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Europa Press / Bruselas

Merkel y Macron abren la puerta a acuerdos migratorios entre países de la UE que "decidan avanzar juntos"

"Sabemos que en el Consejo Europeo, desgraciadamente, no alcanzaremos una solución completa para la cuestión migratoria. Por ello habrá acuerdos bilaterales o trilaterales, para ver como podemos ayudarnos los unos a los otros, y no esperar siempre a los 28 Estados miembros" para tomar decisiones sino "pensar en qué es importante" para cada país, ha dicho Merkel a su llegada a la cumbre sobre migración y asilo en la que participan otros quince líderes europeos.

Por su parte, el presidente francés ha insistido en que "la solución que debemos aportar es europea y se construirá únicamente sobre la cooperación entre los Estados miembros" de la UE aunque a la vez ha reconocido que esa solución puede ser "a Veintiocho o entre varios países que deciden avanzar juntos".

En todo caso, ambos han insistido en que el encuentro de este domingo es una "reunión de trabajo" para intercambiar posiciones, y han recordado que la toma de decisiones en materia migratoria tendrá lugar en la próxima cumbre de jefes de Estado y de gobierno los próximos 28 y 29 de junio, esta vez ya a Veintiocho.

Sánchez defiende "centros controlados" dentro de la UE

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha dicho que buscará apoyos entre los socios comunitarios para "controlar mejor" los flujos migratorios, especialmente en el Mediterráneo occidental, donde las cifras de llegadas de migrantes han aumentado en los últimos meses a diferencia del resto de rutas como la del Mediterráneo central (Italia) u oriental (Grecia).

Asimismo, Sánchez también ha defendido la creación de "centros controlados" en los países de la UE con fronteras exteriores, a la vez que ha apelado a su voluntad de trasladar "una actitud constructiva e integradora" que reivindique la prevalencia de "los valores europeos" y el respeto a los derechos humanos.

A su llegada a la reunión informal, el primer ministro belga, Charles Michel, ha defendido la necesidad de tener controles "reales y estrictos" en las fronteras externas de la UE, así como de "ir al fondo de los detalles" sobre los 'hotspots' o centros de migrantes y de reformar el reglamento de Dublín para asegurar "solidaridad y responsabilidad" entre los socios europeos.

"Estamos progresando pero debemos hacer mucho más. Estoy feliz por el hecho de que cada vez discutimos más la parte externa de esto. Hace un año discutíamos principalmente cómo debemos repartir el problema, pero ahora estamos debatiendo cómo podemos resolverlo a través de cooperación con países de origen", ha celebrado el primer ministro danés Lars Lokke Rasmussen.

"No hay una solución nacional"

Su homólogo luxemburgués, Xavier Bettel, ha remarcado la importancia de encontrar "soluciones comunes" para contener los flujos migratorios. "No hay una solución nacional y por el momento todos los países están intentando encontrar una solución nacional. Esta no es la Europa que quiero, necesitamos encontrar soluciones comunes porque no se trata de un problema nacional, sino europeo", ha reivindicado.

A su vez, el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, ha garantizado que adoptará una "mente abierta" en el debate y ha pedido al resto de asistentes que "adopten la misma actitud". "No creo que sea el momento para señalar a nadie. Es el momento, y creo que nuestra gente nos mira, para encontrar soluciones", ha afirmado.

El croata Andrej Plenkovic ha subrayado que la 'mini' cumbre informal de este domingo es "una oportunidad" para debatir "en especial" cómo controlar las rutas de inmigración ilegal a la UE y cómo "ser más coherentes en la dimensión externa" de la migración.

La cumbre extraordinaria sobre migración y asilo convocada este domingo en Bruselas por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, vuelve a poner a prueba la unidad de los socios comunitarios. Así, únicamente participarán 16 de los 28 Estados miembros, tras la negativa de los países del grupo de Visegrado (Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría) a participar en la reunión tras años de desacuerdo con la política migratoria europea, especialmente las cuotas de reparto de refugiados.