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Imagen de la comparsa Chiramay del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Juan Carlos Alonso
Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Comparsa Chiramay: los ritmos de los bosques de Guatemala

La agrupación de la Vega de San José celebra sus once años de vida con la ilusión intacta de los carnavaleros de cuna

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 30 de enero 2024, 23:25

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En el nacimiento de esta comparsa del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria confluyen el amor de una familia por la fiesta y un bosque guatemalteco. Las hermanas Anita, Sari, Oneida y Celeste se embarcaron hace once años en la formación de una comparsa, Chiramay, que preside María Celeste Vargas Medina.

Su afición carnavalera le movía de niña, cuando veía las cabalgatas. «Mi sueño era estar en una comparsa», explica. Su hermana pequeña le abrió las puertas y entró en Nuevo Estilo. Allí disfrutó del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria durante dieciséis años, hasta que se animó a crear su propio grupo. «Teníamos ganas de hacerlo porque siempre tuvimos esa ilusión de saber lo que era fundar una comparsa», detalla María Celeste Vargas.

«Me puse a buscar nombre y vi que había un bosque en Guatemala que se llamaba Chiramay», prosigue la presidenta de la agrupación, «era un bosque con mucha vida, misterioso, y me pareció que podía ser un buen nombre, ya que además da la sensación de libertad».

El origen de esta comparsa imprime un sello especial en las 32 componentes, todas mujeres, que forman parte de Chiramay. «Esto es como una gran familia, nos llevamos muy bien y nos ayudamos entre todas», indica Vargas.

Ensayo y confección de los vestidos. Juan Carlos Alonso
Imagen principal - Ensayo y confección de los vestidos.
Imagen secundaria 1 - Ensayo y confección de los vestidos.
Imagen secundaria 2 - Ensayo y confección de los vestidos.

La diferencia de edad entre todas las integrantes de Chiramay -las más experimentadas tienen 50 años y las más jóvenes, 16- forman un caldo de cultivo del que surgen multitud de ideas enriquecedoras. Pero, sin duda, el pegamento que mantiene unidas a estas comparseras es su ilusión por participar en los carnavales de Las Palmas de Gran Canaria. Cualquier esfuerzo está justificado para ellas. «La verdad es que tiene que gustar porque esto es muy duro», indica la presidenta de Chiramay. Casi al acabar el concurso, la cabeza de Celeste empieza a pensar en el año siguiente. Luego, en torno a mayo, se empieza a elegir las músicas y se tienen los primeros contactos. «A partir de septiembre comienza la caña buena», explica la enérgica Celeste en referencia al diseño del vestuario y a los ensayos. «Y entonces ya no tengo vida», bromea, «lunes, miércoles y viernes estamos con los ensayos; y martes, jueves, sábados y domingos nos dedicamos a la costura».

La aguja se mueve con tanto ritmo como estas comparseras. Con el hilo del carnaval cosen elementos que traen desde cualquier parte del mundo, desde el tradicional Kilo hasta los comercios que exponen sus mercancías en AliExprés, siempre que la aduana no ponga problemas.

Ellas ensayan en el patio del local de la asociación de vecinos de San José, donde la luz es un lujo. Pero no se quejan. «Si nos fuéramos al Manuel Lois muchas niñas no podrían venir», indica la presidenta de Chiramay.

La comparsa ya no tiene grupo infantil. Llegaron a reunir a 68 niños y niñas, pero la llegada de la pandemia del coronavirus extinguió aquella iniciativa.

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