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Freno a las tierras raras: perdemos todos
Opinión

Freno a las tierras raras: perdemos todos

Es esta una tierra de contradicciones. Sin duda. Se sale a la calle para pedir un cambio de modelo económico, para quejarse del turismo y a las tres semanas, los mismos que reclamaban esto han cerrado la puerta a la diversificación y a la investigación de tierras raras

Silvia Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 2 de mayo 2024, 22:54

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La empresa canaria Satocan, a través de su filial Tenáridos, ha decidido dar marcha atrás a la investigación de tierras raras en Fuerteventura y retirar las tres licencias que le habían sido otorgadas. Felicidades para la presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, y a todos aquellos partidos que se fueron sumando al rechazo a las investigaciones al calor del populismo y ante el temor de que sea otro el que se lleve sus votos si se ponen del lado del proyecto. Así es como gobiernan hoy muchos de los políticos de las islas -quizás influenciados por esa nueva tendencia que viene del Gobierno estatal-, a base de decir lo que los ciudadanos quieren escuchar, engoar sus oídos, sin pensar en el conjunto de la región y el futuro de las generaciones venideras. Son malos tiempos para la política de verdad.

Ninguno de ellos se leyó el proyecto, ahondó en él y se interesó por lo que se quería hacer. Simplemente se sumaron a la ola del rechazo, sustentada en muchas medias verdades y alguna que otra mentira.

Es esta una tierra de contradicciones. Sin duda. Se sale a la calle para pedir un cambio de modelo económico, para quejarse del turismo y a las tres semanas, los mismos que reclamaban esto han cerrado la puerta a la diversificación y a la investigación de tierras raras, unos minerales que son fundamentales para el desarrollo del coche eléctrico, las energías renovables (placas solares y aerogeneradores) y aparatos tecnológicos como los móviles y que, de hallarse en las islas, supondrían una auténtica revolución.

Ese mismo rechazo se da con los molinos eólicos -que empiezan a suscitar un gran rechazo en gran parte de la población-, con las placas solares, los tendidos eléctricos y todo lo que implique desarrollo pero eso sí, luego queremos tener el último modelo de móvil, coches eléctricos en nuestras carreteras para reducir emisiones y energías renovables para tener todo un chorro de electricidad en casa al precio más barato.

Satocan claudica sin haber empezado pero las tierras raras, de haberlas, siguen ahí y Europa aprieta a los países para explotar las que haya en el continente con el objeto de reducir la dependencia de China. Quizás en breve sean otros los que lo intenten, de fuera -nacionales o extranjeros-, y con menos miramientos.

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