A partir del 1 de enero de 2022 en España se obligará a los 'influencers' a dejar claro cuando el contenido es publicitario

Resulta imprescindible buscar herramientas que se ajusten a las peculiaridades de los influyentes digitales dentro del marco normativo

ÁLVARO LUIS HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El mundo influencer va posicionándose en el ámbito de la publicidad como un elemento cada vez más importante en los planes de marketing y se va invirtiendo cada vez más presupuesto. Pero existe la otra cara de la moneda al éxito exponencial que están teniendo estos creadores digitales, hay un vacío legal ya que no se ha creado a día de hoy en España una legislación específica al respecto. Pero en breve va a cambiar esta situación porque desde La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) han vuelto a pedir al Gobierno Nacional que fiscalice a los sujetos que presten servicios de comunicación audiovisual que se soportan en plataformas digitales de intercambio de contenido, principalmente se refieren a los influencers.

Lo que pone en relieve este nuevo informe sobre el Anteproyecto de Ley General de Comunicación Audiovisual (LGCA), es que resulta imprescindible buscar herramientas que se ajusten a las peculiaridades de los influyentes digitales dentro del marco normativo, y de esta forma, se consigue el objetivo de regular la actividad y evitar malas prácticas de estos personajes públicos, ya que algunos cuentan con infinidad de seguidores y mueven cifras económicas importantes. El organismo regulador insiste en la conveniencia de la inclusión expresa de estos influencers en la ley, para que en lugar de aplicarles de manera genérica el marco normativo, este se pueda ajustar a sus peculiaridades, según asegura Roberto Martín, co fundador y director de marketing digital de la agencia Isla Influencia.

Por tanto, cuando está nueva ley se apruebe, estos agentes que operan en internet deben estar obligados a informar a sus usuarios que lo que están publicando es publicidad, es decir, que reciben dinero, un servicio o un producto en cualquiera de las redes sociales en la que ejerzan su profesión, Youtube, Tik Tok, Instagram TV, facebook o Twitch, por nombrar solo las más conocidas. Pero una de las sombras de esta propuesta de ley es que no plantean una definición clara, definitoria y legal de a que se considera un prescriptor social o influencer.

Si se hace realidad esta nueva ley, a partir del 1 de enero del 2022 los prescriptores sociales que no comuniquen de forma diáfana en sus posts, reels, videos, stories, directos, etc... palabras como colaboración, patrocinio o publicidad, incurrirán en un delito con multas de hasta 30.000 euros. Y no bastará el hastag #ad, que viene del inglés advertising.