Canarias7
Ingrid Ortiz Viera

Entrevista

Marc Ros: «Debemos recuperar la espontaneidad»

Al otro lado del teléfono se escucha el mar. Un pequeño respiro en estos meses de trabajo en los que la banda catalana, uno de los referentes en la música independiente nacional, cumple nada menos que veinte años encima de los escenarios. «El secreto es no olvidar que, por encima de esta especie de empresa que hemos montado, esto es nuestra pasión», explica Marc Ros, cantante y guitarrista de Sidonie, uno de los grupos que integrará el cartel del Gran Canaria Sum Festival el próximo 29 de septiembre, en la Institución Ferial de Canarias (Infecar), en la capital grancanaria. «Nos lo tomamos como un juego, y en el momento en que nos empecemos a aburrir, es cuando nos plantearemos una serie de cosas».

Sidonie celebrará su vigésimo aniversario en el escenario Mazda Canarias, a partir de las 22 horas

Esa fecha no ha llegado todavía para el trío que, según Ros, se siente a la mitad de su trayectoria profesional y han decidido celebrar el aniversario programando aún más conciertos. «No hacemos mucho el ejercicio de balance. Lo que hemos hecho ha sido recuperar canciones que hacía tiempo que no tocábamos y seguir compartiéndolas con el público», afirma el catalán. Las vacaciones vendrán después, cuando se tomen «un merecido descanso» una vez salga a la luz su recopilatorio: «Un par de días más en Canarias sería un gran plan, sin duda», ríe el cantante.

Aunque desde sus comienzos se ha englobado su trabajo dentro del indie, indudablemente la banda ha experimentado cambios significativos en su sonido desde sus primeras canciones neo-sixties, en sintonía con una corriente de redescubrimiento de la psicodelia, hasta su último disco El peor grupo del mundo, un canto al pop y a su estilo de vida. «Entiendo que las etiquetas a veces son necesarias para el público, pero ya he dejado de verlas como un cuadro limitado del que no te puedes salir. Cuando vinieron los Moods, nos metieron en el mismo saco, luego los indies, y realmente con lo que estamos más cómodos, aunque pueda ser un poco volátil, siempre ha sido el pop, la búsqueda de la melodía perfecta y la luz en un estribillo gigante». Ros asegura que esta mutación ha sido «natural y progresiva» en un entorno en el que, a menudo, el artista debe sacrificar algo en el proceso. «Quien diga lo contrario está mintiendo. Ese discurso que circula en ciertos sectores snobs de ‘yo solo hago arte para mí mismo’ es una tontería, porque al fin y al cabo, la música es comunicación», aclara el cantante, que asegura que su manera de triunfar es intentar ser capaz de transmitir al mayor número de personas posible.

En este sentido, Ros echa en falta la espontaneidad de los grupos que surgieron a raíz de La Movida madrileña. «Parece que algunos grupos de garaje lo están recuperando, estoy pensando en The Parrots o en Carolina Durante, por ejemplo, pero creo que es importante arriesgar mil veces y fracasar a adoptar una postura acomodaticia». Lo afirma más como una reflexión que como un consejo, ya que asegura que a las bandas jóvenes lo mejor es «no decirles nada» y que descubran su propio camino con errores o sin ellos.

A pesar de todo, para el artista, España goza de una buen salud, «si hablamos estrictamente de la música», gracias a la aparición de nuevas bandas «muy interesantes» que, además, demuestran un gran nivel de profesionalidad. «Parece que estén todo el día ensayando porque son buenísimos», asegura. «Lo que siempre va mal es lo que rodea el mundillo: el periodista que prima a grupos extranjeros, el promotor que les paga menos que al resto...». Aun así, estos amigos que comenzaron como unos jóvenes revoltosos no pueden sino definir su trabajo como «maravilloso», igual que el videoclip recién salido del horno de su último single. Y es que, asegura, han puesto banda sonora a momentos que ni ellos pueden imaginar, como el de aquella pareja que se conoció en uno de sus conciertos y se pidieron en matrimonio, o el de ‘la peor periodista del mundo’, que los escuchó por primera vez en directo en uno de sus peores momentos vistiendo su camiseta y terminaría entrevistándoles un año después de haber conseguido su actual trabajo, exactamente con la misma prenda.

Los festivales, un lugar para tratarnos mejor

«Personalmente, me da igual tocar en una sala pequeña o en un festival, siempre montamos la fiesta. En uno tienes más cerca el calor de la gente y en otro un poder de vatios de luz y sonido que asusta», señala el cantante, que asegura que tiene muchas ganas de ver al público canario. Lo que sí apunta es que en los festivales «hay que currárselos más, si cabe», ya que compites con la atención que generan otros escenarios. Por ello, Ros no duda en hacer un reclamo para «tratarnos mejor» y potenciar el producto local por encima de los nombres extranjeros. «Es una tradición muy española; piensa en el crédito que se le daba a Dalí o Picasso en su momento. Con el pop, salvando las distancias, pasa un poco lo mismo; hay que empezar a creer en lo que hacemos» recalca el artista.

El peor grupo del mundo, en tres preguntas

- ¿Cómo se definirían para el público que aún no les conoce?

- Siempre que me hacen este tipo de preguntas pienso en los amigos de mis padres, que no están muy metidos en el mundo del pop. Tienen que pensar que a Sidonie les gusta mucho The Beatles; a partir de ahí sabréis que tenemos gran predilección por las melodías, y aparte nos gusta mucho The Rolling Stones y David Bowie. Con lo cual, cuando vayas a un concierto de Sidonie no solo vais a ver a un grupo que intenta cantar y tocar bien, sino que vais a ver algo más, algo de provocación. Vais a ver cómo nos dejamos la piel, porque entendemos que un concierto de rock no solo tiene que limitarse a la interpretación de una serie de canciones, sino que tiene que ser algo teatral. Así lo hemos visto en nuestros ídolos y así lo hemos querido hacer nosotros.

- Lo que más recuerdas de estos 20 años sobre el escenario.

-Nos ha pasado de todo, pero ahora mismo me viene una anécdota: el momento en que conocimos a Raphael en una gala de televisión. Estábamos Leiva y los tres de Sidonie haciendo el tonto (éramos los mas jóvenes y no acabábamos de cuadrar en ese tipo de gala). Entonces aparece Raphael, que es una persona muy correcta, muy amable, muy elegante, y desaparece por la puerta de un pasillo con los que nos pareció un aura... ¡Un halo como de ser superior! Igual fueron las cervezas, lo reconozco, pero si alguien puede llevar una aura de verdad, ese es él.

- ¿Qué bandas escuchan?

De las nuevas bandas a las que hay que echarles un ojo me viene a la cabeza Veintiuno, me flipan, y una banda catalana que hace pop psicodélico y se llama Trau, son fantásticos. Aprovecho para decir que es una pena que se nos complique el doble hacer música si no es en el idioma mayoritario. Le pasa a muchos que cantan en catalán o en euskera... Debería haber más intercambio cultural, siempre es más bonito y así la gente no se perdería a grupos tan buenos como este.