebro de Mursego, que combinaron euskera y castellano en sus agradecimientos. Una recompensa al gran esfuerzo de producción de una cinta con un presupuesto de 3 millones de euros, que viaja al siglo XVII para mostrar cómo el machismo sometía a las mujeres acusándolas de brujas. La guipuzcoana Jone Laspiur es a sus 26 años la mejor actriz revelación por su papel en 'Ane', una hija enrolada en la kale borroka que se enfrenta a su madre, vigilante de seguridad en las obras del tren de alta velocidad en la Vitoria de 2009. Laspiur, que también aparece en 'Akelarre', arranca su carrera de la mejor manera posible.

Arriba, Patricia López Arnaiz recibe el Goya a la mejor actriz de manos de Emma Suárez y Marisa Paredes. Debajo, José Coronado entrega el galardón a mejor actor protagonista a Mario Casas; Alberto San Juan recibe el premio al mejor actor de reparto por 'Sentimental'.

El Goya a la mejor actriz recayó, como estaba cantado tras ganar el Forqué y el Feroz, en Patricia López Arnáiz, que lo recibió desde una casa rural en Burgos. La protagonista de 'Ane', que en abril cumplirá 40 años, sostiene con su mirada crispada y dolida la ópera prima de David Pérez Sañudo. Vista en las adaptaciones al cine de la 'Trilogía del Baztán' de Dolores Redondo, 'Mientras dure la guerra' y series como 'La peste' y 'La otra mirada', la actriz vitoriana, que hace tres años vivía de cuidar niños en un comedor y montar conciertos, se consagra con un premio que la saca para siempre de los papeles de reparto. De momento, ya rueda una serie con Netflix.

'Ane', que también obtuvo el Goya al mejor guion adaptado, ya está en plataformas como Filmin y Movistar+, pero debería volver a las salas tras un estreno de mala manera en plena pandemia que se saldó con apenas 12.000 espectadores.

Mario Casas consigue a sus 34 años el Goya con su primera nominación. Lo logra con 'No matarás', un thriller desquiciante y con algunos problemas de verosimilitud, en el que interpreta a un buen tipo que se ha pasado la vida cuidando de su padre y que, a su muerte, vive una noche de pesadilla arrastrado por una tatuada femme fatale (Milena Smit, la nueva chica Almodóvar). No es ni de lejos la mejor película de un actor que ha logrado, por fin, desmarcarse de sus comienzos como sex symbol adolescente a base de elegir papeles arriesgados.

Mariano Barroso, presidente de la Academia, recordó cuánto nos ha ayudado el cine en este último año, aunque las salas se vieran obligadas a cerrar. «De una forma u otra, hemos seguido viendo cine», remarcó en alusión a las plataformas de streaming, que han venido durante la pandemia para dar la vuelta a la tortilla. Y alabó, nobleza obliga, a Santiago Segura, que tiró de la taquilla con 'Padre no hay más que uno 2', la película que más recaudó en 2020 y que no ha recibido ni una nominación. «El cine nos ha curado», concluyó. Los vídeos grabados de las estrellas de Hollywood y otros actores internacionales en apoyo al cine español fueron breves y no entorpecieron el desarrollo de la gala. Queda la duda de si Mel Gibson, Sylvester Stallone o Tom Cruise conocen nuestra cinematografía…

Nathalie Poza.

Más hitos en los 35 años de historia de los premios. El francés de 18 años Adam Nourou es el primer actor negro que gana un Goya por 'Adú', donde interpreta a un adolescente que atraviesa África para tratar de llegar a España en compañía de otro huérfano. La boliviana afincada en España Daniela Cajías se convirtió en la primera directora de fotografía en ganar un Goya en este apartado por 'Las niñas'. El agradecimiento más emocionante fue el de Nathalie Poza, mejor actriz de reparto por 'La boda de Rosa', recordando a su madre, a la que hace tiempo que no abraza. Alberto San Juan, mejor actor de reparto por 'Sentimental', lanzó una pulla al Partido Socialista - «la vivienda es un derecho humano básico»- en el único apunte político de una noche que otros años se convirtió en un mitin.

Al final, que los premiados dieran las gracias desde sus casas se tradujo en una mayor espontaneidad que si lo hubieran hecho desde el escenario. El mejor ejemplo, el primer Goya de la noche, el de mejor vestuario de 'Akelarre', en el que Nerea Torrijos gritó a su chico, el realizador Paul Urkijo, «¡ven aquí, hostia!». El mayor fallo, olvidarse en el 'in memoriam' de Rosa María Sardá, fallecida el pasado 11 de junio, no fue tal: la actriz pidió a la Academia no salir.