Canarias7
Silvia Fernández

A cara descubierta

Las cosas se complican para Ryanair

La fortaleza de Ryanair, convertida en una de las primeras aerolíneas de Europa en tráfico de pasajeros gracias a una política de costes laborales de dudosa legalidad y que le permite ofrecer las tarifas más bajas del mercado, empieza a tambalearse. Sus empleados -personal de cabina y pilotos- se han cansado de promesas incumplidas y exigen además de un convenio, subidas salariales y dejar de cotizar como autónomos. Además reclaman que sus contratos se rijan por la legislación del país en el que tienen su base y no por la irlandesa, tal y como sucede actualmente.

Desde que en 2002 Ryanair entrara en España con vuelos a cinco euros mucho ha llovido. La aerolínea no ha dejado de crecer a pesar del maltrato al que sometía a sus pasajeros en sus primeros años –hoy es algo más amable- y las condiciones deplorables de sus trabajadores. Pero el modelo ya no da más de sí. Ni unos ni otros están dispuestos a aguantar más.

En lo que llevamos de año se han convocado cinco paros en la aerolínea, que hoy se enfrenta a la peor huelga de sus 32 años de historia y una de las de mayor impacto en toda Europa. Los pilotos de Irlanda, Suecia, Bélgica y Alemania, secundarán un paro que obliga a cancelar 400 vuelos y la presión no cesa.

Además los pasajeros afectados se están uniendo en una plataforma para emprender acciones legales conjuntas contra la aerolínea, lo que podría causar un gran perjuicio en sus cuentas. Se estima que en España se vieron afectados por la huelga del 25 y 26 de julio y que supuso la cancelación de 600 vuelos en dos días más de 100.000 personas. Las compensaciones podrían rondar los 40 millones de euros si todos reclamaran, según el despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo, que asesora a la plataforma creada y denominada En-Colectivo.

Nadie quiere la quiebra de Ryanair, un operador clave en el mercado, pero sí es necesario que se dé cuenta de que hay que cumplir las leyes, que la esclavitud se abolió hace muchos años y que los pasajeros se merecen un respeto. Ya está bien de estar por encima del bien y del mal y hacer lo que le place –como ejemplo el incumplimiento del descuento del 75%-, apoyado por muchos gobiernos autonómicos que han visto en Ryanair una vía de ingresos y nada más.