La vicepresidenta primera, Nadia Calviño; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el presidente del Senado, Ander Gil / EP

El nuevo Gobierno de Sánchez se asoma a su primera derrota parlamentaria

El PSOE sufre para intentar convencer a sus socios de que apoyen este miércoles el real decreto ley sobre los interinos de la Administración

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

El Gobierno recién remodelado por Pedro Sánchez para cobrar impulso y superar el desgaste de la pandemia de coronavirus se estrena este miércoles con serias dificultades en el Congreso de los diputados. Salvo acuerdo 'in extremis', los socios habituales del Ejecutivo tumbarán en un pleno extraordinario el real decreto ley con el que los socialistas pretenden reducir al 8% la temporalidad en la Administración Pública, una de las tres normas que serán sometidas a la convalidación de la Cámara. Las otras dos son la que rebaja el IVA de la luz, que pasará sin problemas, y la que elimina la obligatoriedad de usar mascarillas en el exterior, sobre la que también hay dudas.

El principal escollo está en el texto que afecta a los empleados públicos. Ni siquiera Unidas Podemos garantizó este martes su apoyo a la iniciativa que dejó en herencia Miquel Iceta antes de abandonar el Ministerio de Política Territorial y Función Pública para asumir el nuevo destino impuesto por Sánchez, el Ministerio de Cultura. Su portavoz adjunta, Sofía Castañón, aseguró no obstante que su grupo negociará hasta el último minuto tanto con el PSOE como con otras formaciones afines para lograr modificaciones que permitan alcanzar un consenso. El partido minoritario de la coalición gubernamental considera que, tal y como está concebido, puede tener consecuencias injustas para quienes llevan años trabajando como interinos sin oposición por la falta de convocatorias.

El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, Gabriel Rufián se mostró, sin embargo, bastante escéptico con la posibilidad de llegar a un acuerdo. La formación independentista suele celebrar las reuniones de dirección en la que deciden el sentido de su voto los martes por la tarde, de modo que, cuando su hombre en Madrid compareció a mediodía en la sala de prensa del Congreso, no había aún una posición definitva. Pero no se ahorró un vaticinio lapidario: «Tiene mala pinta», dijo.

En el 'no' ya se habían situado previamente Bildu, la CUP, el PDeCAT y Vox. Si se confirma que ninguno de ellos está dispuesto a moverse de sus posiciones, al PSOE no le serviría de nada que Unidas Podemos dé su brazo a torcer en aras de salvaguardar la coalición. Llegado el caso, de hecho, su salvación estaría en manos del PP, que tampoco quiso adelantar su postura. Una abstención sería suficiente, pero la portavoz popular, Cuca Gamarra, se limitó a asegurar que su grupo será «responsable» y a regodearse en las dificultades del PSOE. «Está claro que el Gobierno hace aguas, tiene muy poco futuro y recorrido», adujo.

Debate duro

El asunto de la Función Pública no es aun así el único quebradero de cabeza de la dirección del grupo parlamentario socialista. Aunque están convencidos de poder sacarlo adelante, el debate del decreto sobre el uso de la mascarilla en exteriores promete también ser duro. La carta enviada este martes por el 'lehendakari', Iñigo Urkullu, a Sánchez para pedirle una rectificación ya da una ligera pista.

No es solo el PNV el que, en plena quinta ola, apuesta por replegar velas. Rufián presumió este martes de que a la Generalitat, gobernada por su partido y Junts per Catalunya, nunca le han dolido prendas en dar marcha atrás y volver a medidas más restrictivas frente a la covid. Pero al margen de lo que finalmente vote su grupo, el dirigente independentista, clave para la estabilidad del Gobierno, dejó constancia de una queja que es todo un aviso a navegantes a las puertas de negociar los Presupuestos Generales del Estado. «El Gobierno sigue con las mismas manías y los mismos vicios, pensando que tiene mayoría absoluta», recriminó. «Es una miopía bastante curiosa».

Que los socios del Ejecutivo se quejen de su actitud es algo frecuente y la experiencia acumulada empieza pasar factura. Al hecho de que las normas lleguen sin negociar al pleno, algunos grupos minoritarios añaden el que a menudo no se cumple lo que se promete. Esa desconfianza pesa ahora en contra de que se avengan a dar el 'sí' a los reales decretos bajo el compromiso de tramitarlos como proyectos de ley y modificarlos en su tramitación. El portavoz del PDeCAT, Ferran Bel, reprochó que no han sido pocas las veces en las que, garantizada la convalidación que otorga al texto aprobado por el Consejo de Ministros un carácter permanente, los socialistas han dejado pasar el tiempo sin incorporar los cambios pactados. Y así justificó su rechazo al real decreto ley sobre los interinos que, dijo, es especialmente problemático para la Administración local.