Canarias, en el máximo histórico de aportación de energía eólica

12/09/2019

El viento colabora en la generación eléctrica desde la década de los 90, pero nunca suministró tanto como ahora.

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En las últimas semanas, se ha producido un fenómeno que habla del crecimiento de la energía eólica en Canarias, con una producción en horas de baja demanda que ha tenido que ser limitada, aunque solo en parte, y que reciben el nombre de “Excedentes de generación no integrables en el sistema”, según la orden que desde el centro de control de REE se manda al control de cada parque eólico.

“Así a priori, podríamos interpretar estas circunstancias como un despropósito. Sin embargo, son buenas noticias y constituyen un reto que debemos afrontar y planificar”, explica Rafael Martell, presidente de la Asociación Eólica de Canarias (Aeolican), que añade que el viento lleva aportando energía limpia a Canarias “desde la década de los 90, pero nunca aportó tanto como ahora, nunca fue necesario limitar aerogeneradores”.

La implantación de nuevos parques eólicos en Canarias estos últimos años ha sido todo un éxito y, gracias a ese éxito, aunque parezca una contradicción, la eólica, con sus ventajas e inconvenientes ha llevado al límite al sistema y ha puesto la operación del sistema eléctrico en las Islas “patas arriba”, subraya. Estas situaciones duran pocas horas, no se paran/limitan todos los aerogeneradores sino solo una parte hasta reducir la generación eólica a una potencia asumible por el sistema eléctrico. Esto solo sucede las noches de mucho viento (normalmente hace más viento por el día que por la noche) y coincide con días de baja demanda eléctrica, como las madrugadas de domingo a lunes, por ejemplo.

Se han evidenciado las virtudes y las carencias de cada fuente de generación, y sobre todo los límites de sistemas eléctricos pequeños y aislados. La eólica produce gran cantidad de energía limpia y barata, pero inestable al depender del viento e incapaz de seguir la demanda. Los grupos térmicos aportan seguridad y seguimiento de demanda, pero la eólica los lleva a operar fuera de su rango óptimo de trabajo y los costes son altos, económicos y medioambientales. “Por decirlo en lenguaje coloquial, los grupos térmicos siempre han seguido la demanda, pero ahora deben seguir la demanda y seguir a la eólica a la vez, y, en ocasiones, esos seguimientos son divergentes y, sencillamente, los grupos fósiles no fueron diseñados para ese nivel de estrés operativo”, explica Martell.

El dirigente empresarial sugiere que a corto plazo se deben seguir instalando más aerogeneradores, como se prevé tras la publicación por el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) de la resolución definitiva de adjudicatarios de la primera subasta eólica de Canarias. Con más eólica, “por supuesto, aumentarán las paradas/limitaciones a parques eólicos y el viento nocturno desaprovechado, pero este ‘desperdicio’ eólico será mitigado en parte por la implantación de la movilidad eléctrica, ya que en muchas circunstancias los vehículos eléctricos se recargarán por las noches, cuando no se usan y aprovechando las ventajas de las tarifas especificas nocturnas donde la recarga será más barata”.

De esta manera, Martell propone una revisión de los procedimientos de operación de REE en Canarias, “no porque no sean óptimos, sino porque se aprobaron hace ya unos años y las circunstancias y la tecnología han cambiado desde entonces”. E independientemente de los resultados, sobre todo, “porque de todas las acciones a emprender para mitigar las limitaciones de aerogeneradores, esta es relativamente barata, inocua y rápida, ya que hablamos de modelos informáticos donde testear diferentes situaciones límite”.

A largo plazo, cree que “no queda otro remedio que plantearse grandes inversiones, costosas, comprometidas y complicadas”, pero serán la única manera de avanzar en penetración de renovables. “Aquí cabe todo, sustituir grupos fósiles por otros nuevos más flexibles, bombeos (Chira Soria está publicado y en fase de alegaciones), baterías de todo tipo, interconexiones y smartgrids, condensadores incluso otras tecnologías aún en fase de I+D”. Todas estas opciones tienen “ventajas e inconvenientes” sobre otras, no existe la solución única y, seguramente, se acabe implementado varias de estas alternativas, combinadas adecuadamente. Y, como siempre en los sistemas eléctricos, “ahí está la clave, la combinación adecuada de diferentes tecnologías de generación y diferentes tecnologías de integración en red. Pero también es necesaria la combinación adecuada de coste y momento, y esto requiere de buena planificación, de estudios comparativos y, sobre todo, de compromiso político”, sostiene.