Canarias7
Lidia Rodríguez (Ahora.plus) Santa Cruz de Tenerife

Transfobia contra adolescentes en la enseñanza y el deporte

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Mayron González detectó a los 7 años que era transexual. Sin embargo, los diferentes psicólogos a los que acudió desde los 7 hasta los 11 años le decían que él no era un hombre, sino «una mujer lesbiana».

Sin poder ponerle nombre a lo que le ocurría, Mayron González comenzó a asumir lo que le decían los diferentes psicólogos. Relata que descubrió que era transexual viendo vídeos en Youtube de Aitor FTM, un youtuber que explica su transición como chico transexual: «A los 11 años me di cuenta de que la transexualidad existe. Seguí yendo a psicólogos y les hacía preguntas sobre eso, pero no se enteraban de nada. Me decían que no sabían qué podían hacer. Era algo nuevo para ellos. A los 16 años fui a mi médico de cabecera y decidí empezar con el tratamiento», explica. Mayron señala que en el instituto sufría insultos como «marimacho» o «bollera»: «Me hacían bullying psicológico, y muchas veces físico. Me pegaban y se divertían humillándome delante de todo el mundo. Cuando llegué a la ESO, pasó lo mismo durante los dos primeros años. Después me rebelé», recuerda el tinerfeño.

Ser trans se castiga con la discriminación. Según los datos ofrecidos en 2016 por el Ministerio del Interior, los delitos de odio y discriminación por orientación e identificación sexual aumentaron un 36%. Las agresiones hacia personas LGTBI llegan, en algunos casos, hasta la violencia física.

Mayron González reconoce que forma parte de ese porcentaje de personas que han sufrido acoso y discriminación, y explica que en dos de los tres centros educativos por los que pasó durante su adolescencia sufrió bullying, acoso físico y psicológico por parte de sus compañeros. Cuenta que se sintió señalado y que en ocasiones le hacían «la vida imposible», aunque, añade, que «ahora» le «saludan por la calle como si no hubiera pasado nada». El psicólogo Miguel Fernández explica que lo más «grave» de los problemas de acoso entre menores es que, «a pesar de que muchos centros educativos e institutos tienen protocolos de actuación contra el acoso, no lo activan por miedo a que el centro pierda el prestigio de instituto de buen nivel».

El mismo experto relata que las consecuencias del acoso, tanto en el caso de personas transexuales como en otros, son similares a las del estrés postraumático, con depresión o aislamiento. «El acoso va acompañado de síntomas de estrés postraumático, y se suele acosar a personas que se presuponen débiles o diferentes. También va acompañado de depresión o aislamiento».

Desde la asociación Transboys explican que en el poco tiempo que llevan en activo en la isla, seis meses, ya han tenido conocimiento de chicos que están sufriendo acoso escolar: «Hemos tenido casos de transfobia en institutos y colegios y nos hemos tenido que personar para pedir explicaciones y exigir que se activen los protocolos antibulling».

Otro aspecto que resaltan en la asociación es que los casos de transfobia van desde casos de acoso escolar con «insultos y menosprecio» hasta actos más sutiles del día a día, como pueden ser la precariedad laboral o los altos índices de desempleo entre el colectivo transexual. «De manera sutil, contamos con un índice de paro a escala estatal del 85%. En la sanidad, somos considerados enfermos mentales, además de que se nos da un trato precario, muy por debajo del resto de la ciudadanía», añade el vicepresidente de Transboys, Yelko Fernández Ferrer. Más información en www.canariasahora.com