Rincones de La Gomera a los que el asfalto no llega

02/07/2018

La Isla Colombina es sumamente apreciada por sus senderos, pero para llegar a lugares idílicos no siempre hay que hacer grandes caminatas. En coche, por pistas de tierra, se llega a paisajes increíbles.

La Gomera es la isla, por antonomasia, para practicar senderismo. La mismísma canciller alemana, Angela Merkel, es una entusiasta de esta actividad y cada vez que puede se escapa a la Isla Colombina para recorrer sus senderos. Pero esta vez no vamos a seguir los pasos de Merkel, sino que vamos a recorrer La Gomera en coche. Aunque no por sus carreteras principales, asfaltadas y con todas las facilidades para una cómoda conducción, sino adentrándonos por caminos mejorados, pistas de tierra que llevan a rincones únicos, que se abren tras cualquier curva.

Se trata de incursiones no aptas para todos los conductores, porque, aunque no se requeire especial pericia, si hay que tener temple, nada de vértigo y la suerte de no tropezarse con otro coche de frente, porque estas pistas no dan para dos vehículos y hay que buscar dónde darse paso. La paciencia llevará, al cabo de pocos kilómetros, a caseríos casi ocultos entre palmerales o barrancos impresionantes.

Además de los interminables pero espectaculares y muy recomendables caminos de tierra por del Parque Nacional de Garajonay, hay un lugar emblemático pero al que casi nadie que visita La Gomera: Benchijigua. Para llegar hasta allí hay que coger GM-3 que va de San Sebastián de La Gomera a Playa de Santiago y desviase, justo antes del caserío de Las Toscas, a la derecha. Una señal ya indica que por allí se va a Benchijigua y a Lo del Gato. La pista arranca asfaltada y a lo largo de su recorrido se van alternado trozos de tierra y con asfalto. Siga conduciendo, y siga, y siga... y siga y, de pronto, ahí está Benchijigua y sus palmerales. Ya desde el momento en que se vea el fondo del barranco y el caserío, el camino habrá merecido la pena. Desde Benchijigua se puede disfrutar, sin embargo, de una de las vistas más bonitas y desconocidas del Roque de Agando. En Lo del Gato acaba la pista y toca deshacer lo andado.

Otro camino increíble es el que lleva a Tazo, un caserío en el noroeste de La Gomera que conserva unos de los palmerales más densos y poblado de la isla. En realidad son dos caminos, porque se puede llegar desde Epina o desde Alojera (pueblo de guarapo y miel de palma), ambas en la CV-16. Los dos merecen la pena, porque adentran en una zona especialmente árida, pero de una gran belleza, cuajada de palmeras.

Y por último, quizás el más impresionante de los tres caminos propuestos, el de La Mérica, sobre Valle Gran Rey. Para llegar hasta él hay que coger carretera y manta por la GM-1 hasta el pueblo de Arure. En una curva pronunciada está el camino del Sobrado. Se entra por ahí. A pocos metros se puede girar a la derecha para ir al mirador de la ermita del Santo, que ofrece unas vistas del barranco de Taguluche y de ese pueblo espectaculares. Volviendo al camino inicial se sigue a la derecha y ya se va rumbo a La Mérica.

Disfruten del camino hasta que acabe porque es de vértigo.