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Señales para identificar que tu coche está contaminando de más

La pérdida de potencia o el fallo en un sensor pueden ser señales de que el coche está contaminando más de lo habitual

J. BACORELLE Madrid

Los gases de escape de los vehículos tienen monóxido de carbono, uno de los gases contaminantes que más se encuentran en la atmósfera de nuestras ciudades. Cuando un automóvil desprende humo con estos gases o, incluso, olores fuertes y desagradables, se enciende sobre el panel o el salpicadero una luz de advertencia que indica un problema en el sistema de anticontaminación.

El monóxido de carbono (CO) se suele producir en los motores de gasolina (algo menos en los diésel) cuando la combustión no es completa debido a un exceso de combustible o una falta de oxígeno en la mezcla. Es un gas muy tóxico que puede provocar la muerte si se respira ya que esta molécula desplaza a la de O2 en los glóbulos rojos de la sangre. Todos los años mueren cientos de personas por las emanaciones de CO de calderas de calefacción en mal estado.

Otras sustancias que nos encontramos de forma habitual en los tubos de escape de los coches son los HC, o hidrocarburos no quemados o quemados parcialmente. Son tóxicos y pueden provocar irritación en los ojos, en la piel y en los pulmones. Pueden estar presentes tanto en los motores de gasolina como diésel.

También los benzopirenos, que son unas partículas sólidas que se generan por la combustión del gasóleo. Además de contaminar el aire y propiciar la formación de smog (nubes de humo en las ciudades), son muy cancerígenos.

En en proceso de combustión también se generan óxidos de azufre, debido a las impurezas de azufre presentes en los combustibles. Actualmente se ha reducido mucho su producción gracias a caros procesos de «desulfurización» en el proceso de destilación de los combustibles. Su presencia es mayor en el gasóleo. Son los causantes de la lluvia ácida.

En cuanto a los óxidos de nitrógeno (NOx), estos se producen en los motores diésel, pero cada vez son más frecuentes también en los motores de gasolina de inyección directa, que cada vez trabajan con relaciones de compresión más altas y mezclas no estequiométricas para aumentar el rendimiento y reducir el consumo.

Los motores de los vehículos están equipados con sensores que retroalimentan información al ordenador para que éste gestione y optimice el funcionamiento del motor con el objetivo de que el sistema de anticontaminación cumpla con las normas.

En algunos casos, dependiendo del motor, puede tener hasta más de 15 sensores para un correcto rendimiento. Si alguno de estos sensores falla, el ordenador encontrará una estrategia para cumplir con la norma de contaminación programada. Para ello, es posible que el coche pierda potencia por lo que este es otro síntoma de que contamina más de lo que debería.

La mejor manera de mantener un sistema de control de contaminación eficiente es drenando el aceite del motor y reemplazando regularmente todos los filtros. Un mantenimiento adecuado del filtro de aceite, el de aire y el de combustible, así como las bujías de los motores que funcionan con gasolina es fundamental. Para ello, los expertos de Oscaro recomiendan revisar tu coche con frecuencia y, en caso de ser necesario, contar con la ayuda de un profesional.

En aquellos casos en los que la luz de advertencia del motor se enciende, es recomendable consultar la ECU (Unidad de Control del Motor) usando una herramienta de diagnóstico para averiguar de dónde proviene el problema e, incluso, si alguno de los sensores de contaminación está defectuoso.

Las herramientas de diagnostico revisan los sistemas electrónicos y equipos del vehículo con el objetivo de visualizar las averías que provocan que el coche contamine más. Identificar las fallas del motor permite ir directamente a la reparación necesaria.

Una de las principales recomendaciones es arrancar el motor sin pisar el acelerador, apagar el motor en paradas prolongadas o planear las rutas con tiempo de antelación para recorrer menos kilómetros y contaminar menos al tiempo que ahorramos combustible.

Aunque parezca sencillo y obvio, arrancar el coche y el motor en frío requiere un consumo extra de combustible. Encender el motor y dejar que se prepare durante aproximadamente un minuto permite consumir menos combustible y así evitar una conducción contaminante.

La anticipación también es un buen aliado para quienes quieren convertirse en conductores más ecológicos. Durante la conducción en el centro de la cuidad, los semáforos se multiplican y el más mínimo detalle en la conducción es fundamental para no contaminar, por lo que reducir la velocidad y evitar las paradas bruscas antes de cada cruce es esencial. Para los amantes de los retos, en muchos casos su ordenador de a bordo le permitirá medir su rendimiento en una conducción no contaminante y responsable. Para los que siguen las últimas tendencias, el sistema Stop-Start integrado en los coches recientes ahorrará automáticamente su nivel de combustible.