Canarias7
Guillermo Gil Sánchez

Cuando los que mandan pierden la vergüenza...

Hace unas semanas volvimos a presenciar, en el Edificio Elder, un nuevo espectáculo de “trilerismo político” en el que Coalición Canaria siguió moviendo los vasos para esconder sus verdaderas pretensiones con los eSports. Esta vez, el invitado especial fue Alejandro Blanco, Presidente del Comité Olímpico Español (COE), el cual sirvió de aval a Fernando Clavijo en su afán por zanjar la polémica que ha generado con la inclusión de esta actividad de ocio digital en los centros educativos de Canarias.

Hemos de recordar que el COE es una entidad privada, y como tal, una de sus tareas fundamentales es la de realizar diferentes tours de alto nivel propagandístico en busca de financiación, por lo que tenemos serias dudas que empresas como Telefónica (con Movistar, Vivo y O2) estén vinculadas a este proyecto por su compromiso con los valores olímpicos. Esto ya sucede con multinacionales como Coca Cola, Mac Donald o Intel, patrocinadores principales, entre otras, del Comité Olímpico Internacional (COI), y que quizás, ahora, tendremos que asumir que representan el espíritu promovido por Pierre de Coubertein.

El Presidente del Gobierno de Canarias se ha ido animando desde entonces a dejar titulares de carácter tan populista como carentes de argumentos, tales como la supuesta demanda de la sociedad canaria acerca del reconocimiento de los videojuegos competitivos como deporte, olvidándose de manera insólita que el resto del Parlamento, que representa casualmente a la mayoría de la ciudadanía, le ha rebatido hasta la saciedad la asociación conceptual que pretende fabricar entre los términos “eSport”, “Deporte” y “Educación”.

Pero para titular populista tenemos el mantra tibetano que repite Miguel Ángel Betancor en todos los medios de comunicación, afirmando que la prueba que demuestra la importancia educativa de los eSports es que países como Finlandia los tienen incluidos en su plan de estudios. Habría que recordar a Betancor que, si Canarias tuviese las condiciones educativas de Finlandia; si nuestros políticos algún día alcanzaran un pacto educativo, como en Finlandia; si las leyes educativas se hicieran con representantes del profesorado sentados en la misma mesa que los legisladores, como en Finlandia; si los profesores tuviesen un elevado reconocimiento social y profesional, como en Finlandia; y, finalmente, si nuestro alumnado tuviera los hábitos de trabajo que tienen en Finlandia, a lo mejor podríamos hacer este tipo de comparaciones, que lo único que buscan ahora son titulares llamativos para confundir de manera intencionada a la población.

En esta estrategia de extender el mensaje, otros políticos se manejan a golpe Tweet. Uno de los últimos y más sugerentes fue el de José Miguel Álamo, que, dada su condición de doctor, se espera que maneje los datos según el método científico, pero parece que se le olvida cuando afirma con rotundidad que: “con la educación física como materia en el sistema educativo tenemos las tasas de obesidad más altas que nunca”. Debería recordar que la simple correlación de variables no implica causalidad. Álamo ha utilizado para su hipótesis una falacia comúnmente llamada “Cherry Picking”, o lo que en español se conoce como “falacia de evidencia incompleta”, que no es más que elegir la correspondencia de datos que ofrezcan el resultado más conveniente al autor. Para que el lector pueda entender mejor este concepto proponemos ejemplos tales como ... “desde que desapareció la Educación Física en 2º de Bachillerato tenemos las tasas de obesidad más altas que nunca”, o esta otra, ... “desde que Álamo imparte docencia en la ULPGC tenemos las tasas de obesidad más altas que nunca”.

En este sentido, resulta curioso como en uno de los últimos plenos del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, este representante del Partido Popular enmienda la plana al Concejal de Deportes alegando que su gestión provoca sendentarismo en la ciudadanía. Para sustentar su relato utilizó datos y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que ha catalogado a los videojuegos como potencialmente adictivos, a pesar de lo cual él los apoya abierta y públicamente. Lo dicho, otro“Cherry Picking” habitual en sus intervenciones.

Sirviendo todo lo dicho como prólogo, pasemos a las justificaciones que nos hacen sospechar que la liga escolar de eSports que pretende implantar el Gobierno de Canarias, carece de intencionalidad didáctica. En primer lugar, si fuera cierto ese propósito, lo normal es que no hubieran solicitado unas condiciones técnicas de participación que distan mucho de la normalidad de los centros educativos, con lo que partimos de un punto que podríamos denominar “clasismo tecnológico”.

En segundo lugar, ha sido muy sospechoso que se organizara primero la parte competitiva y, posteriormente, fueran añadiendo al proyecto aspectos sustanciales, como fueron la concreción de la temática de los talleres, el personal que lo impartiría, el tiempo dedicado a cada apartado, o, sencillamente, la evaluación de los resultados. El resultado final de las reuniones exigidas por los diferentes colectivos profesionales con representantes de la Consejería de Educación, y la Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación, desde la aparición del proyecto fue el de una sensación de improvisación preocupante.

Este es el momento idóneo para informarles que hace sólo tres meses, el Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física de Canarias (COLEFC) propuso a la propia Consejera, Soledad Monzón, un plan de Actividad Física de carácter extraescolar en los centros educativos. La petición tuvo como respuesta inmediata la dificultad administrativa y jurídica que suponía abrir los centros educativos en horario de tarde. Ahora sabemos que los eSports sí tendrán ese privilegio durante dos tardes, lo cual deja muy claro por donde transitan las prioridades de nuestra representante política.

En tercer lugar, el proyecto debería haber estado precedido de un estudio de la situación. Nos preguntamos, por ejemplo, si intentaron detectar en qué centros existe alumnado con algún síntoma de adicción o uso inadecuado de esta actividad ¿Si hubiesen detectado alguno con dicha problemática y no tuviese las características técnicas para el desarrollo del proyecto, se hubiese quedado fuera? ¿Se realizaron reuniones previas con familias que hayan detectado irregularidades en la relación de sus hijos con el ocio digital? Tampoco se han preocupado por crear un compromiso real y efectivo con los padres y madres de los alumnos participantes, ya que las reuniones previas a la competición no serán obligatorias para ellos. Los estudiantes que presenten algún tipo de inconveniente académico parece que tampoco tendrán limitación ni control extraordinario de su participación ni antes, ni durante, y mucho menos después, y a lo único que se alude es a la aplicación de un “código ético” del que tampoco sabemos nada.

En cuarto lugar, está demostrado que el simple hecho de jugar a un videojuego competitivo no desarrolla la competencia digital. Si nos remitimos a la definición de la LOMCE, no podemos establecer una relación, ni siquiera aceptable, entre la concreción de la referida competencia y lo que sucede durante una práctica de “League of Leyends”. No se puede afirmar que los videojuegos son inclusivos por naturaleza propia, como nos pretenden vender. La adquisición de competencias y la inclusividad en Educación se logra con políticas adecuadas y convenientemente meditadas. Actualmente, la mayoría de nuestros centros son inaccesibles para sillas de ruedas, y la dotación material y humana para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) es escasa, con lo que este tipo de alumnado puede que ni tenga profesorado de apoyo según las ratios correspondientes. Por contra, en 20 centros de Canarias, al menos tendrán el “FIFA 19”.

En quinto lugar, ¿por qué los videojuegos seleccionados son el “FIFA”, “League of Leyends” y el “Clash Royale”?, ¿porqué se descartó el “Just Dance”, que, además de estar en la propuesta inicial, es el único que cumple con el criterio que explicita que únicamente son aceptables los “Videojuegos ACTIVOS”? ¿Porqué existiendo videojuegos con marcado carácter educativo se selecciona alguno que implica la “muerte virtual” del rival? ¿Han tenido en cuenta la recomendación “Pan European Game Information” (PEGI), que hace referencia a la recomendación de edad de los videojuegos en Europa para seleccionar la edad del posible jugador, y que, incluso, alguno de ellos posee una catalogación de videojuego violento?

Existen infinidad de videojuegos de carácter eminentemente educativo, categorizados como “serious games”, entre los que encontramos el Minecraft (idóneo para áreas como Lengua, Historia o Física), el Brain Training Infernal (Matemáticas), el Just Dance 2018 (Educación Física), Numantia (Geografía e Historia), entre otros muchos. Incluso, si de verdad queremos utilizar “videojuegos activos” , disponemos de la categoría denominada “exergames”, los cuales son capaces de generar conductas y situaciones motrices con objetivo motor, brindando alternativas tecnológicas que solucionen posibles problemas de desmotivación y sedentarismo en el alumnado, pero probablemente estos no generen el beneficio económico perseguido.

Y, en sexto lugar, cuando el Presidente del Gobierno de Canarias afirmó que los centros tuvieron libertad para decidir si participaban o no, y, que además, el procedimiento se realizó con transparencia, tenemos que decir que esto no fue exactamente de esta manera. Hay centros en Canarias sin suficiente material deportivo, existen instalaciones que no pasarían un informe de viabilidad, hay salas de informática con ordenadores inservibles, conexiones informáticas de mala calidad o escasa adaptación para el alumnado con dificultades motóricas. En esta tesitura, la Consejería de Educación ofrece a la directiva de los centros una dotación extraordinaria si acepta participar en un proyecto que viene bendecido desde la presidencia del Gobierno de Canarias, ¿cómo creen que van a reaccionar ante tal propuesta?, pues claro, aceptándola en la mayoría de los casos. Por esta razón, tampoco podemos cargar las tintas contra los equipos directivos que han mordido el anzuelo; eso sí, lo único que no les justificamos es haber aceptado el proyecto sin información determinante, y, sobre todo, sin la aprobación de claustros, consejos escolares y AMPAs. Sinceramente, no detectamos mucha transparencia en este modo de actuar.

Hay otros caminos hacia la mejora de la problemática asociada a la educación, la obesidad infantil o al sedentarismo de nuestro alumnado, y estos caminos los hemos señalado hace tiempo. Tenemos bloqueada una Proposición no de Ley, aprobada en el Parlamento de Canarias por unanimidad, sobre la inclusión de la tercera hora de Educación Física en los centros de secundaria; la Ley Canaria del Deporte está estancada desde que suprimieron el espacio digital del texto inicial; la Ley de Regulación de las Profesiones del Deporte perdida en algún cajón de la administración; y los productos de alimentación no saludable campando a sus anchas en las cafeterías de los centros educativos, saltándose la Ley de “Seguridad Alimentaria y Nutrición” de 2011. Mientras, Coalición Canaria se desgasta promocionando las bondades de los eSports.

No se puede confundir a ciudadanía, el profesorado está a favor de la innovación, educamos para la incorporación favorable de nuestro alumnado a la sociedad, pero no estamos dispuestos a improvisar ni a ofrecerlos como oportunidad de negocio.

Una frase atribuida al científico y escritor alemán, Georg Christoph Lichtenberg, dice: “Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. No olvidemos que a los que mandan los elegimos nosotros, e igual es hora de cambiarlos antes de nos perdernos el respeto a nosotros mismos.