¿En qué cabeza cabe?

Darias ha tenido que ponerse firme con lo de la Copa del Rey de fútbol

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Desde su llegada al Ministerio de Sanidad, Carolina Darias ha ido aplicando su particular manual: no hacer demasiado ruido, ganar tiempo para estudiar a fondo las cosas y granjearse si no los aplausos, al menos el reconocimiento de unos y otros a la evidencia de que es lo contrario a un elefante en una cacharrería. No faltan los que dicen que quizás cuesta encontrar su huella pero no es menos cierto que el panorama político nacional está sobrado de pisadas fuertes. De esas que van acompañadas de la certeza de que se ha metido la pata.

Pero por muy prudente que quiera ser, hay momentos en que Darias tiene que ponerse firme. Ha ocurrido esta semana ante la propuesta de que la final de la Copa del Rey de fútbol se celebre con público en Sevilla. La pregunta es evidente: ¿en qué cabeza cabe con la que está cayendo?

Es incuestionable que el fútbol atraviesa por su particular crisis por la ausencia de espectadores. Si no se venden entradas, merman los ingresos, y de paso supongo que también se venden menos camisetas, lo mismo con el resto de mercadería publicitaria, y seguramente hasta los propios operadores audiovisuales que pagaron una millonada por los derechos de emisión están pidiendo una rebaja porque sus números tampoco salen. Pero con la que está cayendo en materia sanitaria, pedir que se abran las puertas de un estadio para meter a miles de personas es una temeridad. Y además un insulto al resto de sectores que también ven perjudicados sus negocios por las restricciones. Argumentarlo con que se arbitrarían en el estadio las medidas de protección, distancia y demás protocolos no es suficiente, porque ¿cómo pensamos que llegarán al recinto los espectadores y cómo se irán? ¿Y la concurrencia en los alrededores cómo se evita?

Primero íbamos a salvar la Navidad y pasó lo que pasó; ahora nos hemos empeñado en salvar la Semana Santa y ya el mundo sanitario nos advierte del riesgo innecesario que se corre, ¿y ahora nos ponemos a salvar el fútbol? Claro que todo esto ocurre en un país donde el mismísimo presidente del Gobierno aprovechó una de sus comparecencias para anunciar como gran cosa que el fútbol volvería pronto a los estadios.

Por cierto, ya puestos a ver incoherencias: ¿nos escandalizamos con las elecciones en Cataluña en plena pandemia, con miles de personas pidiendo no ir a las mesas, y miramos para otro lado con las de Madrid?