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Ingrid Ortiz Viera

Viajes

Marruecos: una mirada diferente

L a primera vez que Carmelo Navarro visitó el país tenía 18 años. Iba con su Land Rover, sin mapa ni GPS, y lo que vio en su recorrido desde Tánger hasta el centro de Marruecos y fue amor a primera vista. Años más tarde, esa misma sensación se repetiría con Verónica Eiriz: «Recuerdo que acampamos en medio del desierto y la impresión al dormir en la inmensidad fue alucinante».

La necesidad de transmitir esa primera experiencia les llevó a crear en 2011 Oasis Expediciones, «una forma oficial de organizar viajes con amigos», resume la pareja. Bajo su lema Viajamos para llegar, viajamos para conocer, ofrecen una alternativa a las grandes agencias para aproximarse al verdadero paisaje y la cultura de Marruecos. «Los turoperadores no siempre te venden lo que es bonito, sino lo rentable. Nosotros intentamos que vivas una experiencia completa, sin preocuparte por el tiempo, la limpieza o la seguridad, queremos que la gente disfrute al máximo y, sobre todo, que se deje sorprender».

Con esta filosofía crean pequeños grupos de entre 10 y 15 personas máximo, con la intención de poder interactuar de una manera más personal tanto con los turistas como con los residentes. «Es una sensación terrible el montarte en una guagua con 50 personas y ver que no tienes nada en común con ellas», señala Eiriz, al explicar que su dinámica consiste en configurar los grupos de acuerdo a perfiles similares. «Intentamos que peguen». Además, también realizan viajes para empresas y especiales, como el que organizaron el año pasado para solteros o el que repetirán en diciembre para partir el año en medio del desierto. «Es la antítesis a lo que uno se imagina en Navidad y se monta una fiesta...».

Aventura

A pesar de llevar casi 30 años visitándolo, Navarro y Eiriz aseguran aseguran que nunca se cansan de Marruecos, no sólo porque cada viaje es diferente, sino porque cambia con cada estación, por eso han diseñado cuatro rutas que se adaptan tanto a la época del año como a las preferencias de los viajeros. «El desierto cambia de color, en el deshielo se reverdecen los palmerales y hay unas cascadas preciosas, las fiestas la de La Rosa es imperdible...». Las palabras de Eiriz no dejan de alabar las bondades del país e indica que lo más importante es «estar abierto».

Otro aspecto fundamental para la pareja es el humor y el factor sorpresa. «De lo que no van a tener tiempo es de aburrirse», afirma Navarro, que asume su rol de «cómico frustrado» junto al de guía intrépido. «Desde que llegamos al aeropuerto ya tenemos unos todoterrenos climatizados esperándonos y echamos a rodar», explica. «La primera noche dormimos en una fortificación de barro que tiene unos 1.100 años, sin luz eléctrica ni wifi, y viene un burro a cargar el equipaje». Se trata, en realidad, de un hotel de lujo que trata de recrear ese aislamiento, aunque Navarro no se lo revelará hasta llegar. «La gente se asusta y luego terminan riéndose. Todo el viaje es así, no es para ir sentado en una guagua, está vivo», asegura revelando solo uno de sus secretos. «Lo que parece no es lo que es, y lo que es no era lo que pensabas», añade Eiriz.

En cuanto a sus precios, explican que rondan entre los 1.000 y 1.300 euros para una media de entre cinco y diez días, dependiendo de la época del año. «Hablamos de viajes de un nivel medio-alto para que puedas disfrutar de un entorno único pero descansando, comiendo bien y yendo a hoteles que sabemos que tienen calidad», señala Navarro. «Sabemos que existen alternativas más económicas, las hemos probado y son una opción, pero nosotros ofrecemos otra cosa». La prueba de que lo están haciendo bien, confiesan, es que la gente repite.

Entre sus diferentes rutas están la de Playas interminables, ideal para conocer la costa Atlántica de Marruecos, Ruta de las gargantas, que entre Fez y Marrakech muestra las zonas más bonitas del país; Ruta de las caravanas, con inicio y fin en Marrakech, atraviesa el Atlas hasta el desierto; y la Ruta de las mil dunas, orientada a aventureros sin límites por las antiguas rutas caravaneras del desierto.

Turquía y Grecia, nuevas rutas

Después de siete años poniendo rumbo a Marruecos, esta pareja ya tiene entre manos dos nuevos destinos con los que se sienten lo suficientemente cómodos como para emprender aventuras. «Turquía y Grecia son países que nos llaman la atención por su cultura y su paisaje, y la intención es seguir la misma dinámica que hasta ahora: visitar lugares distintos a los que se ven en las fotos de los grandes turoperadores, con entornos bastante privados y alojamientos hoteleros pequeños y con un toque especial», señala Verónica Eiriz emocionada.

Sin embargo, no será hasta 2019 cuando finalmente anuncien los primeros viajes, que tendrán una duración algo más larga de lo que están acostumbrados –sobre todo por razones de distancia y horarios de vuelos–. «Habrá muchas sorpresas –asegura Carmelo Navarro con sonrisa socarrona– pero no vamos a desvelarlas, así se animan a vivirlas». Lo que sí ha podido adelantar es que planean un día de senderismo con un burro por una zona agreste e ir bañándose por la costa griega. «Tenemos muchas expectativas, y eso sin nombrar la comida».