Junqueras y Otegi, este domingo en un acto electoral de Esquerra. / EFE

Junqueras recurre a Otegi para evitar fugas hacia Junts

Los líderes independentistas aprovechan la campaña catalana para estrechar la relación estratégica entre ERC y EH Bildu

ALBERTO SURIO

Les une la pasión por la historia y por la filosofía. También el paso por la cárcel. Y en este momento el compromiso político y un llamamiento por la movilización para evitar que los independentistas pierdan la mayoría absoluta. Arnaldo Otegi y Oriol Junqueras han tenido la oportunidad de compartir este fin de semana en Girona una conversación sobre el momento catalán, marcado por la incertidumbre ante las elecciones del 14-F. Otegi al final se ha implicado en el acto central de campaña de ERC el pasado domingo en Girona y fue recibido en el acto con evidentes muestras de afecto. El coordinador general de EH Bildu, de hecho, tenía los correspondientes permisos de su formación y de ERC para romper el confinamiento perimetral «para ir a trabajar, como hizo Sánchez el mismo día y en la misma ciudad».

La imagen conjunta de ambos líderes independentistas es una fotografía que encierra un poderoso significado. ERC necesita el concurso de Otegi para frenar la competencia que le hace Junts per Catalunya en su flanco más independentista, en el que el discurso de ruptura capitaneado por Carles Puigdemont cala con fuerza. La presencia de Otegi en Girona, en donde Junts ganó en las últimas autonómicas en el último minuto, no es una anécdota y se enmarca en esa operación para blindar esa franja fronteriza que aún puede estar indecisa en la Cataluña más nacionalista. En cierta forma, el factor Otegi es un intento de replicar a quienes acusan a los republicanos de 'botiflers' y de demasiado 'blandos' con el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos.

La batalla de Barcelona

Junqueras y Otegi hablaron de la cita electoral, del enimgma de la abstención, y de lo imprevisible del resultado. Todo muy apretado, según las encuestas, y todo va a depender del grado de participación en el área de la Gran Barcelona, donde se concentran los municipios más poblados de Cataluña y en los que el candidato socialista, Salvador Illa, espera que contribuyan al vuelco electoral la noche del domingo.

Pero, más allá del reclamo que supone Otegi para el electorado soberanista emocionalmente más activado, la presencia del líder de EH Bildu pone de relieve la colaboración estratégica que une a la izquierda independentista vasca con Esquerra Republicana y que le retrata en su política de alianzas en el Congreso. No es nuevo bajo el sol, pero sí es elocuente y va a generar recelos. La presencia de Otegi junto a Junqueras y Pere Aragonès ha sentado fatal a los dirigentes de Junts y de las CUP con quienes Otegi mantiene una buena relación personal. Se da la circunstancia, por otra parte, que Arkaitz Rodríguez, secretario general de Sortu, participó este lunes en un acto «por la audotodeterminación de los pueblos» en el canal que las CUP utiliza para su campaña electoral.

En los últimos meses, Otegi ha trasladado a la cúpula de Esquerra la necesidad de tener una visión a medio y largo plazo de la política española, y la conveniencia de aplicar la mentalidad de 'frente amplio' y de encender las 'luces largas' para no enredarse en las trampas del Estado. Otegi se ha convertido en ese sentido en un referente de las estrategias más posibilistas y gradualistas para la propia ERC a la hora de hacer frente a los sectores más rupturistas, presionados por la dialéctica maximalista de Puigdemont y los suyos. Y esto implica todo un cambio de paradigma porque durante muchos años la izquierda nacionalista catalana sufría de 'vasquitis', una especie de extraña fascinación política hacia el imaginario más beligerante del nacionalismo vasco. Las tornas han cambiado por completo. El paradigma de la resistencia vasca se ha transformado en pragmatismo negociador y el 'seny' catalán se ha desvanecido en las aguas del procés.

Pero Otegi tiene claro que su socio de referencia en Cataluña es ERC. Lo mismo que los republicanos tienen asumido que van a tener que tomar decisiones difíciles si ganan las elecciones y no es viable un gabinete de concentración soberanista que piensan pedir en el primer momento. Ya han empezado a mover sus piezas, por ejemplo, al hacer un llamamiento discreto a sus militantes para que se impliquen más en Òmnium, en detrimento de la ANC, que está en franco declive.

Otegi mira también al después del 14-F. Tiene claro que ERC no va a gobernar con el PSC, pero no es tan evidente si va a repetir una coalición con Junts o podría arbitrarse algún tipo de 'geometría variable' en el que también entrasen los Comunes. Todo está en el aire.