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Imagen de los tres huevos de charrán común rescatados en la Base Naval. C7

El arriesgado rescate de tres huevos de charrán

Los operarios del Cabildo tuvieron que protegerse del ataque de las aves con cascos y un cepillo en el rescate de la nidada en la Base Naval

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 5 de abril 2024

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De todos es conocida la capacidad de defensa que tiene el charrán común (Sterna hirundo). El veterinario del centro de recuperación de fauna silvestre del Cabildo de Gran Canaria, Pascual Calabuig, tiene una herida en la cabeza que se lo recuerda permanentemente. Por eso, cuando los llamaron para que rescatara una nidada que había en la Base Naval de Las Palmas de Gran Canaria, tuvo que ataviarse con un casco para hacerse con los huevos, al tiempo que un compañero espantaba, con un cepillo, a las golondrinas marinas que trataban de impedir la operación.

La recuperación de los huevos era necesaria. Los charranes habían anidado en la Base naval, en el punto de atraque de uno de los barcos de Vigilancia Aduanera, lo que ponía en riesgo la supervivencia de las crías y, además, dificultaba el trabajo de los agentes. «Es una pena, pero no queda otra si queremos que salgan adelante los polluelos», explicó Calabuig, «allí es imposible porque los charranes no hubieran podido criar bien, con tanta presencia humana hubieran dedicado menos tiempo a la incubación, y los pollos hubieran muerto».

El rescate de los huevos provocó la reacción de defensa tan característica de esta especie. La pareja que incubaba los polluelos en la Base Naval no solo trató de atacar a los operarios del Cabildo de Gran Canaria, sino que sus gritos atrajeron al resto de charranes que reside en la plataforma que se ha colocado entre el Arsenal y el centro comercial El Muelle para que estas aves críen allí sin interferencia humana.

A la llamada de los padres respondieron enseguida otras siete aves que se acercaron para proteger la nidada. «Forman colonias para defenderse, pueden repeler así aves más grandes como las gaviotas», explicó Pascual Calabuig.

Imagen de los huevos en el interior de la incubadora.
Imagen de los huevos en el interior de la incubadora. C7

Los huevos han sido trasladados al centro de recuperación de fauna silvestre, donde fueron depositados en una incubadora. Se calcula que en unas tres semanas puedan nacer, si todo va bien, y que en un mes más ya puedan estar volando.

El equipo veterinario de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, que dirige Raúl García Brink, tiene una experiencia contrastada en el manejo de este tipo de situaciones. El año pasado se recogieron 23 huevos, de los que se criaron con éxito 20 aves, que fueron soltadas con posterioridad.

Una vez que rompan el cascarón, los charranes serán alimentados con gupis que son criados en las instalaciones del Cabildo o con gueldes recién pescados.

Un manejo delicado

Al principio se les da de comer con unas pinzas, pero en poco tiempo se ponen los peces vivos en un plato para que los pollos se valgan por sí mismos. La fase de alimentación de los charranes en este momento del crecimiento es muy importante porque debe evitarse que la grasa de los peces pase al agua y cubra el plumaje de las aves, ya que podría afectar a su impermeabilidad.

Por eso, se debe extremar la limpieza del agua y la frescura del producto. Y lo mismo pasa cuando las aves son llevadas a las piscinas saladas de Taliarte, donde se debe garantizar un flujo laminar del agua con el fin de tener la superficie siempre limpia.

Esta fase es la última antes de dejarlos en libertad. La suelta se hará en la Base Naval, donde hay importantes colonias de longorones de las que se sustentarán cuando ya puedan pescar por su cuenta.

«Permanecerán allí rodeados por otros charranes que los ayudarán», indica el veterinario del centro de recuperación de fauna silvestre del Cabildo de Gran Canaria, quien confía en que la pareja a la que hubo que retirar los huevos se desplace hasta la plataforma que está a unos metros.

Los esfuerzos del Cabildo de Gran Canaria en los últimos años han hecho que Las Palmas de Gran Canaria se haya consolidado como el municipio con la mayor colonia de golondrinas marinas del archipiélago. Hay que recordar que los charranes crían ya en las plataformas habilitadas en el entorno de la Base Naval, el muelle Nelson Mandela y el roque Matavinos, entre La Puntilla y El Confital.

La prueba del éxito de esta iniciativa de la Consejería que dirige García Brink la reflejan los datos: en la Base Naval, antes de la instalación de las plataformas, criaba un charrán al año, mientras que en la actualidad esa cifra se ha multiplicado por seis. De hecho, es posible que alguna de las parejas que están criando en la zona hayan nacido aquí.

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