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Ruymán Mena posa junto a su ganado en la zona del Cortijo de Huertas. Arcadio Suárez

La noche en vela del trashumante

Ruymán Mena duerme al raso con sus ovejas tras encontrarse las llamas a diez metros de su corral en la zona donde se inició el incendio

David Ojeda

Tejeda

Miércoles, 26 de julio 2023, 14:06

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La noche oscura se iluminaba al fondo por la roja incandescencia del fuego. Hacia esas llamas miraba apenado Ruymán Mena, custodio del antiguo oficio de la trashumancia, mientras guardaba las 250 ovejas que forman parte de su rebaño. Acompañado por su perro, en Mena confluían el temor y la rabia mientras se preparaba para una larga estancia al sereno.

Fue una noche dura y larga, como las guardias en el ejército. Mena no pudo descansar un solo segundo y el peso de esas horas en blanco se acomodaba sobre un rostro fatigado, una ropa con cicatrices de negro humo y la intermitencia de la indignación latiendo en su interior.

Este joven pastor teldense, el único trashumante de la parte sureste de Gran Canaria, se dio cuenta de que se había desatado un incendio cuando las llamas se encontraban en la zona del Cortijo de las Huertas. Y gracias. «El susto no me lo quita nadie. Si hubiera estado en Telde con mis otros animales no me hubiera dado tiempo de salvar al ganado. El fuego caminó rapidísimo, en dos segundos llegó al pinar», expresa con el aroma amargo de quien cree que las labores de prevención no se aplicaron con la eficiencia debida.

Mena anduvo días trabajando en la zona de su corral. Pese a su juventud ya cuenta con años de oficio. Sin embargo, como bien recalca, sintió el miedo al darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor. «Estaba fuera del ganado cuando escuché las sirenas de los medios de extinción. Inmediatamente corrí hacia el corral donde estaban mis ovejas y me di cuenta que era exactamente allí donde estaba ocurriendo el incendio. Abrí la puerta con una humareda impresionante y ya había ovejas que se estaban asfixiando», subrayó.

Las ovejas de Ruyman, cobijadas a la sombra
Las ovejas de Ruyman, cobijadas a la sombra Arcadio Suárez

Este miércoles sus ovejas se acarraban bajo los árboles en una curva pasado El Garañón. La misma donde pasaron la noche del martes con el fuego iluminando la cumbre como en un retrato épico del paisaje. «Me costó mucho sacarlas y ahora las tengo a la orilla de la carretera. He tenido que pasar junto a ellas la noche en vela, sin dormir, porque no podemos volver todavía al corral hasta que refresquen la zona para que vuelva el ganado», rememora.

Fue el propio Mena el que puso a salvo a sus ovejas de manera preventiva.«Mi ganado pudo escapar porque justo llevaba una semana haciendo prevención de incendios. He estado estos días haciendo prevención y limpiando alrededor del corral y eso fue lo que evitó que el fuego llegara hasta el y se detuviera a unos escasos diez metros antes de ramificarse camino del Pico de los Nieves», expuso.

Ahora solo espera regresar a su corral y descansar. Luego cree que debe abrirse, una vez más, el debate sobre los métodos de prevención y las limitaciones para que sea a través del ganado la mejor forma de acabar con el pasto.

«En la zona del corral era impresionante la cantidad de pasto que había. Y se pusieron a trabajar en ello ahora, en esta época del año en la que hay mucho riesgos de incendios», señala.

En la cumbre de Gran Canaria se abren muchos debates al respecto del incendio. Apenas ha comenzado la mañana cuando comienza a circular de teléfono en teléfono la nota de prensa de la Guardia Civil que señala la detención de un operario de una empresa que trabaja para el Cabildo de Gran Canaria. Se especula con el tipo de maquinaria que se estaba utilizando para los trabajos. «Seguro que era la de hierro», barajan muchos sobre un instrumental, que además, está prohibido. «No, era la de hilo», acorta Ruymán Mena, que asegura que llevaba varios días escuchando en la zona el característico sonido de esa desbrozadora. «Pero si esa máquina trabaja muchas horas, que es lo que sucede, también se puede calentar y originar un fuego», remata.

En la zona alta de Gran Canaria hay otra vez una discusión abierta. Aunque hay programas de trabajo impulsados por el Cabildo para mantener los montes limpios y prever estos escenarios, señalan que es obvio que algo está fallando en los protocolos cuando estas situaciones se siguen produciendo.

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