Anartistas rompe la cuarta pared

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18/10/2019

La joven compañía de actores ha irrumpido en escena con un repertorio variado y muy distinto a las propuestas habituales en el circuito teatral de las islas. Sin perder el arraigo local, sus cuatro miembros se proponen a sacudir al público de sus asientos en cada sesión

Son jóvenes, provocadores, ambiciosos y tienen las ideas muy claras. Isaac Dos Santos, Jacobo Sanchez, Javier Ortega y Rayco Marrero se unieron «por necesidad» en su primer verano en la Escuela de Actores. «No pudieron juntar a cuatro personas más distintas, pero al final todos queríamos lo mismo y en 2016 montamos Anartistas, convencidos de que el actor se hace haciendo», explica este grupo de amigos desde La minúscula. Así es como han llamado al ‘teatro más pequeño del mundo’, un espacio de unos 6 u 8 metros cuadrados cedido durante su residencia en La Regenta que ellos mismos se han encargado de vestir con suelos de madera, tres escasas gradas, mesa de luces, telón y, de fondo, un corazón. «Nuestra cabeza es nuestro corazón y nuestro corazón es la cabeza. Eso es lo que significa el logo», explican.

Sin embargo, la austera habitación, que ha adquirido un atractivo aire underground, se llena hasta los topes en cada una de sus sesiones. «Tenemos una forma de hacer que llega. No queremos que el público venga a ver una obra y se aburra cómodamente sentado en su butaca. Queremos sacudirlo», aseguran.

El cuerpo les pedía teatro, pero de ese que se aleja de los convencionalismos teóricos y que es difícil ver hoy en las carteleras de las islas. Se manejan, sobre todo, en el terreno del microteatro, y en apenas tres años se han embarcado en todo tipo de proyectos: desde la comedia al drama, pasando por el musical, el performance y, dentro de poco, el teatro familiar. «Nos guiamos mucho por la motivación», cuentan. «De repente se nos ocurre una idea que nos hace ilusión y empezamos a trabajar en ella o simplemente se nos ocurre un titular y nos liamos a escribir partir de ahí».

Exceptuando alguna colaboración, ellos mismos elaboran los guiones, producen, levantan la puesta en escena, se promocionan y, claro, actúan. «Nosotros nos lo guisamos y nosotros nos lo comemos. Es un trabajo muy duro, pero es lo que nos gusta. Cuando hablamos con compañeros que están fuera, pocos se están dedicando a lo que hemos estudiado». Los anartistas se saben afortunados, pero admiten que la industria cultural les ha dado, también, algunas decepciones. «Quizás porque somos políticamente incorrectos, algunos teatros nos han cerrado las puertas». Por eso –explican– como compañía, nos interesa tener siempre un pie dentro y un pie fuera, lo que nos da también algo de libertad».

Proyección

Los cuatro jóvenes pretenden vivir de la actuación en las islas. Un sueño que podría parecer utópico de no ser porque ellos mismos están viendo resultados positivos. «Canarias es un pueblo que respira teatro, y así lo demuestran compañías de aquí que son muy logevas». A pesar de que en un futuro no muy lejano abrirán la puerta a actuaciones en la Península, confiesan que se encuentran a gusto y que, si todos se uniesen a la fuga de talentos, el archipiélago se quedaría desamparado. «Lo que quizás falte es una propuesta que atraiga a los jóvenes, y por eso hacemos muchas acciones poéticas, vamos a distintos espacios...Generar público es importantísimo».

Ni el reciente éxito de Dos Santos en la serie Hierro de Movistar ni el de sus compañeros en sus empresas personales ha medrado su compromiso con el proyecto. De esta manera, la compañía es consciente de que aunque su premisa sea cuestionarse todas las escuelas, la formación es fundamental. Entre sus proyectos a medio plazo está el de financiar cursos especializados a cada uno de sus miembros que luego puedan compartir con el resto. Pendiente queda, también, la búsqueda de un nuevo espacio donde ensayar, ahora que está a punto de terminar su residencia, aunque sus esfuerzos se centran en «aprovechar lo que les queda». El impulso que esperan obtener vendrá próximamente con Miguel Ángel Martínez, autor de El Corredera, que ha pensado en ellos para una comedia de enredo basada en Plauto y que llevará por título La maldita puerta de una casa encantada. Mientras, ellos seguirán sin bisagras en La minúscula, dispuestos a seguir rompiendo moldes y, sobre todo, la cuarta pared.

Un corte de pelo en juego

Los rizos de Rayco Marrero peligran. Este sábado, la compañía presentará La otra Gala de los Oscar a las 20.00 horas en la Ermita de San Pedro Mártir (Telde). A partir de entonces comenzará la cuenta atrás, ya que han apostado un corte de pelo si consiguen llenar el Nuevo Teatro Viejo de Arucas el próximo 25 de octubre, a las 20.30 horas con Los fantasmas de Shakespeare.