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Anabel Calderín, elaborando el queso en La Jaira de Ana. Arcadio Suárez
A fuego lento

Anabel cierra el círculo perfecto en La Jaira de Ana con su flamante quesería

La emprendedora grancanaria Anabel Calderín cierra el círculo perfecto en su granja escuela, elaborando unos quesos de singularidad única

José Luis Reina

Agüimes

Viernes, 8 de marzo 2024, 22:44

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Desde que Anabel Calderín inició el proyecto de La Jaira de Ana, hace cuatro años, la granja escuela que ella diseñó ha ido evolucionando sustancialmente, convirtiéndose en un espacio polivalente donde talleres, contacto con la naturaleza, visitas y amor por los animales conviven de manera feliz, con unas vistas privilegiadas a la villa de Agüimes. «Inicié este proyecto con la motivación de cambiar de perspectiva de trabajo, desde lo social al sector primario, además de coger un proyecto familiar y hacer esa transformación. Ha sido algo muy emprendedor, con la dificultad añadida de que cuando empezamos con las visitas tuvimos que cerrar, debido al confinamiento», detalla Calderín.

Tras salir de ese túnel de incertidumbre, La Jaira de Ana se reinventó como «una granja que estaba tirando más por una línea educativa, con valores transversales. Pero siempre tuve muy claro, desde el primer día, que quería transformar la leche en mis propios quesos, algo que he cumplido cuatro años después», celebra Anabel, que cuenta con una formación académica destacable, que también aplica al sector primario que tanto le apasiona. «Soy trabajadora social, tengo un máster de intervención social en la sociedad del conocimiento, y formaciones específicas en el sector primero. Y además, soy docente en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria».

Una agitada rutina que ella asume con ilusión y ganas, además de «mucha organización, fijarse objetivos de trabajo, gestionar a los empleados. Es un modo de vida, no me queda mucho tiempo para la vida social, pero es el modo de vida que he elegido. Así como el trabajo en la universidad requiere de un tiempo concreto y limitado, en la granja el tiempo de dedicación es ilimitado».

Anabel, posando con sus perros en la terraza de la granja.
Anabel, posando con sus perros en la terraza de la granja. Arcadio Suárez

La Jaira de Ana tiene una vertiente didáctica muy importante, producto de la formación y motivación de su alma mater. «Tenemos una vinculación de manera transversal con la educación ambiental como cultural. La mayoría de los animales que tenemos aquí son de raza autóctona, con lo cual hay una vinculación con la cultura canaria. Y por otro lado es ambiental, teniendo en cuenta que lo que se genera aquí es el máximo respeto hacia los animales, el bienestar animal y la naturaleza. Estos son los valores que transmitimos a las personas que vienen».

El proyecto de su vida

Anabel ahora experimenta la felicidad plena en la quesería, recientemente inaugurada, y que cierra el círculo perfecto de La Jaira de Ana. Los Quesitos de Anabel, que así se llama el proyecto, tiene previsto producir «unos 10.000 kilos de quesos al año. Es una producción limitada, y esto va a seguir siendo así para no desvirtuar la granja. Yo tengo mi número de animales a los que quiero llegar y no me quiero pasar de ahí, porque el sentido de La Jaira de Ana es la combinación de muchas cosas. Desde los talleres de ordeño o queso, hasta la simple visita a la granja. Pasando por la parte gastronómica, que también formamos parte de la Ruta del Vino de Gran Canaria. La cocina es muy sencilla, pero gusta mucho. Bajo encargo, eso sí, por una cuestión de organización».

Proceso de elaboración del queso. / Arcadio Suárez
Imagen principal - Proceso de elaboración del queso. / Arcadio Suárez
Imagen secundaria 1 - Proceso de elaboración del queso. / Arcadio Suárez
Imagen secundaria 2 - Proceso de elaboración del queso. / Arcadio Suárez

Tras conocer y disfrutar con las cabras autóctonas majoreras, los burros majoreros, las gallinas, los conejos, los cochinos, las viñas o los olivos, Anabel Calderín nos lleva hasta la quesería para ser testigos privilegiados del trabajo que allí ejecuta, para ella el más placentero y relajante de todos. «Aquí, mientras hago el queso, desconecto del mundo y soy realmente feliz. Luego, una vez elaborados, resposados y maduros, disfruto especialmente al comprobar que su sabor transmite justo lo que yo, como quesera, quiero expresar».

A pesar de no tener experiencia previa como quesera, la emprendedora se formó durante años para poder dar forma a un producto sensacional, del que Anabel presume especialmente al ser «100% canario, desde las cabras hasta la sal que utilizo, que es de Gran Canaria. A pesar de ayudarme en la maquinaria que facilita mucho la labor, sigue habiendo una parte manual que marca la diferencia, y es lo que más disfruto». Mientras elabora el queso, saca tiempo para atender algunos detalles propios de la granja, coordinar al resto de empleados y dar una charla a un grupo de alumnos que están de visita.

Quesos producidos en la quesería de la granja.
Quesos producidos en la quesería de la granja. Arcadio Suárez

Se trata de una clase que estudia animación sociocultural y turística en el instituto Pérez Galdós de la capital grancanaria. Algunos de ellos iniciará sus prácticas laborales en La Jaira de Ana, y escuchan fascinados a la que será su jefa durante los próximos meses. «Una cosa es venir de visita a disfrutar de la granja, y otra muy diferente es venir a trabajar a diario. Esto es un trabajo muy bonito, pero también sacrificado. Y además, soy muy exigente. Vengan con ganas», dice entre risas.

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