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Europa Press / Bruselas

El 80% de los europeos, contra el cambio de hora

Esta consulta no es vinculante, tal y como ha advertido el Ejecutivo comunitario en numerosas ocasiones, si bien los resultados y la opinión de los participantes serán un elemento "a tener en cuenta" cuando propongan sus recomendaciones sobre esta cuestión tanto a la Eurocámara como a las partes interesadas, según ha asegurado el portavoz comunitario Margaritis Schinas.

"Queríamos (llevar a cabo) una consulta pública para hacer un seguimiento de la resolución" de la Eurocámara del pasado febrero, ha explicado el portavoz en rueda de prensa. Dicha resolución insta a la Comisión a que "reevalúe las consecuencias para la salud" del cambio horario "con el objetivo de valorar su posible supresión".

Se trata de "una consulta pública sin precedentes, a escala masiva, en la que han participado 4,6 millones de europeos", ha afirmado Schinas, quien no ha desmentido las cifras publicadas por la prensa alemana si bien ha insistido en que han participado ciudadanos "de todos los Estados miembros" y los datos serán presentados esta semana tras la reunión de comisarios.

"La consulta no es un referéndum", ha recordado Schinas, "sino un elemento que tendremos en cuenta" para la futura propuesta sobre el cambio de hora, a la vez que permitirá presentar un informe en el que quede plasmada "la distribución de las respuestas por país, y de manera más general por cada grupo de interés, área de actividad, etc.", ha matizado.

Modificación de la normativa

La Comisión anunció el pasado 5 de julio la puesta en marcha de una consulta pública en línea que se cerró el pasado 16 de agosto con el fin de que la ciudadanía pudiera pronunciarse sobre la continuidad del cambio horario que en los meses de marzo y octubre tiene lugar en todos los países miembros de la UE, y estudiará el resultado para evaluar una posible modificación de la normativa comunitaria que regula este cambio.

"Hay dos posibilidades: mantener el sistema actual sin cambios o abolirlo para toda la UE", recordó en su momento uno de los portavoces del Ejecutivo comunitario. "Estas son las dos posibilidades ya que no sería recomendable tener una situación no homogénea (en la que algunos países tomen decisiones unilaterales) para el funcionamiento del mercado único", explicó.

La resolución del Parlamento Europeo reconoce que no existen pruebas científicas concluyentes pero recalca que sí hay indicios que apuntan al efecto pernicioso de este sistema, armonizado a nivel europeo desde 2001.