Canarias7
Carlos S. Beltrán

5.250.000 euros en joyas en tres atracos

El robo perpetrado en la madrugada del domingo 17 de junio en una joyería de Puerto del Carmen, de donde se llevaron 4.700.000 euros en joyas, fue el último golpe perpetrado por la banda de crimen organizado especializada, conocida en Italia como La Banda del Buco (La banda del agujero), tras al menos 11 años en activo. Solo en Lanzarote, había cometido tres robos valorados en 5.250.000 euros en joyas, según apuntó ayer Ricardo Arranz, coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Las Palmas.

La operación Kalax II ha estado coordinada por el Juzgado de Instrucción número 2 de Arrecife, habiendo participado, entre otras unidades de la Guardia Civil, el Equipo Contra el crimen Organizado de Canarias, perteneciente a la Unidad Central Operativa y la UOPJ de la Comandancia de Las Palmas. También colaboraron diversas unidades de la policía de Rumania, la Fiscalía de la Dirección de Investigación Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo de Constanza (Rumania) y la Agregaduría de Interior de la Embajada de España en Rumania. «Es un ejemplo de la dimensión de este operativo y de la importancia que ha tenido la cooperación de las distintas unidades para desarticular la banda que actuaba en toda Europa», subrayó Elena Máñez, delegada del Gobierno en Canarias.

Las pesquisas han desentrañado el modus operandi de la banda con la detención de O.H., I.I., L.C, M.G.B. y E.S., todos de nacionalidad rumana. Los cuatro primeros fueron detenidos en Lanzarote y el cuarto en el aeropuerto barcelonés de El Prat. Queda aún un sexto miembro de la banda por detener, identificado como C.A.H., y hermano de O.H., presunto cabecilla.

Para cometer los robos la banda usaba siempre el mismo modus operandi, repetido en los atracos cometidos el 8 de diciembre de 2017 en una joyería de un grupo empresarial lanzaroteño donde robaron relojes y piezas de alta joyería valoradas en 540.000 euros; en su segundo golpe perpetrado del 24 de marzo de este año con un butrón para robar 40.000 euros en joyas y relojes; y el del 17 de junio en la joyería de Puerto del Carmen, en Tías, de donde se llevaron 4.700.000 euros en joyas de alta gama y relojes.

Se da la circunstancia de que el dueño de las joyerías atracadas en primer y tercer lugar y la víctima del segundo robo son familia, según apuntaron ayer fuentes del caso que descartaron que tuviesen relación con la banda criminal.

Jerarquía. Cada uno de los miembros de la red contaba con una función específica dentro de la estructura jerarquizada con la que perpetraban los golpes y todos han estado involucrados en los tres robos a joyerías realizados en Lanzarote. O.H., era el presunto cabecilla y ejercía las labores de venta de las joyas robadas, seguridad y preparación de los golpes. Él, junto a su hermano C.A.H. y E.S., cometían los robos. Las mujeres, L.C. y M.G.B., hacían las veces de mulas para sacar las joyas, ya fuese de la isla o del país, e I.I., marido de M.G.B., hacía las veces de controlador durante estos viajes con las joyas robadas.

Para cometer el último robo, que ha supuesto la caída del grupo criminal, la red inutilizó el cuadro eléctrico para dejar fuera el sistema de seguridad del establecimiento manteniendo el volumétrico, situación que conocían tal y como pudieron apreciar los investigadores en la grabación de las cámaras. Los tres presuntos autores del robo, tapados con pasamontañas y con linternas frontales, entraron por el falso techo, dejándose caer justo encima de las vitrinas que contenían las joyas de mayor valor. Conocían perfectamente la ubicación de las mismas y cómo llegar hasta ellas.

Según las grabaciones, estuvieron desvalijando el local desde las 00.00 horas hasta las 03.30 horas del domingo 17 de junio. Tras coger todas las joyas salieron del local eludiendo los controles volumétricos que tenían perfectamente localizados. En el último momento uno de estos controles saltó, activando la alarma. Al llegar los agentes al lugar, ya los ladrones se habían marcado. Las pesquisas posteriores determinaron que los tres encapuchados eran O.H., E.S. y C.A.H.

En el lugar dejaron abandonadas diversas herramientas. Ya fuese a propósito o por un descuido, esto puso a los agentes tras la pista de la banda, al localizar los agentes el lugar donde se compraron. Tras registrar las cámaras de la ferretería, consiguen ponerle cara a dos de ellos. Paralelamente, un testigo proporciona la matrícula parcial de un coche de alquiler que vio abandonar el lugar del robo de forma sospechosa en la madrugada del 17 de junio. Tras dar con la empresa de alquiler, fueron localizados dos coches que encajaban con los datos aportados, uno alquilado por un español y otro por un rumano, con antecedentes en la Audiencia Nacional. De ahí consiguen localizar el piso en Arrecife donde residía O.H. al que ven salir junto a dos mujeres y otro varón, cargados estos tres últimos con varias maletas. Tras llevarles a la estación de guaguas, van al aeropuerto de Guacimeta. Una vez allí se separan y acuden a tres mostradores distintos del mismo vuelo rumbo a Barcelona. Al escanear las maletas de las mujeres, localizan ocultas entre sus ropas diversas joyas, procediendo a su detención. En las del varón no hay nada por lo que puede coger el vuelo. Mientras, O.H. es detenido en su casa cuando también intentaba huir. El otro varón cae arrestado al desembarcar en Barcelona.

El 5 de julio se efectuaron varios registros en la ciudad rumana de Constanza, donde los investigadores hallaron parte de las joyas robadas en los tres atracos perpetrados en Lanzarote, entre ellas un colgante con la forma de la isla y otro del diablo de Timanfaya. Se ha recuperado el 20% de lo robado. No se descarta que estén detrás de más robos en España.