La generación Z está lista

Los más jóvenes son los mejor preparados para encarar el incierto futuro postvirus y la crisis climática

Isabel Ibáñez
ISABEL IBÁÑEZ

Es difícil ser tan certero a la hora de definir el siglo pasado en tan pocas líneas como el grupo 091 y, encima, ponerles música. «¿Qué fue de King Kong, de los psicoanalistas o el jazz, qué fue del siglo XX? Guitarras eléctricas y LSD. Uniformes fascistas y Juan XXIII. La Beatlemanía, la foto del Che....». Ojalá pudiéramos saber qué canción dedicarían estos granadinos a la primera mitad del XXI en la que estamos inmersos, a qué sonaría, aunque dos temas aparecen bien colocados en el top de la inspiración, la COVID-19 y el cambio climático. Imposible rima. Complejo imaginar los versos de un futuro más incierto que nunca por culpa de las dos grandes crisis que han eclipsado buena parte de los acontecimientos de estas dos primeras décadas, porque... ¿Qué más ha pasado de importancia desde 2000 hasta hoy? ¿A qué cuesta responder? Aún más allá... ¿Qué ocurrirá a partir de ahora?

A los que más les debería interesar es a los que estos días estudian 'online' desde casa para encaminar sus vidas o a los que, algo más mayores, el confinamiento les pilló dando los primeros pasos en un mercado laboral hoy desmadejado por completo por el virus y cuestionado por el calentamiento global. Es la Generación Z, nacidos a partir de la mitad de los 90 y hasta mediados de los años 2000. Como el también granadino José Villalba, 18 años, estudiante de Educación Primaria que sueña con convertirse en profe de gimnasia: «Ha sido impactante ver cómo de un día a otro el mundo se detiene, las calles se vacían y los fallecidos no paran de aumentar. Son momentos en los que uno reflexiona e intenta ser positivo a pesar de las dificultades que nos vamos a encontrar. Pero no creo que todo vaya a ser negativo, y, seguramente, esta pandemia traerá mayor cuidado en higiene, relaciones personales... Aunque muchos jóvenes somos conscientes de que el esfuerzo que teníamos que realizar antes para lograr una vida en condiciones va a tener que incrementarse, pues el mundo laboral se complica».

«Esta crisis la recordarán como una anécdota. Muchos perciben que esto no va del todo con ellos»

Iñaki Ortega, director de Deusto Business School y profesor de la Universidad de La Rioja, publicó en 2017 un novedoso informe que diseccionaba esta generación. Le atribuía «profundos valores»: «La protección del medio ambiente, las causas sociales, la justicia y la igualdad forman parte de su ADN», decía. Hoy pone como ejemplo a Greta Thunberg, la sueca de 17 años que se hizo mediática al abanderar la lucha contra el cambio climático: «Greta y sus amigos pertenecen a la primera generación de la Historia que ha recibido una educación ambiental que les ha enseñado a ahorrar agua o a reciclar y forma parte de su vida de una manera natural. Son irreverentes y se cuestionan casi todo. Se manifestaron en Hong Kong contra la represión china en 2019, un año antes en EE UU por la violencia en las aulas y hace poco en la Cumbre del Clima, enfrentándose a Trump».

Y en ello andaban muchos de ellos, volcándose contra el enemigo que es el calentamiento global, y que ya parecía más gigante que molino, cuando en escena irrumpió Goliath en forma de virus. Luis Ibáñez, 17 años, de Logroño y estudiante de 2º de Bachillerato, quiere hacer Ingeniería Electrónica y después... «supongo que montar una empresa de robots»: «Muchos esperaban una pandemia de película con zombies y destrucción masiva, pero en vez de eso estamos encerrados en casa sin saber bien qué pasa. Más que miedo, sentimos incertidumbre y deseamos volver a la normalidad de antes o a algo parecido. Un lado positivo es el impacto en la calidad del aire y la vida de los animales; te das cuenta de que si todos hacemos un poco realmente podemos cambiar el estado de las cosas. Ha sido un jaque a los negacionistas».

«Estos jóvenes –considera Iñaki Ortega– han sorprendido con su civismo y resiliencia en el encierro, se han adaptado sin problema porque con wifi en casa no había restricción para seguir con su vida, que ya era digital desde que tienen uso de razón». Pero el escenario económico que el coronavirus dibuja ante ellos, en ciernes de incorporarse al mercado laboral o pretendiendo hacerlo, pinta oscuro: «El futuro a corto plazo –añade el experto– estará marcado por la pandemia y será muy duro desde el punto de vista económico. Empresas que cerrarán, millones de despidos, trabajos precarios y puertas cerradas al empleo soñado». En España, más de la mitad de los puestos destruidos estaban desempeñados por jóvenes. Y la organización Internacional del Trabajo (OIT) ha alertado de que son el grupo más vulnerable y los que más perderán con la crisis.

Las tres 'i'

Con 22 años, Ainhoa Amezua, vizcaína de Amorebieta, está a punto de asomarse al difuminado mercado laboral. Será cuando termine en junio el último curso de Publicidad y Relaciones Públicas: «Nada se ve como antes y no sabemos cómo va a evolucionar. Tenemos miedo e incertidumbre porque no sabemos qué va a ser de nosotros ni si nuestros planes saldrán adelante. No sé cómo afrontar el año que viene, con esta crisis que va a hacer que no haya tantos puestos de trabajo. Aunque también considero que esto nos ha hecho apreciar más el planeta y ver lo importante que es el cambio climático y el impacto de una pandemia. No somos conscientes de cómo nos ha cambiado esta situación, pero a largo plazo lo sabremos apreciar».

«Han crecido oyendo que sus empleos aún no se han inventado, están acostumbrados a lidiar con la incertidumbre»

Ante este panorama apocalíptico, aporta Iñaki Ortega un destello de luz: «La Generación Z es una cohorte de edad que definimos con tres palabras que empiezan por la letra i: irreverencia, inmediatez e incertidumbre. Se han hecho mayores escuchando que sus empleos aún no se han inventado y que la disrupción digital lo cambiará todo. Pues están más preparados que ningún otro grupo para encarar la incertidumbre porque están acostumbrados a ella y porque se han educado desde niños en la red de redes, son los primeros nativos digitales de la Historia».

En el plano del ocio o las relaciones de amistad y amorosas, las cosas serán diferentes al menos durante un tiempo. ¿O no tanto para ellos? Luis (17 años): «Echo de menos los deportes al aire libre y la libertad de moverme, no lo apreciaba tanto hasta ahora, aunque debemos tener mucho cuidado aún. Pero las relaciones tampoco han cambiado demasiado, manteníamos similar nivel de conexión, me atrevería a decir que algunas cosas han mejorado, ya que nos comunicamos más, incluso con personas con las que antes no me sentía muy cercano». Ainhoa, la más mayor de estos tres Z, disfrutaba «estando con sus amistades, saliendo a cenar fuera, viajando... Y de repente todo se ha paralizado. A la hora de conocer gente todo va a ser distinto, pero seremos conscientes de cómo tenemos que actuar». Y José (18) ha tenido la suerte de pasar el confinamiento con su novia: «Me siento muy afortunado, pues otros han tenido que estar separados. Hoy en día las relaciones personales sean del tipo que sean son fáciles, pues el contacto y conocer gente es sencillo por las redes sociales. Aunque me apena perder la costumbre de hacerlo en persona. Y pese a que próximamente no habrá discotecas ni fiestas, los jóvenes sabremos divertirnos», garantiza.

Christian Oltra, profesor asociado de Sociología en la Universidad de Barcelona, considera que la crisis del coronavirus «se grabará en la memoria de la generación Z», aunque intuye que será recordada como «algo anecdótico». Duda de que los impactos de la pandemia a lo largo de la vida de esta generación sean «trascendentes, como sí lo debieron ser para la población joven pandemias más devastadoras como la 'gripe española' de 1918, que se ensañó con los individuos de 20 a 40 años y dejó cientos de miles de niños en orfanatos. Posiblemente muchos ahora perciben que esto no va del todo con ellos».

Los más optimistas

Según la 'Encuesta sobre el impacto de la COVID-19' en Cataluña, publicada por el Centre d'Estudis d'Opinió, la generación Z sale menos afectada por esta crisis que sus inmediatamente mayores, al estudiar aún y vivir con la familia. Son los más optimistas respecto a la posibilidad de recuperarse en caso de contagio, y su valoración de la pandemia es que amenaza más a los demás que a ellos. Por el contrario, los jóvenes entre 25 y 34 están entre los más afectados: tres cuartas partes estaban independizados y trabajando, pero el 25% se encuentra ahora en paro, ERE o ERTE. Más de la mitad vive en hogares donde han bajado los ingresos, un tercio dice no poder llegar a fin de mes...

Detecta Oltra, sin embargo, tres posibles cambios de actitud en los Z: «más aceptación de medidas políticas antes impensables, como estados de alarma, intervención radical del Estado para mantenernos seguros, distanciamiento social, políticas innovadoras como rentas universales...». Idea que trasladarían a la cuestión ecológica, como muestra el Eurobarómetro al identificar mayor acuerdo entre ellos ante la afirmación de que 'los estados autoritarios están mejor equipados que las democracias para afrontar la crisis climática'.

En segundo lugar, prevé que serán «más conscientes del papel de posibles virus y otros riesgos naturales, como lo son de los problemas medioambientales». Y, por último, les encuentra más concienciados en que todos dependemos los unos de los otros. «Claro que puede que este sentimiento decaiga cuando vuelvan a sus rutinas y preocupaciones». Mirándolo mejor, sí hay un verso de aquella canción de los 091 que nos serviría hoy: «Sé que tú, sé que yo estamos desesperados. Oh, yeah».