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EFE / Dublín

Ryanair reclama diálogo a los pilotos

La primera gran huelga de pilotos en la historia de Ryanair el pasado viernes provocó la cancelación de casi 400 vuelos en varios países europeos y trastornos a unos 55.000 pasajeros de la aerolínea irlandesa, que, a pesar de calificarla de «injustificable», propone un diálogo a los sindicatos. Para los representantes de los trabajadores, el impacto del parón de 24 horas convocado por grupos de pilotos en Irlanda, Suecia, Bélgica, Alemania y Holanda ha sido mayor y sitúan el número de clientes afectados en unos 67.000, algunos de los cuales deberán, además, recibir compensaciones económicas por las suspensiones.

A ésos se añaden los miles de usuarios perjudicados por la huelga organizada por los tripulantes de cabina (TCP) el pasado mes en España, Portugal, Italia y Bélgica, que llevó a Ryanair a cancelar más de 600 vuelos.

Desde el pasado 12 de julio, también la Asociación de Pilotos Irlandeses de Aerolíneas (Ialpa), que agrupa a un centenar de profesionales contratados directamente por Ryanair -el 25% de la plantilla de este colectivo en este país-, ha efectuado cinco paros, incluido el del viernes, si bien la aerolínea calificó su protesta de «caso aislado».

El sindicato Fórsa, que representa a Ialpa, aseguró que la empresa ya no puede ignorar las reivindicaciones de sus trabajadores, después de la adhesión de los pilotos de otros cuatro países. Ryanair, subrayó Fórsa en un comunicado, tampoco podrá responder a las movilizaciones de sus trabajadores con «agresividad» y con advertencias sobre despidos y reducciones en sus operaciones, pues demuestra que «no tiene experiencia» en «relaciones industriales».

Aunque las demandas concretas varían de un sindicato a otro, todos coinciden en que la dirección no ha efectuado avances significativos en las conversaciones que mantienen desde principios de este año sobre salarios y condiciones laborales. La aerolínea anunció en diciembre su disposición a reconocer, por primera vez, a los sindicatos independientes, pero Fórsa recordó que, por ejemplo, no se han firmado aún convenios colectivos en ningún lugar de Europa.