Carmen Laforet, que ganó con 23 años el Premio Nadal en 1945. / R. C.

Cien años no son 'Nada' para Carmen Laforet

En el primer centenario de la escritora, se reedita la legendaria novela con la que agitó la literatura de posguerra y ganó el primer Premio Nadal

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Con solo 23 años Carmen Laforet (1921-2004) agitó el aletargado panorama literario español de posguerra. Su novela 'Nada' fue un revulsivo entre tanta grisura y con ella ganó la primera edición del Premio Nadal en 1945. En el centenario del nacimiento de la autora, que se cumple hoy, y a los 17 años de su muerte, Destino publica una nueva edición de la mítica novela con la que Laforet cambió el paso de la literatura española.

«Pasan las décadas, se suceden las tendencias literarias, las generaciones, el país ya es otro… y seguimos leyendo 'Nada', una novela que ha creado lectores y ha alumbrado escritores», se felicita Emili Rosales, editor de Destino. El sello que creó y ampara el Nadal, decano de los galardones literarios, da el pistoletazo de salida al Año Laforet con la nueva edición de 'Nada' y con 'El libro de Carmen Laforet. Vista por sí misma', al cuidado de su hijo Agustín Cerezales Laforet. Su hermana Cristina, escritora como él, depositará hoy un legado Laforet en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en un acto que culminará con la actuación de Soleá Morente y el guitarrista José Carbonell, 'Montoyita'.

Las ganadoras más recientes del Nadal, Najat el Hachmi y Ana Merino, escriben el prólogo y el epílogo de la nueva edición de 'Nada', que sigue vendiendo miles de ejemplares cada año. El Hachmi reivindica el placer de leerla sin limitarla, «dejando que su significado nos encuentre libremente, que pueda campar hasta en nuestros sueños». Merino ve en Andrea, la protagonista de la novela, «al ser humano que hace preguntas y no halla respuestas, se va de Barcelona tras un año de anhelos y no se lleva nada, pero puede seguir su periplo sin quedar atrapada».

Crítica a la burguesía

Laforet narra en primera persona las desilusiones de la joven Andrea, que verá sus sueños desmoronarse por culpa de un ambiente asfixiante, excusa de la autora para criticar a la burguesía barcelonesa de posguerra. Con una extraordinaria sensibilidad para penetrar en los recovecos del alma, Laforet retrata las vivencias de la joven que, ante una realidad opresiva, no desiste de su empeño por ser quien quiere ser.

En cuanto Andrea entra en el piso de su abuela, la suciedad, la tradición, la tensión, la violencia y el odio, un espejo de la sociedad de la época, enturbian la ilusión que la joven siente por su nueva vida en la Ciudad Condal. Cuando conoce a Ena, una compañera de la facultad, descubre un mundo brillante y esperanzador y comprende que la ansiada libertad que persigue está más cerca de lo que cree.

Laforet se pasó más de media vida huyendo del bullicio y la fama. Desde que aquella tímida muchacha de 23 años concitara elogios unánimes con su primera novela, las exigencias de la vida pública y los cenáculos literarios se le hicieron muy cuesta arriba. Casada con el periodista y crítico Manuel Cerezales, madre de cinco hijos, jamás dejó de escribir. Pero publicó con cuentagotas y mantuvo larguísimos silencios. Fallecida en Madrid el 28 de febrero de 2004, Laforet padeció demencia senil en la última década de su vida.

«'Nada' ha creado lectores, ha alumbrado escritores y se sigue leyendo», se felicita Emili Rosales, editor de Destino

Nacida en Barcelona el 6 de septiembre de 1921, pasó su infancia y adolescencia en Canarias. Regresó a Barcelona en 1939, recién acabada la guerra, para estudiar Filosofía y Derecho, carreras que no concluyó. En 1942 se trasladó a Madrid, donde escribiría 'Nada', toda una convulsión en el páramo de la literatura española de posguerra que incidió en la renovación que Cela inició ese año con 'La familia de Pascual Duarte' y que en 1947 confirmaría Delibes adjudicándose el Nadal con 'La sombra del ciprés es alargada'.

Tras su separación matrimonial, Laforet se instaló en Roma, donde pasó una larga temporada alejada del mundo editorial, hasta que inició la trilogía 'Tres pasos fuera del tiempo' que se abría con la novela 'Insolación' (1963) y que no vería concluida. La segunda entrega, 'Al volver la esquina', no vería la luz hasta poco después de su muerte.

Publicó otras novelas como 'La isla de los demonios' (1952) , 'La mujer nueva' (1955), sobre su reconversión al catolicismo, y 'Paralelo 35' (1967), que marcaba el inicio de su más largo silencio narrativo. Había publicado también dos volúmenes de cuentos: 'La llamada' (1954) y 'La niña y otros relatos' (1953). Su bibliografía se completa con dos libros de viajes: 'Gran Canaria' (1961) y 'Mi primer viaje a USA' (1981).

En una obra que mezcla autobiografía y ficción, la crítica destaca el desencanto, su realismo no exento de crudeza, y su interés por las pasiones, debilidades y entusiasmos de personajes femeninos, definidos con claridad, delicadeza y ternura. Con ella obtuvo otros reconocimientos, como el Premio Menorca, el Fastenrath de la RAE en 1948, o el Nacional de Literatura que le llegó en 1956 por 'La mujer nueva'. Pero lo más característico de su trayectoria fue el largo silencio editorial en el que se mantuvo desde los años setenta, sin dar nunca explicaciones y solo roto con reediciones.