El ministro de Sanidad, Salvador Illa, bebe agua tras el último Consejo Interterritorial en Moncloa, / e. p.

España encara otra semana clave con los ojos puestos en los 'brotes verdes' de Illa

El Gobierno espera que el supuesto éxito de la clausura de la hostelería de Cataluña y Navarra se extienda por el resto de España

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

El pasado miércoles Salvador Illa se enrocó una y otra vez en el Consejo Interterritorial para decir no. Asturias, Castilla y León, Andalucía, Euskadi, Ceuta, Melilla… las voces pidiendo al Gobierno central un nuevo decreto de alarma que permita a las comunidades ordenar los encierros domiciliarios se habían multiplicado en las últimas horas, pero el Gobierno había dado la consigna de aguantar la presión y pedir paciencia. Illa, fiel siempre a las indicaciones de Moncloa, se negó si quiera a entrar a abrir un debate sobre esas peticiones. Y, al final, acabó pidiendo a las autonomías que tuvieran fe en los tímidos indicios de «estabilización».

¿Pero cuáles son esos brotes verdes? Según explicó Illa a las comunidades y detallan fuentes de Sanidad, esos signos de optimismo se concentran en Cataluña, Navarra, Madrid y en la evolución de general de la pandemia desde principio de mes. El ministro adujo que el cierre de la hostelería (la última fórmula promovida desde Sanidad los últimos días para esquivar el confinamiento después de haber apoyado la anterior semana los cierres autonómicos como medida estrella) sí que estaría funcionando para contener la expansión en las zonas que comenzaron a cerrar bares en octubre.

Lenta contención

Lo que ocurre es que los datos en los que confía el Gobierno no apuntan a un milagro, sino a una aparente, y no siempre confirmada, «lenta tendencia a la contención». Así, Cataluña, la comunidad que antes apostó todo a la clausura del ocio con el cierre general de la hostelería el 15 de octubre, más de tres semanas después solo da tímidos signos de estabilización. A mediados de octubre la incidencia acumulada era de 272. El viernes, últimos datos disponibles, tocaba los 720 positivos. De hecho, solo en las dos últimas jornadas Cataluña ha logrado bajar levemente ese índice a pesar del sacrificio de todo el sector.

Desde finales de octubre, a pesar del cierre, la presión sobre el sistema asistencial ha seguido subiendo. El porcentaje de ocupación de UCI está ya por encima del 42%, el doble de cuando empezó la clausura . De hecho, este domingo creció el número de hospitalizados. Eso sí, la comunidad ha llegado a marcar diez días consecutivos con reducciones en la tasa de la velocidad de propagación del virus, el dato al que se agarra Sanidad para apostar a la cierre del ocio como fórmula efectiva.

Navarra echó la persiana el 22 de octubre con una incidencia acumulada desbocada (entonces la más alta de toda España) de 1.058 positivos. Más de dos semanas después, el tiempo mínimo de espera que reclama Sanidad para estudiar los confinamientos totales, su incidencia es de 1.118 y apenas ha comenzado a descender unos puntos la semana que acaba de concluir. Eso sí, la altísima presión asistencial que se alcanzó en la comunidad foral a finales de octubre no ha aumentado más.

Madrid, ahora sí

Illa también llama ahora a las autonomías a confiar en el ejemplo de Madrid, pero la Comunidad, la unica región que sí que ha logrado reducir la presión de los hospitales (en 4 puntos) y en las UCI (2 puntos), nunca ha cerrado la hostelería. El Ejecutivo de Ayuso basa su estrategia contra la segunda ola en el denostado cierre de las zonas básicas sanitarias que tanto irritó a Moncloa, hasta el punto que acabó precipitando el estado de alarma para encerrar Madrid el puente del Pilar.

En Sanidad también ven brotes verdes en el hecho de que la incidencia acumulada nacional ha podido tocado techo momentáneo en los últimos días sobre los 525 casos, tras haber encadenado dos jornadas de descensos tras un mesde continuos incrementos. En el departamento que dirige Illa también recuerdan que la presión sanitaria del país no se ha incrementado demasiado desde principios de mes.

Con estos tímidos indicios de supuesta «estabilización», en el Gobierno piden a las autonomías esperar, aunque reconocen los expertos que asesoran a Moncloa que los resultados del cierre de la hostelería (si se confirman) están siendo «más lentos de lo que se esperaba». Todo ello, en una situación general «mucho más delicada» de la que vivía España a mediados de octubre, con un país que ronda los 20.000 contagios, con once de las comunidades con importantes incrementos de incidencia acumulada en la última semana y con once de estas autonomías en «riesgo extremo», según el barómetro de Sanidad.