Canarias7
Gonzalo H. Martel

Lunes en África

Políglota sin corbata

Ahora que ya están todos, la fiesta va a empezar. Con la elección de Pablo Casado como líder (no sólo presidente, no sólo candidato) del PP, los cajones de salida ya están completos. La alteración de los mensajes, marcada por la recuperación de un discurso diferenciador frente a las confusiones del centrismo, contrasta con los mimetismos estéticos. Les delata ese retrato de los tres candidatos emergentes (Rivera, Casado, Pedro Sánchez) con las mismas chaquetas, camisas parecidas, rasurados en la misma peluquería.

Ya sin mujeres en la primera línea, la batalla política de la imagen se reduce a un solo modelo. A ver si Pablo Iglesias mantiene la coleta al retorno de su estreno paternal, única duda en el perfil del joven aspirante a servidor de la patria. A los actos oficiales ya acude con blazier, y hasta maneja camisas en los mismos tonos claros que sus rivales. El molde de las próximas citas electorales ya está fabricado. El icono es masculino joven políglota. Sin corbata.

Con esto del idioma, el chiste es tan fácil como útil. Más importante que dominar lenguas foráneas, es saber lo que se dice y lo que se tiene que decir en la propia, y en esto es más difícil acertar. Incluso con los dialectos. Ahí está la nitidez de vocablos comunes que tanto le cuesta comprender a todo el personal del Ministerio de Fomento. Parece más complicado distinguir entre «tarifa regular» y «tarifa bonificable» cuando se pronuncian con acento canario que toda la estructura gramatical del catalán.

Al final es la gestión. La concordancia de las palabras y los hechos. Más que cambiar las cosas, la exigencia del siglo es mejorar el mundo, reducir daños. Por eso las elecciones son importantes. Para no dejarse engañar por las apariencias.