Imagen de las instalaciones de cierre en la planta de impresión de Informaciones Canarias SA en Arinaga. / c7

40 años en la encrucijada de la información en Canarias

Si el primer periódico grancanario aparecía para señalar un rumbo cierto, compartido y ventajoso, CANARIAS7 aparecía ciento treinta años después como eco, seña y percepción de un orbe que de nuevo afrontaba un momento de cambio decisivo en su historia

Cuando CANARIAS7 salió a la calle hace 40 años, un 2 de octubre de 1982, Las Palmas de Gran Canaria en particular, como Canarias en general, vivían un momento intenso de transformaciones, de debate y búsqueda de nuevas miradas al futuro y al progreso. Un tiempo de transición, que puede calificarse de verdadero momento sustancial para la historia y el devenir isleño. Ese mismo primer número del nuevo periódico, si lo leemos con detenimiento, a la luz de todo lo acontecido en las más de cuatro décadas que han transcurrido desde entonces, ya apuntaba mucho de ese ambiente y aspiraciones de la sociedad canaria, y el mismo periódico aparecía como santo y seña, como hito que representaba ese nuevo orbe, hacia el que las islas querían virar su rumbo.

El «Ya estamos aquí», de su editorial en primera página, a modo de declaración de intenciones, nos retrotrae al nacimiento del primer periódico grancanario, y, con él, el del periodismo en esta isla -salvo las balbuceantes, inciertas y esporádicas experiencias anteriores, léase 'Correo político y Militar de Córdoba' (reimpreso en grancanaria en 1809), 'El Pueblo' (1842) o los Boletines oficiales de la década de los cuarenta que solían tener 'parte oficiosa-. 'EL Porvenir de Canarias', que apareció en 1852, hace 170 años, también un mes de octubre, exactamente el día 10, cuando entraba en vigor la esperada y esperanzadora Ley de Puertos Francos, ya señalaba en su declaración de intenciones que escogían tal cabecera, dado que «…las Islas Canarias serán consideradas de hoy más cual su situación e importancia merecen, y de que obtendrán a la vuelta de pocos años un engrandecimiento tal que reconquisten y puedan llevar con verdad el renombre de Afortunadas: tal es el Porvenir que las espera…»

Octubre y noviembre de 1982 fueron meses claves en el acontecer isleño de la transición

Si el primer periódico grancanario aparecía para señalar un rumbo cierto, compartido y ventajoso, CANARIAS7 aparecía ciento treinta años después como eco, seña y percepción de un orbe que de nuevo afrontaba un momento de cambio decisivo en su historia. Además, su título editorial, en la línea de la nunca olvidada expresión de Tarradellas al regresar a Barcelona, «Ja sóc aquí» («Ya estoy aquí»), también podría interpretarse como un triunfo de la resistencia y la voluntad del ámbito periodístico isleño por recobrar ideales, por tener una presencia con carácter propio, una línea informativa que, al igual que ocurrió en épocas y situaciones anteriores concluyentes para el devenir insular, contribuyera a definir, materializar y trasladar a propios y foráneos el nuevo ser y sentir de Canarias ante los tiempos nuevos que se avecinaban. Y al proclamar que ya estaban aquí, no dudaban en señalar como nacían «…ilusionados a la vida pública y nos incorporamos a la historia del periodismo canario bajo el honroso nombre de CANARIAS7 con el compromiso y la responsabilidad de ofrecer a los pueblos y a las gentes del Archipiélago el servicio cotidiano de la información de la opinión impresa...». Una proclama que conectaba con los orígenes modernos del periodismo isleño, cuando 'El Atlante' santacrucero, al salir a la calle en enero de 1837, a la vista de los cambios y transformaciones que deberían operarse en el Archipiélago entonces, apuntaba cuál sería su función como periodistas y destacaba que con «…la independencia de hombres libres, delataremos ante el inexorable tribunal de la opinión pública, todos los abusos, do quiera que se encuentren, y reclamaremos con todas nuestras fuerzas la rígida observancia de las leyes siempre que se infrinjan, porque solo aquel pueblo es verdaderamente libre donde las leyes mandan Y los hombres obedecen…»

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Octubre y noviembre de 1982 fueron meses claves en el acontecer isleño de la transición, pero no sólo en política, sino en muchos otros campos, como economía, educación, cultura, usos y costumbres, cuando el Archipiélago, una vez más en su historia, estaba virando su rumbo. Así, de nuevo el periodismo, la información, la comunicación social en Canarias se ubicaba en la encrucijada de todo ello y la aparición de CANARIAS7 venía a ser un magnífico testimonio de esas ansias y requerimientos. Y si, como señaló Agustín Millares Torres -que fue el protoperiodista profesional en Gran Canaria- en los tiempos de cambios de la Ilustración, y luego en las islas en las décadas centrales del siglo XIX, «…ciencias, arte, religión, política, en confuso desorden habían descendido a la arena de la discusión pública para infiltrar sus nuevas y atrevidas teorías por medio de la prensa, en el corazón de los asombrados pueblos…», Canarias 7 llegaba en un momento adecuado ante el que manifestaba «…querer tener voz, querer nacer periodísticamente en una sociedad como la canaria que demanda pluralidad de voces porque exige pluralidad de opciones…» y sólo con «…un periodismo sin partidismos y que tiene como norte Canarias y como límites la Constitución y el correcto uso de la libertad de expresión que ella garantiza…»

La aparición de CANARIAS7 venía a ser un magnífico testimonio de esas ansias

La historia del periodismo canario, siempre en la encrucijada de la sociedad en la que se daba, de la que debía ser reflejo, y con la que debía avanzar en su devenir, volvía a iniciar un nuevo y sugerente capítulo que, cuarenta años después, podemos considerar fecundo, sustantivo e ineludible, lo que le permite ser un instrumento de comunicación social renovado constantemente y con la vista puesta en un futuro, en el que aún tiene mucho que hacer y qué decir desde el estrado de la información. Así, no es de extrañar que, en su artículo de bienvenida, Pedro Doblado Claverie, entonces presidente del Consejo de Administración de Inforcasa, la empresa editora del nuevo medio, rubricara que «…La nuestra, nuestra voluntad de concurrir, se expresa en la misma creación de esta empresa y en la salida de CANARIAS7, que están al servicio de esta nueva andadura histórica…», una voluntad de concurrencia en los cambios y el crecimiento a la que, un mes más tarde, se aunaba la constitución de un órgano también ya histórico como es la Fundación Universitaria de Las Palmas (FULP), que nacía no sólo para buscar la mera creación de una universidad en Las Palmas, sino para dar un vuelco a las estructuras universitarias en Canarias, una transformación sólida que lograra hacer evolucionar y adecuar la universidad isleña a un futuro absolutamente diferente; algo a lo que no fue ajeno CANARIAS7 desde su primer número.

No hace aún mucho tiempo, el afamado columnista y profesor de periodismo neoyorkino Jeff Jarvis, en una reflexión sobre el futuro de los medios de comunicación de masas (2014), se planteaba como «Cada vez que vemos algo nuevo, deberíamos preguntarnos si podría beneficiar al periodismo. La mayoría de las veces la respuesta será no. Pero en ocasiones la oportunidad, la necesidad y la innovación conspiran». Y en 1982 todo ello conspiró muy provechosamente, frente a la incredulidad o desconocimiento de algunos sectores, y la insensibilidad de otros, pero con muy buena acogida por un público que creció rápidamente, para que CANARIAS7 apostará por un futuro que pronto sería una realidad imparable, y al igual que Nicolás Estévanez, a comienzos del siglo XX, señalaba que «el electricista» sería el hombre del futuro -en un claro presagio de lo que la electrónica ha supuesto en la transformación global-, en octubre de 1982 fue muy significativo que, desde el minuto uno, CANARIAS7 afirmara que «la informática era el futuro del periodismo», con un innovador «…plan progresivo de conseguir la plena informatización…», lo que hizo de 1982 una verdadera puerta al futuro del periodismo isleño, a unas transformaciones de las que hoy disfrutan plenamente los lectores en el archipiélago, o los de cualquier rincón del planeta, que quieran conectar con la realidad y la información de esta tierra de encrucijada, donde un periódico joven aún, pero solvente y con sólidas raíces que le insertan plenamente en la historia del periodismo canario, sigue creciendo como una vía imprescindible para la comunicación social en la que se debate y se moldea el futuro de Canarias y del orbe atlántico donde se asienta.