La condensación de la lluvia cubrió de vapor blanco las coladas que discurrían ayer por la ladera del Valle de Aridane. / KIKE RINCÓN/EUROPA PRESS

La emisión de lava crece y se registra el mayor seísmo desde el inicio de la erupción

Un frente avanza hacia fincas y casas entre las montañas de Todoque y La Laguna. Un temblor de 5.1 se sintió en las cuatro islas occidentales

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

Tras varios días lanzando gran cantidad de cenizas, el volcán palmero se ha vuelto más efusivo y emite mucha más lava. Este aumento del material magmático se apreció en la noche del jueves con un desborde del lago de lava que produjo una auténtica cascada incandescente. «A partir de ese momento se incrementó la tasa de emisión de lava, muy fluida», lo que ha ocasionado que crezca el caudal de las coladas que fluyen ladera abajo desde Cabeza de Vaca, explicó ayer Carmen López, portavoz del comité científico en del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca).

«Ahora mismo hay tres frentes activos. Uno va desde montaña Rajada al norte de montaña Cogote (en la zona 11), otro sigue alimentando los deltas lávicos y la tercera, que es la más activa, se dirige hacia el noroeste y discurre entre las zonas 4 y 7», es decir, entre las montañas de La Laguna y de Todoque, abundó la directora del Observatorio Geofísico Central.

Esta colada avanzaba ayer con lentitud, a razón de 20 metros por hora, por terreno no hollado anteriormente por la lava, por lo que «es posible que afecte a nuevas zonas agrícolas y algunas viviendas», indicó el representante del comité técnico, Francisco Prieto, en la rueda de prensa diaria en la que se da cuenta de la evolución de la erupción.

Por otra parte, este viernes la crisis volcánica se dejó notar en La Gomera, El Hierro y Tenerife, además de en La Palma, con el mayor terremoto registrado desde el inicio de la erupción. El temblor, que se registró a las 1.08 horas de ayer a 36 kilómetros de profundidad, tuvo magnitud 5.1 y fue sentido con intensidad IV, es decir, fue ampliamente observado por la población palmera.

Pese a este enérgico terremoto, la sismicidad a profundidades medias, a entre 10 y 15 kilómetros, ha disminuido en las últimas horas, si bien no se descarta que se produzcan más temblores sentidos que puedan llegar a ser fuertes o levemente dañinos.

Ayer, hasta las 20.00 horas, el Instituto Geográfico Nacional había localizado 45 seísmos, frente a los 90 registrados en el jueves y los 325 contabilizados el miércoles, el día con más sismicidad desde el inicio de la crisis volcánica.

La columna de ceniza alcanzó ayer una altura de 3.500 metros, desplazándose hacia este, una situación atmosférica que ha contribuido a mejorar la calidad del aire en el Valle de Aridane y que dificultará la operatividad del aeródromo de La Palma. «Aunque de momento el aeropuerto no ha tenido afecciones de relevancia, es posible que las pueda tener porque en las próximas 48 horas se mantendrá esta tendencia», precisó Prieto respecto a la previsión meteorológica que pronostica la desaparición de las precipitaciones a lo largo del día. «Tenemos la posible entrada de una borrasca en la próxima semana. Estamos muy pendientes de ella», comentó el portavoz del comité director del Pevolca. La caída de lluvia sobre la ceniza complicaría la emergencia porque forma un lodo que puede taponar bajantes y alcantarillas, así como colapsar tejados. Además, las lluvias intensas pueden provocar un lahar, una destructiva avalancha de material lávico y agua.