Letizia, la guardiana del joyero de 'Ena'

La consorte de Felipe VI ha sabido sacarle brillo y partido a las 'joyas de pasar', una colección exclusiva por las reinas de España

GLORIA SALGADO | LIDIA CARVAJAL | SARA I. BELLED

Se dice que 'Ena', como apodaban cariñosamente en Buckingham a Victoria Eugenia, era la nieta preferida de la reina Victoria de Inglaterra. También que sentía tal fascinación por las joyas que no entendía un mundo sin diamantes ni perlas. Alfonso XIII se enamoró de ella en la corte británica, allí había acudido para acordar matrimonio con una de sus primas. Se cuenta que el día de su boda con el Rey en España -el 31 de mayo de 1906, con atentado incluido- se inició la tradición de la tarta nupcial en nuestro país. En 1931, la Reina tomó el camino del exilio con su joyero por delante.

Hasta su muerte, en 1969, se vio obligada a empeñar o vender algunas de sus piezas más valiosas, pero reservó muchas otras con el propósito de que se convirtieran en las joyas de la Corona española.

Extracto del testamento de Victoria Eugenia:

«Las alhajas que recibí en usufructo del Rey Don Alfonso XIII y de la misma infanta Isabel, que son: una diadema de brillantes con tres flores de lis, el collar de chatones más grande, el collar con treinta y siete perlas grandes, un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada La Peregrina, un par de pendientes con un brillante grueso y brillantes alrededor, dos pulseras iguales de brillantes, cuatro hilos de perlas grandes, un broche con una perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera, todas ellas, desearía, si es posible, se adjudicase a mi hijo Don Juan, rogando a este que las transmita a mi nieto Don Juan Carlos. El resto de mis alhajas, que se repartan entre mis dos hijas.»

Extracto del testamento de Victoria Eugenia:

«Las alhajas que recibí en usufructo del Rey Don Alfonso XIII y de la misma infanta Isabel, que son: una diadema de brillantes con tres flores de lis, el collar de chatones más grande, el collar con treinta y siete perlas grandes, un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada La Peregrina, un par de pendientes con un brillante grueso y brillantes alrededor, dos pulseras iguales de brillantes, cuatro hilos de perlas grandes, un broche con una perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera, todas ellas, desearía, si es posible, se adjudicase a mi hijo Don Juan, rogando a este que las transmita a mi nieto Don Juan Carlos. El resto de mis alhajas, que se repartan entre mis dos hijas.»

Extracto del testamento de Victoria Eugenia:

«Las alhajas que recibí en usufructo del Rey Don Alfonso XIII y de la misma infanta Isabel, que son: una diadema de brillantes con tres flores de lis, el collar de chatones más grande, el collar con treinta y siete perlas grandes, un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada La Peregrina, un par de pendientes con un brillante grueso y brillantes alrededor, dos pulseras iguales de brillantes, cuatro hilos de perlas grandes, un broche con una perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera, todas ellas, desearía, si es posible, se adjudicase a mi hijo Don Juan, rogando a este que las transmita a mi nieto Don Juan Carlos. El resto de mis alhajas, que se repartan entre mis dos hijas.»

Extracto del testamento de Victoria Eugenia:

«Las alhajas que recibí en usufructo del Rey Don Alfonso XIII y de la misma infanta Isabel, que son: una diadema de brillantes con tres flores de lis, el collar de chatones más grande, el collar con treinta y siete perlas grandes, un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada La Peregrina, un par de pendientes con un brillante grueso y brillantes alrededor, dos pulseras iguales de brillantes, cuatro hilos de perlas grandes, un broche con una perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera, todas ellas, desearía, si es posible, se adjudicase a mi hijo Don Juan, rogando a este que las transmita a mi nieto Don Juan Carlos. El resto de mis alhajas, que se repartan entre mis dos hijas.»

Así, en su testamento, dejó escrito que una colección de collares, pulseras, broches y una tiaras formaran parte de las 'joyas de pasar', piezas que solo las reinas podrían usar. Y así fue como en junio de 2014, el día en que Felipe VI fue proclamado Rey, doña Letizia recibió de la reina Sofía el legado de Victoria Eugenia. Letizia, que cumple hoy 50 años, es ahora la usufructuaria del joyero de 'Ena'. Y le ha sacado brillo, mucho brillo, en estos últimos ocho años, pese a que en el primer año y medio de reinado se resistió a utilizarlas.

«... una diadema de brillantes

con tres flores de lis...»

«... una diadema de brillantes

con tres flores de lis...»

«... una diadema de brillantes

con tres flores de lis...»

«... una diadema de brillantes

con tres flores de lis...»

Viene a ser la gran corona de la que carece la monarquía española. Es la pieza más representativa del joyero de los borbones. Firmada por la casa Ansorena, fue un regalo de Alfonso XIII a su entonces prometida y fue la tiara que usó Victoria Eugenia para su boda en 1906. La reina Sofía la reservó para las grandes ocasiones; doña Letizia, también. La 'estrenó' en febrero de 2017, en la cena en honor del presidente argentino, Mauricio Macri, y su mujer, Juliana Awada, en el Palacio Real. Y la ha lucido también en varios de sus viajes de Estado: Japón, Reino Unido, Suecia...

«... el collar de chatones más grande...»

«... el collar de chatones más grande...»

«... el collar de chatones más grande...»

«... el collar de chatones más grande...»

Doña Letizia lo ha lucido en un par de ocasiones. Siempre en versión corta. Es una pieza totalmente versátil. El que recibió María de las Mercedes de su suegra llegaba casi hasta la rodilla. El original se lo regaló Alfonso XIII a la reina Victoria Eugenia también con motivo de su boda. Y el Rey, periódicamente, le regalaba a su esposa nuevos chatones que incluía al collar.

«...el collar con 37 perlas grandes...»

«...el collar con 37 perlas grandes...»

«...el collar con 37 perlas grandes...»

«...el collar con 37 perlas grandes...»

Fue la primera pieza de las 'joyas de pasar' que usó doña Letizia. Se lo puso en 2015, en la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias. Victoria Eugenia heredó este collar, que está considerada la joya más valiosa de Palacio, de su suegra, María Cristina. Alfonso XII no lo había comprado para ella, sino para su primera esposa, la reina Mercedes. El original tenía 41 perlas. Luego se aligeró y el actual tiene 37.

«...un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada ‘La Peregrina’...»

«...un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada ‘La Peregrina’...»

«...un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada ‘La Peregrina’...»

«...un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada ‘La Peregrina’...»

Sobre esta pieza se ha dicho y escrito de todo. Para unos es la auténtica 'peregrina', para otros, no; la auténtica es la que fue propiedad de Liz Taylor. En cualquier caso, si bien la perla en forma de pera sigue en el joyero real, no así el broche del que pendía, en forma de lazo, que María de las Mercedes se lo regaló a su nieta Simoneta Gómez de Acebo para su boda. La reina Letizia aún no lo ha usado; en cambio, la reina Sofía, sí, que se lo puso, por ejemplo, para el enlace en Sevilla de la infanta Elena.

«...un par de pendientes

con un brillante grueso y brillantes alrededor»

«...un par de pendientes

con un brillante grueso y brillantes alrededor»

«...un par de pendientes

con un brillante grueso y brillantes alrededor»

«...un par de pendientes

con un brillante grueso y brillantes alrededor»

Doña Letizia recurre a ellos con frecuencia para las grandes ocasiones. Se les conoce como los pendientes de chatones. Y, pese a ser una joya exclusiva de las reinas de España, fue los que lució la infanta Cristina el día de su boda con Iñaki Urdangarin.

«... dos pulseras iguales de brillantes...»

«... dos pulseras iguales de brillantes...»

«... dos pulseras iguales de brillantes...»

«... dos pulseras iguales de brillantes...»

Originariamente eran una corona de pequeño tamaño, de la firma Cartier, que la reina Victoria Eugenia hizo adaptar en dos pulseras idénticas, llamadas las gemelas. La reina Letizia las ha usado de varias formas: una en cada muñeca, las dos juntas o una sola.

«... cuatro hilos de perlas grandes...»

«... cuatro hilos de perlas grandes...»

«... cuatro hilos de perlas grandes...»

«... cuatro hilos de perlas grandes...»

La reina Victoria Eugenia solía ponerse asiduamente los cuatro hilos a la vez. Doña Letizia aún no ha usado el conjunto al completo, aunque se sospecha que se colocó uno de los collares en octubre de 2018, con motivo de la visita oficial a España del presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier.

«...un broche con una perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera...»

«...un broche con una perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera...»

«...un broche con una perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera...»

«...un broche con una perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera...»

La perla que pende del broche se confunde algunas veces con 'La Peregrina', pese a que su tamaño y color son distintos. Lo 'estrenó' Letizia en la Pascula Militar de 2019. Este pasado enero, en el mismo acto, protagonizó una curiosa anécdota, ya que se le desprendió el broche en el patio de armas.

De este modo, las 'joyas de pasar' siguen vistiendo a la Reina, como ideó en su día 'Ena' desde su exilio. Victoria Eugenia no entendía un mundo sin diamantes ni perlas y Letizia hace buen uso de ello.