Canarias7
Ingrid Ortiz Viera

Una breve radiografía

¿Por qué no vamos al cine?

La reciente bajada del IVA cultural del 21 al 10% ha vuelto a poner sobre la mesa de debate el elevado precio de las entradas de cine, el principal argumento por el que muchos afirman que no acuden a las multisalas. Sin embargo, los datos apuntan que, a pesar de esta medida, pocos cines han variado en el precio, lo que deja al descubierto otras cuestiones más profundas sobre el verdadero porqué del descenso en las taquillas.

La llegada de internet significó para muchos la sofisticación de la piratería

En el mapa de la industria audiovisual se ha producido una gran revolución en cuanto a la forma de consumo de las películas debido a la transmedialidad. La multiplicación de canales fragmenta las audiencias, y en la actualidad los usuarios tienden a consumir gran variedad de contenidos a través de conductos muy específicos. De ahí que Hollywood –que últimamente parece estancada en la producción de remakes y películas de superhéroes– apueste más que ninguna otra industria por la rentabilidad de sus cintas en un ciclo que va desde la gran pantalla al DVD, las plataformas de pago y, por supuesto, los videojuegos. Los ingresos en taquilla se convierten sólo en una fuente más de ingresos.

Por otro lado, la llegada de internet significó para muchos la sofisticación de la piratería y la proliferación de páginas web que evadían importantes sumas de dinero por derechos de autor. Pero la piratería no comenzó con la era millenial ni con el anterior top manta que ofrecía copias de los últimos estrenos (a menudo con pésima calidad y doblaje latino). Lo que sí significó fue una canalización en cuanto al medio que permitió, fundamentalmente, medirla.

Con todo, y aunque en España la piratería continúa en niveles elevados, los datos del Observatorio de la pitatería y hábitos de consumo de contenidos digitales revelan que en 2017 recayó un 6% respecto al año anterior, lo que supone una disminución acumulada del 9% respecto a 2015, el mismo año en Netflix recayó en nuestro país.

Precisamente, este estudio no puede sino venir aparejado a la creciente popularidad de las plataformas legales online a las que se suman HBO o Filmin, que ofrecen una gran variedad de títulos bajo demanda y que parecen una alternativa rentable para las familias, teniendo en cuenta que la media mensual es de unos 10 euros frente a los 8 de una entrada única en el cine. De hecho, aunque dichas plataformas se niegan a dar datos oficiales, se conoce que entre las dos marcas americanas suman más de 2 millones de usuarios. Mientras tanto, la cifra nacional de espectadores en cines cayó en picado de 118 millones en 2006 a 80 millones en 2012, según las últimas estadísticas del ISTAAC. Y aunque en los últimos años ha habido un repunte hasta entorno a los 100 millones, aún quedan lejos de la popularidad que gozaba.

No es casualidad que Canarias lidere, en términos relativos, las comunidades donde existe un mayor porcentaje de salas 3D

A esta lucha se suman las múltiples estrategias de las exhibidoras por atraer espectadores, como la fiesta del cine, que consigue formar colas dignas de un nuevo estreno de Star Wars. Pero ¿es realmente el precio determinante? El llamado efecto novedad afirma que no, ya que una vez acabado el impacto inicial, aunque el precio se mantuviera bajo, el consumo tendería a situarse en los niveles de preferencias de los consumidores, que, de nuevo, han bajado de manera notable.

¿Cómo sobreviven, pues, los cines? La tendencia está marcada en dos vertientes, según los expertos: las salas de cine alternativo y las de blockbusters. De hecho, nunca en la historia ha estado el mercado más fragmentado entre el cine de mercado y el de autor. No es casualidad que Canarias lidere, en términos relativos, las comunidades donde existe un mayor porcentaje de salas 3D (41,5%), según datos de la Asociación para la investigación de medios de comunicación (AIMC), ni que las tres películas más vistas en España de 2017 hayan sido superproducciones (La bella y la bestia, Fast and Furious y Star Wars: el último jedi)

Lo cierto es que, según los expertos, los cines no morirán en tanto sigan ofreciendo una experiencia irremplazable y una actividad social con la que ni la televisión ni internet pueden competir. La convivencia de los medios es ya una realidad, lo único que hay que hacer es adaptarse.