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Vecinos de La Isleta durante una de las convocatorias. C7
La protesta sigue en La Isleta: «Nuestras carreteras están abarrotadas»

Las Palmas de Gran Canaria

La protesta sigue en La Isleta: «Nuestras carreteras están abarrotadas»

Los vecinos mantienen su movilización y acusan al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria de liarles con informaciones contradictorias

David Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 25 de marzo 2024, 22:49

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Los vecinos de La Isleta continúan en pie de guerra frente al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. La solución intermedia anunciada el pasado viernes por José Eduardo Ramírez, concejal de Movilidad, para la calle Doctor José Guerra no les convence y seguirán con su calendario de movilizaciones aunque este martes mantendrán una reunión con el concejal de distrito, Héctor Alemán.

«Nuestras carreteras están abarrotadas», expresa con desesperación Félix Alonso. Portavoz del Foro por La Isleta, una de las asociaciones vecinales que canaliza el descontento, y figura que pone en pie en primera persona las razones para la movilización.

La Isleta lleva semanas con la nueva ordenación de la calle Doctor José Guerra, junto al Castillo de La Luz. Esta vía fue tradicionalmente de doble sentido de circulación, algo que ha dejado de ser así con las obras de la MetroGuagua por Juan Rejón y el ensanchamiento de sus aceras.

Alonso y los vecinos con los que comparte espacio de reivindicación tienen claro que es una situación que va en detrimento del barrio. «Necesitamos que vuelve a ser doble vía, entrada y salida para La Isleta. Ahora mismo la circulación en el barrio es muy conflictiva. Nuestras carreteras, como el caso de Albareda, están abarrotadas de vehículos. Así es imposible», argumenta.

El vocero del Foro por La Isleta escuchó atento las palabras de Ramírez en el último pleno. Y le resultaron insuficientes. Lo que expuso el edil de Movilidad es que el acceso al centro de salud volverá a hacerse desde la Avenida Marítima y el regreso a La Isleta se completará a través de la calle Doctor José Guerra Navarro hacia Juan Rejón. No les vale. Necesitan la doble vía.

Lo que peor llevan los ciudadanos en este caso es la sensación de que les están tomando el pelo. «Desde el área de Movilidad nos dicen que por ellos no existe ningún inconveniente para que esa carretera sea de doble vía y que es cosa de Urbanismo. Pero es que he hablado con gente de Urbanismo, como son los responsables de la obra de la MetroGuagua, y me dicen que es al revés. ¿Qué está pasando aquí?», se pregunta incrédulo.

Ante ese escenario mantienen su movilización semanal. Esta semana, con festivos mediando, la adelantan al miércoles, pendientes del encuentro que mantendrán con el concejal responsable del distrito de este martes. En cualquier caso, no tienen muchas expectativas puestas en el encuentro.

Alemán les ha citado en su condición de responsable de las cuestiones que afectan al distrito, pero sus competencias dentro del gobierno de la ciudad están asignadas al área de Limpieza, espacio ajeno a las concejalías que tienen que resolver el entuerto que tiene a los vecinos soliviantados. y en el que no son capaces de visualizar una solución.

Peligros

Las obras que vienen cortando ese espacio de la ciudad son dos. Por un lado está el denominado tramo ocho de la MetroGuagua, que lleva años cruzando la calle Juan Rejón-La Carretera y, por otro, las propias obras del ensanchamiento de las aceras de la calle del Doctor José Guerra, tanto en el lado del Castillo de La Luz como en el que se encuentran el centro de salud y el de mayores.

Los vecinos creen que esa obra añade problemas y riesgos a una zona tensionada desde hace ya mucho tiempo para la circulación. «Esa obra es incompatible con las necesidades del barrio. Ese estrechamiento puede ocasionar problemas muy graves en una situación de emergencia», indica Félix Alonso.

Según los vecinos, la vía queda en una situación en la que apenas pasa un vehículo y que en el caso de necesitar transitar por allí una ambulancia le sería totalmente imposible dadas las dimensiones en las que va a quedar la calle tras la finalización de unos trabajos que todavía se están llevando a cabo.

Uno de los carteles de las movilizaciones.
Uno de los carteles de las movilizaciones. C7

Y es que esa es la estampa actual. Por ejemplo, los días en los que se están produciendo las movilizaciones, que conviven entre gritos y las señales acústicas de los vehículos afectados por los cortes de tráfico con los obreros de Lopesan, contrata que realiza las obras y que tiene la calle convertida en una zanja.

El entorno de la zona Puerto de la ciudad es como un gran campo de batalla. Los cortes en el camino de Eduardo Benot, el aspecto de abandono que tienen las obras desde el parque de Santa Catalina hasta el acceso a Manuel Becerra. Ya toda esa zona contamina la capacidad de maniobra de un barrio que habita permanentemente entre caminos alternativos y viales de emergencia, por la realidad de las obras.

Demasiado pronto

La gran tortura que se vive en La Isleta tiene que ver con las obras de la MetroGuagua, una zanja enorme en el suelo de la ciudad que se puso en marcha en el año 2016. Lo peor es que las mejores previsiones fechan en el 2028 el posible final de las obras, con su recorrido completo.

Esta es otra de las situaciones que refieren desde el Foro por La Isleta para lamentar los inconvenientes que están sintiendo en la piel y en el sistema nervioso por la reordenación del tráfico en el istmo de la capital.

«Por ponernos en un escenario optimista todavía faltan algunos años para que la MetroGuagua vea terminada sus obras y los vehículos estén circulando.Es por eso que no entendemos que prisa hay en estos momentos para interferir desde ya en la circulación de la zona privándonos de la doble vía en esa zona», señala Alonso al respecto.

«No entendemos esa necesidad de perjudicar de esta manera al barrio», señalan. Ellos son los primeros que asumen su realidad: «Es cierto, no somos técnicos, pero estamos seguros de que existen fórmulas para resolver este problema», manifiestan.

Desde la movilización vecinal de La Isleta ponen ejemplos de otros lugares del territorio peninsular en que se ha actuado con semáforos en escenarios parecidos al que les ocupa. Una forma de sugerir que hay soluciones viables, algunas de ellas escuchadas y planteadas por los propios responsables municipales.

Mientras tanto, su ruego no tiene respuesta y ellos seguirán peleando en las calles.

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