Sofía Rodríguez posa en una sala del museo que acoge una cocina valenciana de finales del siglo XVIII con sus típicos azulejos. / virginia carrasco

Cinefilia y diseño, todo por amor al arte

Heredera del ambiente intelectual de la Institución Libre de Enseñanza, su vida ha transcurrido entre museos. Desde hace once años dirige el de Artes Decorativas

ANTONIO PANIAGUA

Sofía Rodríguez Bernis sabe de la historia menuda de los españoles a través de los objetos que usaron. Relojes, vestidos, cristales, tejidos, muebles, alfombras, tapices, agendas, pitilleras y juguetes hablan a veces mejor de nuestra idiosincrasia que los himnos y banderas. Rodríguez dirige desde hace más de once años el Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD), un centro poco conocido pero que está dotado de un fondo de 70.000 piezas. Esta historiadora del arte, amante de la sierra del Guadarrama, la conversación, los libros y la cerveza, trabaja en un elegante y bello edificio dentro del eje Prado-Recoletos de Madrid. No obstante, su despacho, espartano y desprovisto de ínfulas, encaja bien con su carácter. A sus 63 años, le gustaría jubilarse en una entidad con mejores infraestructuras y que pasara a llamarse Museo del Diseño.

Lunes

8.00 horas. Nada más levantarme recojo el friegaplatos, ventilo la casa y hago esos trabajos domésticos que se han quedado pendientes del día anterior. Me preparo un buen desayuno, a base de frutas, una infusión, algo de cereales y tostadas con muchas y muy variadas cosas encima.

9.30 horas. Llego animada al museo, el trabajo me divierte y no me cuesta nada sentarme al escritorio. En este centro pretendemos que no haya personas al servicio de otras. También procuramos hacer jornada inglesa. Eso de salir y atiborrarse de comida lo veo poco adecuado para el trabajo y el organismo. Por eso tomo una cosa sencilla a mediodía, a veces con un bocadillo me basta. Y en casa hacemos algo parecido.

Martes

11.00 horas. Mantengo entrevistas con el fin de comprar obras para el museo. El MNAD es muy activo en adquisiciones y el Estado recurre tanto a colecciones de particulares como a casas de subastas y anticuarios para ampliar nuestro patrimonio. Hace poco nos hicimos con las puertas de una alacena pintadas por José Moreno Villa. Además acaban de entrar 65 piezas fantásticas de mobiliario español moderno, que abarcan desde los años 30 hasta los años 60. Nuestras colecciones incluyen obras que van del siglo XIV hasta el XXI, es decir, anteayer. Por ejemplo, disponemos de un fondo importante del diseñador Alberto Corazón.

13.00 horas. Ahora tenemos expuesto un nacimiento napolitano que ha preparado Juan Sanz, un escenógrafo de teatro y ópera, al tiempo que sigue la muestra de relojes históricos.

Miércoles

19.00 horas. No tengo ningún empeño manual que ocupe regularmente mi tiempo. Me encanta el mundo de los tejidos, que es muy complejo; nunca se reduce a unos meros dibujines. El subdirector del museo, Félix de la Fuente, y yo, con la ayuda de la investigadora María Dolores Vila Tejero, nos dedicamos el miércoles por la tarde a examinar las piezas de la colección de arte textil. Datamos cada objeto, describimos su genealogía, la técnica empleada… He cosido algo a lo largo de mi vida, sobre todo cuando era joven. Ahora lo he intentado otra vez, pero lo hago horrorosamente. A veces me da por el bricolaje, aunque reconozco que soy muy chapucera.

20.00 horas. Me divierte cocinar, no soy una Cordon Bleu, pero me defiendo. Cuando llego a casa hago una cenita, casi siempre temprano, a diferencia de las horas imposibles a que acostumbran mis amigos, y charlamos. Eso acontece si llego pronto, porque los días que me presento a las nueve de la noche me encuentro con la cena preparada.

23.00 horas. El sofá y la cama son mis lugares favoritos para leer. Leo mucha novela, de todas las épocas, sobre todo española, inglesa y francesa; frecuento menos la poesía. Ahora mismo llevo en el bolso 'El acoso', de Alejo Carpentier, y en la mesilla de noche tengo 'Los españoles pintados por sí mismos', una recopilación de estampas costumbristas del siglo XIX español escrita por autores románticos, muy condicionados por el ambiente político de los años cuarenta y cincuenta de aquel siglo. Es una lectura muy divertida, repleta de tipos pintorescos.

Jueves

12.30 horas. De todas las piezas expuestas en el Museo de Artes Decorativas, el público muestra una gran atracción por los tejidos con estampaciones de William Morris. Las telas son una delicia. Morris, un socialista revolucionario, era un diseñador, poeta, novelista y traductor que reivindicaba el valor de la artesanía, la cual permitía al trabajador mantener el control de todo el proceso de producción, frente a la alienación que suponía la división del trabajo propia de la Segunda Revolución Industrial. Para él, arte y artesanía debían ser la misma cosa. Su sistema para encajar las tintas daba a las telas un aspecto muy distinto al frío y un tanto envarado de los tejidos salidos de los telares mecánicos. Sus diseños para la indumentaria de la mujer tuvieron un gran éxito y aún siguen estando muy vigentes.

Viernes

17.00 horas. Tengo deformación profesional: cuando voy a otros museos siempre me fijo en aquellas cosas que pueden tener relación con la vida cotidiana de otras épocas. Me sucede mucho.

19.00 horas. ¿Algún método para encarar los momentos difíciles? Pues ponerme de mal humor. Ni bailo ni hago cosas parecidas.

22.00 horas. Pese a que tengo dibujos y libros que tienen algún interés, no soy coleccionista ni debo serlo, porque los museógrafos somos arte y parte. Podría reunir pintura del siglo XVIII, por decir algo, pero nada que tenga que ver con el museo en que trabajo, porque entonces estaría mezclando mis intereses personales con aquellos que he de representar.

Sábado

20.30 horas. No estoy enganchada a las series, pero sí me gusta mucho el cine. Todos los fines de semana procuramos ir con un grupo de amigos a ver alguna película. 'Fue la mano de Dios', de Paolo Sorrentino, es la última que he visto, está muy bien. Es una obra muy autobiográfica, una comedia bufa muy al estilo de las cosas que hace Sorrentino. Me encantó 'La crónica francesa', de Wes Anderson, y otra magnífica es 'El buen patrón', de Fernando León de Aranoa. El personaje de la becaria está muy bien perfilado. Refleja muy bien ese mundo de las empresas familiares en las que parece todo idílico y al final resulta que sus intereses son los mismos que los de las grandes corporaciones. Las aficiones familiares van por el cine y la música. No es extraño que mi hijo estudie cine.

Domingo

11.00 horas. Sin ser montañera, conozco bien la sierra de Guadarrama. Provengo de una familia impregnada del ambiente intelectual que defendía la Institución Libre de Enseñanza y el Instituto-Escuela. Ese modelo pedagógico de conocer el país y sus gentes a través de salidas al campo estaba muy presente en mis padres, de modo que por tradición familiar y gustos somos excursionistas empedernidos.