Imagen de la inspectora declarando ayer. A la derecha, los acusados con sus respectivos letrados. / C7

La policía insiste en que los acusados son culpables del crimen

La jefa de Homicidios de la Policía Nacional detalló las pruebas e indicios que les llevaron a detener a los seis juzgados por el asesinato de la escombrera

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La jefa del grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Las Palmas explicó ayer con detalle las pruebas e indicios que les condujeron a la detención de los seis acusados por el llamado crimen de La Escombrera. Este acto violento acabó con la vida de Juan Carlos Tejera, un hombre de 39 años en el barrio lanzaroteño de Argana Alta (Arrecife) en marzo de 2015.

La responsable de la investigación fue desgranando uno por uno todos los ejes de la misma, prácticamente de memoria, exhibiendo un sobresaliente conocimiento de este caso y expuso que las señales de los teléfonos móviles colocaron a los acusados en una cueva que cavaron en La Escombrera de Montaña de Mina (en Argana Alta), lugar donde escondieron el cadáver.

Además, también expuso a preguntas de la fiscal María Yolanda López Gómez que hubo otras pruebas que les fueron conduciendo uno por uno a los seis acusados. Por una parte, narró al Tribunal del Jurado que tardaron un año en identificar una huella palmar que hallaron en el vehículo del fallecido y que resultó ser de Néstor David P.P. Al obtener este dato, los investigadores vieron que esta persona había sido detenido en ocasiones anteriores y la última fue en febrero de 2016 por un delito de robo con violencia, detención ilegal y lesiones. «Investigamos quién había sido detenido junto a él y quién había viajado a Lanzarote en las fechas del crimen y descubrimos a Ángelo D.D. y José Carlos C.H. -también acusados-.

Cuando empezaron a investigar a los seis acusados, los agentes detectaron mensajes y conversaciones en clave como las que mantenía uno de los cabecillas con Tania R.R., que a su vez era la pareja sentimental de Ángelo. Al tomarle declaración en calidad de investigada, le intervino el móvil y vieron conversaciones entre ella y Ángelo los días previos al suceso en las que decían «cosas como que tenía que trabajar, ya hemos acabado, pero estoy todo sudado, lleno de tierra y de polvo y cansadísimo o que tenía que llevar a papi a casa», manifestó la inspectora haciendo referencia al mensaje en clave que, a su juicio, utilizaban para no levantar sospechas. También Ángelo le pidió a Tania supuestamente en clave que llevara «eso al informático», que le llevara «la nevera» o la «lavadora» a repararla, en referencia a la baliza GPS que consideran utilizaron los acusados para hacer un seguimiento a la víctima.

Otra de las pruebas que utilizaron para investigar a los detenidos fue la declaración de un amigo de José Carlos C.H., a quien le contó que se «dedicaban a vigilar y robar casas de gente con dinero y que a Lanzarote había viajado con dos amigos y uno de ellos era calvo», dijo la agente. Añadió que «a todos los autores los habían cogido, pero a él no porque era el más listo y que era el encargado de pegar a la víctima, que sabían que tenía dinero porque se dedicaba al tráfico de drogas y que un hermano era policía. También comentó que lo trasladaron al vehículo ensangrentado y que se murió».

El juicio proseguirá hoy con la declaración de los testigos.