El escritor Javier Cercas en Mallorca. / Daniel Mordzinski

Entrevista a Javier Cercas «El odio te destruye, pero si no lo has sentido no eres persona»

Con 'El castillo de Barbazul', tercera entrega de la serie de 'Terra Alta', explora la tenue frontera ente justicia y venganza

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Pollença (Mallorca(

Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 59 años) es para el Nobel Mario Vargas Llosa el mejor novelista en español de nuestro tiempo. La crítica francesa se pregunta si sus novelas del expolicía Melchor Marín son 'Los miserables' del siglo XXI. Hijo de una prostituta asesinada y de padre desconocido, el que fuera héroe de Cambrils tras los atentados de Barcelona, es ahora bibliotecario y vive con su hija Cosette en Tarragona. Protagonizan 'El castillo de Barbazul' (Tusquets), tercera entrega de la serie que inició con 'Terra Alta' (Premio Planeta en 2019) y que continúo con 'Independencia' (2021). Traslada Cercas la acción a la Mallorca de 2035. «Es tan tenebrosa como luminosa», dice el autor de un 'thriller' disfrazado de novela de aventuras en el que Marín busca a su hija desaparecida y se adentra en el siniestro universo los abusos sexuales, el vértigo de la noche, y el despiste vital de tantos adolescentes que rumian el odio.

-¿Compensa odiar a alguien?

-Un personaje dice que odiar es como beberse un vaso de veneno creyendo que vas a matar al que odias. El odio es muy destructivo, pero todos lo sentimos. En todas las novelas de 'Terra Alta' hay furia, dolor, y odio, pero de modos distintos. Esta vez resulta obvio que el odio es un sentimiento nocivo que destruye a quien lo siente. Pero hay antídotos.

-¿Cuáles?

-El humor, el amor, la solidaridad... Esta es la más tenebrosa y luminosa de la serie. Habla de cosas duras, de la violencia contra las mujeres y sus efectos terribles. Melchor Marín descubre abusos de poder, violencia salvaje, cobardías y complicidad con ella. Pero también que hay gente capaz de jugarse la vida por las cosas en las que cree, por una causa justa.

-¿Cómo de fina es la línea que separa el deseo de justicia de la venganza?

-Tenue. Es el tema fundamental de la trilogía. Novelar es formular una pregunta compleja de la manera más compleja posible. Y no contestar de forma clara, unívoca y taxativa. Las respuestas son siempre ambiguas, contradictorias y poliédricas. La respuesta es la propia búsqueda. ¿Es legítima la venganza cuando la justicia no nos hace justicia? ¿Es legítimo saltarse la ley para hacer justicia? Todos responderíamos que no...

-¿Hasta que le toca a uno en carne propia?

-Sí. Un viejo policía dice que no respetar las formas de la justicia es no respetar la justicia. Vale. Es humano. Pero las cosas funcionan de otra manera en la ficción, que cuestiona nuestras certezas más arraigadas. La literatura es, ante todo, un placer y una forma de conocimiento, como el sexo. Por eso cuando alguien me dice que no le gusta leer novelas le doy el pésame. Nos saca de nuestras casillas y nos enfrenta a situaciones políticas y morales que nunca transitaríamos. Incita a empatizar, a comprender a gente que hace cosas terribles. A cambio del placer que ofrece al lector, le incomoda y desasosiega. Esa e la función de la literatura y del arte.

-También plantea que no es posible ignorar el pasado, por más que lo intentemos.

-El pasado es una dimensión del presente sin la cual el ahora está mutilado. Hemos de contar con él personal y colectivamente. Yo soy mi pasado, como un país es el suyo. La violencia y el horror de otrora forman ahora parte de nosotros. Como al odio, hay que mirarlo cara a cara para no ser su víctima. Y la literatura es una herramienta inmejorable para hacerlo.

«La agresión sexual es la forma extrema del abuso de poder, y en España hay dos casos cada hora»

-Martín salta de Cataluña a Mallorca ¿para hallar un paraíso de la corrupción?

-Ocurren cosas atroces que podrían pasar en cualquier parte, pero para las que Mallorca es más propicia. Es un paraíso lleno de sombras. Muy especial. Las islas crean ecosistemas propios y en este conviven, aunque se den la espalda, una sociedad cosmopolita, hedonista, con algunas de las personas más ricas del mundo en la zona de Pollença-Formentor, con una sociedad local muy tradicional y cerrada en sí misma.

- Rafael Mattson el personaje del multimillonario y filántropo sueco que organiza fiestas en su finca de Formentor en las que se abusa de adolescentes ¿se inspira en alguien real?

-No. Pero por desgracia hay muchos Mattson en el mundo, como Harvey Weinstein o Jeffrey Epstein. Y son solo la punta del iceberg.

-El abuso sexual ¿es la dominación absoluta del cuerpo, la voluntad y el futuro de la víctima?

-La agresión sexual es una forma extrema de abuso de poder. Es tan asombroso como evidente, pero desde que el mundo es mundo media humanidad está pisando el cuello y sometiendo a la otra media. Abusando de ella. Es un hecho, no un invento del feminismo ni del '#Me Too'. La policía confirma que hay dos abusos sexuales cada hora en España. Es estremecedor, brutal e injusto. Combatirlo no puede ser solo tarea de las mujeres. Nos humilla y nos atañe a todos. La de la de las mujeres, que es una lucha de liberación, es uno de los grandes asuntos de nuestro tiempo.

-Las tres novelas de Marín alertan contra ese abuso secular.

-Sí. Nos indigna a todos, pero a Melchor Marín le subleva. Su madre, su esposa y su hija son víctimas de este horror, como lo fueron nuestras abuelas, madres, mujeres, hermanas e hijas. La literatura, que es una forma de combatir ese horror, es útil siempre que no se proponga serlo. Si se lo propone, es propaganda o pedagogía.

-¿Los poderosos se creen siempre impunes?

-Casi. La impunidad en estos casos es la norma. Los poderosos tienen capacidad para defenderse de la justicia democrática que debe castigarlos. Es terrorífico y alarmante. Pero es así.

-Melchor Marín trata proteger a su hija ocultándole la verdad y fracasa. ¿Es posible eludirla?

-No lo sé. Quizá con una niña puedas hacerlo, pero tarde o temprano hay que abordarla. La verdad puede ser muy mala para la vida. Montaigne decía que nunca hay que mentir, pero no siempre hay que decir la verdad. Melchor hizo bien tratando de proteger a su hija. Y ella tiene razón al enfadarse con su padre porque le oculta cómo murió su madre. Un personaje dice que la relación entre padres e hijos es siempre trágica, entendiendo la tragedia como una pelea en la que ambos contendientes tienen razón. Los hijos tienen razón al querer emanciparse y ser libres. Los padres tenemos razón al tratar de protegerlos.

-¿Cómo convive con Marín?

-Nunca conviví tanto tiempo con un personaje. Es un tipo al que adoro y al que a veces temo. El mundo creado en torno a los problemas que plantea me apasiona. Al principio era un chaval lleno de furia, de sed de venganza y dolor. Ahora es más tranquilo y calmado, ha dominado su ira. Pero la realidad le golpea

«La agresión sexual es la forma extrema del abuso de poder, y en España hay dos casos cada hora»

-¿Habrá más novelas de Marín?

-Me propuse escribir cuatro, pero al terminar esta dije basta. Es una trilogía con un final abierto, como 'El padrino'. Coppola no hizo la cuarta porque se le murió su guionista. Aquí el guionista y el director soy yo, pero como mucho serían cuatro.

-Como Hitckcock en sus películas, se autocita en sus novelas. Esta vez para decir que «Cercas no es de fiar porque se lo inventa todo» ¿No es el mejor elogio para un escritor?

-Sin duda. Cualquier excusa es buena para reírme de mí mismo. No concibo la literatura sin humor o sin ironía. Y el humor empieza por uno mismo. Si no te ríes de ti mismo no tienes derecho a reírte de nada. El humor es fundamental en mis novelas y es una alegría que rían de mí. Realmente soy un personaje cómico y tengo muy claro que no hay nada más serio que el humor.

«No creo que Putin esté loco»

Pollença (Mallorca). 3 mar. (COLPISA, M.L.)

Mientras hablamos están muriendo personas en Ucrania ¿por la megalomanía de Putin o por su locura? «No lo sé. No conozco su estado mental» responde Cercas . «Sabíamos que esto podía ocurrir. Pero decidimos ignorarlo. Había atacado Georgia, Chechenia, la propia Ucrania... y no hemos hecho nada. No creo que sea una cuestión psicológica. Es un plan perfectamente urdido desde hace tiempo. Su idea es recuperar la Unión Soviética. No creo que esté loco»

«Lo que está pasando es terrible. Esta es la primera manifestación bélica a gran escala y el conflicto entre las democracias y el nacional-populismo, que es una máscara del fascismo». «Hay una internacional nacional populista que comandan Trump y su amigo Putin. El deseo de Putin es reconstruir la Unión Soviética»