La Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria acogió a la joven escritora en su ciclo Tinta en malva. / C7

«No escribo historias porque sí, me gusta que transmitan unos valores»

Abogada de día, escritora de noche. A sus 27 años, la joven grancanaria tiene las cosas claras: hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

Tras ejercer años como abogada en Granada, Nerea Vilavert (Las Palmas de Gran Canaria, 1993) dejó todo atrás en 2017 y se embarcó en un viaje por Sudamérica con su hermana durante diez meses en los que exploró su faceta más creativa y comenzó a escribir La increíble pero olvidada historia de Anul (2019), el primer libro de una trilogía épica sobre un mundo mágico dividido en cinco reinos que viven en armonía hasta que la revelación de un secreto dará pie a una guerra entre ellos. El relato continúa con El legado de Anul y este diciembre verá la luz su última entrega de cara a las navidades, El alma de Anul.

- Ahora que la situación impide viajar como en los días previos a la pandemia, ¿cómo es revivir unos libros que escribiste entre frontera y frontera?

- Lo cierto es que afronto las cosas según vienen. Soy una persona muy realista y ahora mismo hay otras prioridades. Viajar no es una necesidad básica, es algo más espiritual, pero sigo mirando el mapa y planeo a largo plazo para aprovechar el momento cuando llegue. Los proyectos que tenía han cambiado, y cuando se declaró la pandemia en marzo lo vi como una oportunidad para dedicarle todo el tiempo posible a revisar la última historia, dedicarme a promocionar las dos entregas anteriores, hasta hice un curso de marketing y redes sociales.

- Entonces el «parón» te vino bien, en cierto sentido

- Pues sí, ahora mismo estoy en Tenerife con un proyecto. Soy abogada de día, reponedora de tarde y escritora de noche. Aunque no he publicado todo aún, ya voy por mi sexta novela en cuestión de dos años. Después de la trilogía necesitaba oxigenarme y probar otros registros. Durante la cuarentena salió una historia que además ha sido un reto para mí porque tiene un punto de vista masculino.

- Eso se llama ser una escritora prolífica…

- Cuando hice mi primera presentación, hace un año, no me sentía cómoda llamándome escritora, me parecía algo presuntuoso. Ahora mismo sí lo digo con la boca grande. No sé hasta donde llegaré pero si no sigo adelante nunca lo sabré. Mi intención no es ser una revolución, lo hago porque me gusta y disfruto a cada paso.

«He descubierto que no hay por qué ceñirse a hacer una sola cosa en la vida»

- Cuesta creer que a este ritmo nunca antes pensaras en dedicarte a esto.

- Curiosamente, lo que peor se me daba en el colegio era Lengua y Literatura y eso que mi padre es periodista. Yo he sido más de ciencias y de razonar, aunque sí que considero que siempre he sido muy creativa. Mi familia solía reunirse para hacer cortometrajes caseros y yo escribía los guiones… De hecho, La increíble pero olvidada historia de Anul está basada en uno de los que hicimos en 2014. Duraba un minuto y medio, lo hicimos sin ninguna pretensión, pero lo tenía en la cabeza y, aunque suene un poco épico, un día me levanté y dije «es el momento».

- ¿Y te pusiste a escribir?

- No tenía nada que ver con lo que había montado. Empecé a mezclar cosas ficticias, cosas basadas en hechos reales… Y empecé por el final, así que sólo me faltaba articular cómo llegar hasta ahí. Lo que me pasó es que tenía esa historia en la cabeza y vomité la información así en bruto. Luego la reposé, revisé, corregí… Eso se ha convertido en mi proceso creativo. Lo que sí tenía claro es que no quería publicar el primer libro sin haberlos escrito todos, porque eso me daba margen para hilar bien todas las piezas. Del primero al último hay un mundo en la manera en la que escribo. Yo lo he notado y quienes me han leído lo dicen también.

- Quizás por eso, al principio, eras muy críptica con la historia. ¿Qué se puede contar de esta última entrega?

- El tercer libro es la clave para entender toda la trilogía. Digamos que el primero se centra en el pasado, el segundo en el presente y el último en el futuro. Además es del que estoy más orgullosa porque está escrito de manera que en cada capítulo el punto de vista cambia de un personaje a otro y tiene mucha más riqueza para el lector. Es el libro del descubrimiento de los porqué y los mensajes que se han ido sembrando anteriormente ya no parecerán tan remotos ni ajenos a la realidad como pensábamos.

«Es un buen momento para la ficción porque te permite salirte de tu día a día y quizás eso es lo que la gente necesita ahora»

- Algunos de esos mensajes tienen que ver con la conciencia medioambiental, un tema en que también se puso el foco cuando, de repente, paró casi toda la actividad humana durante más de dos meses. ¿Crees que se ha conseguido algo desde entonces?

- Precisamente yo tengo bastante conciencia medioambiental desde hace años, pero a raíz de mi viaje aún más porque me permitió ver otras realidades y ser más crítica con mi entorno. Mi hermana y yo estuvimos diez días como voluntarias limpiando el desierto en Perú y pensábamos «¿Pero cómo llega hasta un lugar tan recóndito tanta basura?¿Es necesaria toda esta creación de desechos?» Pero claro, como no lo vemos, muchas veces ni pensamos en ello. Por eso no me gusta escribir historias sin más sino introducir valores que te hagan pensar… No como algo moralizante, pero sí de manera sutil: el respeto a la naturaleza, la igualdad de género, el lenguaje. No podemos aspirar a una sociedad equis si no predicamos con el ejemplo. Creo que es aún queda muchísimo por hacer, pero lo más importante es que abramos los ojos y valoremos la magia que tenemos a nuestro alrededor.

- ¿Podría llegar a perderse esa magia de la que hablas?

- Creo que muchos la tienen dormida. La increíble pero olvidada historia de Anul habla de ese espíritu mágico que está detrás de todo cuya desaparición trae unas consecuencias. Todo esto lo planteé mucho antes del confinamiento y la realidad, al final, me ha dado la razón. Aunque sea ficción no dista mucho de la actualidad.

- Hablando de magia e historias olvidadas, el confinamiento también ha servido para reencontrar a muchos lectores con sus libros de la mesita de noche.

La vorágine del día a día no nos permite el tiempo de leer lo suficiente, o si lo tenemos estamos tan cansado que preferimos hacer cualquier otra cosa que no requiera un cierto esfuerzo mental. Los lectores incondicionales siempre van a tener un libro entre manos, el problema es volver a conectar con el resto, porque la comodidad de acceder a contenidos audiovisuales les ha hecho una gran competencia. El placer de la lectura reside en el largo plazo, mientras avanzas en la historia, no en la inmediatez. Durante la cuarentena muchos pudieron tomarse ese tiempo. Además, es un buen momento para la ficción en particular, porque te permite salirte de tu día a día, jugar con otras reglas diferentes a la realidad, y quizás eso es lo que la gente necesita ahora.

- ¿Significa eso que habrá Nerea Vilavert para rato?

- He estado trabajado en un cuarto libro, pero puede que nunca salga a la luz. Yo disfruto del proceso de crear la historia como el que hace yoga o galletas… Lo que sí planeo a corto y medio plazo es probar a publicar con editoriales grandes, porque quiero compartir mis historias pero a la hora de promocionar me veo limitada. Escribir de momento me gusta y he descubierto que no hay que ceñirse a hacer una sola cosa en la vida. Prefiero tener un trabajo estable y dedicarme a lo que me gusta que ganar mucho dinero y no tener tiempo para más.

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