Canarias7
Gonzalo H. Martel

Lunes en África

Olas de verano

El verano acerca los planetas y las olas. Los mares ofrecen un espacio de refresco al sofocante ritmo de la vida, pero hacen falta muchos elementos para entender el ciclo completo de las mareas para saber abordar sus bondades y sus riesgos. Todo lo demás es quedarse a la deriva.

Una ola grande llega a Andalucía cargada de migrantes sin papeles. Es sabido que los papeles mojados no sirven para nada. Cuentan los voluntarios que tratan de dar acogida y calor a los exhaustos que con las calmas estivales, llegan más de 800 al día. Las épocas de luna llena abren las aguas. Ya no es una metáfora la posibilidad de cruzar el mar para emprender el éxodo; el Moisés del siglo XXI es capaz de transitar desiertos durante años y no se detiene ante vallas ni fronteras. El gesto testimonial de Pedro Sánchez acogiendo en su estreno a los náufragos del Acuarius no basta para ordenar el tráfico en el Estrecho de Gibraltar, pero alimentan expectativas que no encuentran respuesta inmediata. La frustración es la segunda ola, que anega la orilla de las buenas intenciones.

La confluencia de elementos permite advertir de que éste es el verano anterior a las tormentas electorales previstas en el calendario. El temporal ha tenido un primer ensayo con la negativa del Congreso a inyectar fondos públicos en las esferas del PSOE gobernante; el debate del techo de gasto y las condiciones exigidas por los avalistas de Sánchez conducen directamente al control del dinerito que estará disponible en los primeros meses del año electoral. No es una cuestión de diálogo, sino de reparto, lo que frena los refuerzos a este Gobierno frágil. Si alguien ha creído que puede gestionar el Estado sin pagar el precio de sus limitaciones, va a necesitar un salvavidas urgente. Aún no sabe que la ola va a pasarle por encima.