Daniel Montero Galán

Los errores médicos que no detectamos en las películas y series

Cirujanos que operan cualquier órgano, radiografías analizadas del revés... y otros fallos sanitarios de la ficción

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Hubo un tiempo en que se pusieron de moda las series de abogados, luego les tocó a los periodistas, a los profes de instituto... pero el interés por los médicos nunca decae y los títulos ambientados en entornos sanitarios siempre gozan de buena salud en la grande y la pequeña pantalla. 'Anatomía de Grey', 'Médico de familia', 'Despertares', 'Hospital Central', 'Patch Adams', 'Urgencias', 'Pulseras rojas', 'MIR', 'New Amsterdam'… La lista sigue y sigue, pero no solo eso, hasta en cintas donde la historia no tiene nada que ver con la salud se cuelan escenas de hospital. Dramáticas casi siempre, aunque muchas veces irreales o poco creíbles.

Quienes se dedican a la sanidad cazan al vuelo los errores, algunos de bulto, pero al resto generalmente nos pasan desapercibidos con el trajín de la trama. Por ejemplo, si usted era uno de los fanáticos del doctor House, quizás le sorprenda saber que la serie erró en los tratamientos médicos en la mitad de los episodios de las primeras siete temporadas. Además, hasta en un 41% de los casos se confundieron al nombrar enfermedades o al hacer ciertas traducciones de términos médicos; se exageró la realidad en casi un tercio de los capítulos, utilizando, por ejemplo, prototipos tecnológicos aún en fase de estudio; y se modificó el resultado esperable de las pruebas en un 26% de las escenas. Así lo reveló en 2012 el libro 'House: Patologías de la verdad' (Dolmen Editorial).

Aunque quizá el mayor error era uno muy recurrente en este tipo de ficciones: atribuir a los médicos la capacidad de hacer absolutamente de todo. Esto es, que lo mismo el cirujano plástico hace un diagnóstico de neurocirugía como aparece revisando un hueso roto u operando del corazón. Y esto no ocurre así. «La medicina es un campo enorme y está dividida en áreas muy especializadas. La imagen que se proyecta en la ficción de médicos polivalentes es falsa y crea la sensación de que los facultativos españoles no son tan versátiles como los americanos, dado que el gran productor de series médicas es Estados Unidos», lamenta Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Escena de la serie 'House', protagonizada por el actor Hugh Laurie.

No falta el desfibrilador

¿Y el personal de enfermería? No es raro que brille por su ausencia y sean los propios médicos los que también administren medicamentos a los pacientes, les coloquen las vías o les midan la presión arterial. Por su parte, «la figura de enfermera sexy con bata corta también ha sido muy explotada, como aparecía en la serie 'Médico de Familia', aunque ya no es común», agradece Armenteros. Se debe a que cada vez es más frecuente que los guionistas cuenten con asesores médicos.

Jorge Matias-Guiu, jefe del servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), participó de asesor en las series españolas 'Hospital Central' y 'MIR' y recuerda cómo se trabajaba para evitar cometer errores. «El proceso era el siguiente: yo preparaba un caso y les enviaba un resumen a los guionistas. Ellos lo incorporaban al guion, me lo mandaban para que lo revisara y, después, yo les remitía las sugerencias o cambios que consideraba oportunos», cuenta. Él asegura que «el salto de un evento real a su dramatización en un guion es muy interesante, pero nada fácil. Requiere ver la escena desde ambos lados. El clínico debe entender que es necesario que el caso sea atractivo para la audiencia y evitar referencias que no va a entender un espectador sin conocimientos de medicina. Y el guionista, por su parte, tiene que entender que la ficción no puede estar muy alejada de la realidad y debe ser coherente con ella, pues al fin y al cabo se está proyectando una mezcla de entretenimiento y educación médica a la sociedad».

En su opinión, además, «no solo hay que revisar los casos sobre el papel, que muchas veces se hace, sino que los actores deben ser entrenados en las actitudes y el lenguaje médico y de enfermería». «No puede aparecer una escena en la que un cirujano le cuente un caso clínico a alguien, porque vulnera la confidencialidad del paciente, y debería vigilarse que se cumplen los principios de asepsia en las secuencias grabadas en el interior de un quirófano, como que los actores no aparezcan en ropa de calle y sin mascarilla, gorro, bata o guantes», orienta.

Protagonistas de las series 'MIR' (arriba), 'Hospital Central' (abajo-izquierda) y 'Médico de familia' (abajo-derecha).

Sin embargo, no siempre se mantiene este equilibrio. Y, habitualmente, se prioriza que la historia sea atractiva para el telespectador. Así, «encontramos errores como el acceso a pruebas diagnósticas de forma inmediata, sin esperas ni demoras. Una ventaja que no existe ni en el hospital más especializado», dice el portavoz de la SEMG. También aparecen médicos que se colocan el fonendoscopio (aparato para la auscultación de los sonidos cardíacos y respiratorios) al revés, que analizan radiografías que están boca abajo o que sacan sangre a un paciente y se la trasfunden directamente a otro sin hacer ninguna prueba de compatibilidad previa.

En un buen drama médico no falta, tampoco, una escena con desfibrilador: el paciente entra en parada cardiorrespiratoria, el electrocardiograma no muestra latido (asistolia) y ¡toma! descarga eléctrica. ¿Le suena? Pues esto nunca se hace así. Ante un paro cardíaco, explican los especialistas, se recurre a la maniobra de reanimación cardiopulmonar (RCP), mientras que el desfibrilador se utiliza cuando se producen ritmos cardíacos anormales, como una fibrilación ventricular.

Pero para situación poco probable la de los protagonistas que sufren un traumatismo craneal y no recuerdan cómo se llaman ni quiénes son. «Es imposible. La memoria a largo plazo es específica, no global, por lo que la amnesia traumática solo abarca un tiempo corto y no puede afectar al conocimiento de uno mismo», explica el neurólogo. «Tampoco es posible que durante un periodo de amnesia global se realice un acto que en condiciones normales no se hubiese hecho. Por ejemplo, si alguien comete un asesinato en un periodo de amnesia global, es un asesino potencial que quería asesinar antes. El asesinato no es consecuencia de la amnesia», añade.

Amoríos de hospital

Qué decir, también, de los pacientes en coma que respiran de manera autónoma, como se muestra en el film 'Hablé con ella', teniendo en cuenta que en este estado es necesario estar conectado a un respirador. Por su parte, los ahogados que sueltan un chorrito de agua por la boca y reviven como si nada tampoco se ciñen demasiado a la verdad.

Escena de la película 'Hablé con ella'.

Y cómo olvidar el salseo que se traen los protagonistas de 'Anatomía de Grey'. Relaciones amorosas entre médicos y pacientes, residentes y adjuntos… ¡Allí quien no sale emparejado es porque no quiere! «Hay una creencia popular de que el personal sanitario tiende a juntarse y así se muestra en la ficción. Lo cierto es que hay multitud de uniones entre ellos y quizá se deba a que en contextos donde se viven situaciones dramáticas, como la enfermedad y la muerte, las relaciones humanas y las emociones se intensifican entre las personas que conviven», apunta Armenteros. Eso sí, la insistencia en la cuestión amorososa que hacen los guioniostas y esa imagen seductora de los actores que encarnan los médicos no es realista.

Bien es cierto que sin algunas de estas licencias no nos engancharíamos ni a la mitad de las películas y series ambientadas en hospitales que vemos, así que Matias-Guiu propone una alternativa: «Al igual que se señala que una película está 'basada en hechos reales', lo que significa que no coincide exactamente con la realidad, sería interesante que apareciera una nota indicando que los cuadros clínicos que se escenifican se han adaptado en favor de la historia». A lo que Armenteros añade: «Incluso con asesoría médica, el cine tiene que seguir siendo cine, aunque sirva para enviar mensajes divulgativos sobre aspectos sanitarios».

Ejemplos destacables

'Vis a Vis'

Cuando una persona sale del coma, se inicia un proceso de recuperación lento. Es imposible ponerse a ahogar a alguien, como hace Macarena Ferreiro en la cuarta temporada.

'Serpientes en el avión'

Succionar el veneno de una herida solo hará que nos envenenemos nosotros, pero es una escena común. Así lo hace el personaje que interpreta Elsa Pataky en esta película.

'Anatomía de Grey'

El personal de Urgencias está tan ocupado en la vida real que las escenas de esta serie en las que los médicos esperan a los pacientes chocan.

'Emma'

Echar la cabeza hacia atrás al sangrar por la nariz, como hace Anya Taylor-Joy en esta película, hace que la sangre vaya a la garganta.