Vista del complejo ambiental del Ecoparque Sur, en Juan Grande. / C7

Morales advierte «neonegacionismo» en técnicos de la administración regional

El presidente del Cabildo reacciona a los reparos del Gobierno a una huerta solar en Juan Grande. El CIE tiene otros tres proyectos parados

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

El presidente del Cabildo, Antonio Morales, advierte de la existencia de un creciente «neonegacionismo» respecto a las energías renovables y la necesidad de impulsarlas «en sectores conservacionistas y también en técnicos de la administración». Es una de las reflexiones que ayer lanzó tras hacerse públicas las objeciones del Gobierno regional a la instalación de un parque fotovoltaico que promueve el Consejo Insular de la Energía (CIE) en el Ecoparque Sur, en Juan Grande (San Bartolomé de Tirajana). Los técnicos instan a que la declaración de impacto ambiental del proyecto, que colocará 6.460 paneles fotovoltaicos en un antiguo vaso sellado y restaurado del vertedero, pase de una tramitación simplificada a otra ordinaria para un estudio más detallado de las múltiples afecciones que supondrá.

«Tenemos que avanzar hacia la descarbonización, esto no es una broma, nos lo tenemos que tomar en serio por el futuro del planeta, y en particular, de Canarias», subrayó Morales, quien insistió en que hay que dar pasos decididos en la lucha contra el cambio climático. «No hay más alternativa», recalcó. «¿A cualquier precio? No, está claro que no, los molinos y los parques fotovoltaicos han de cumplir todos los condicionantes ambientales que sean necesarios para minimizar sus impactos». Pero, dicho eso, también dijo que advierte «neonegacionismo» en ciertos sectores, entre los que citó a técnicos de la administración pública.

A ese contexto del que habla Morales adscribe afirmaciones como las que contiene el informe que remitió el Servicio de Biodiversidad de la Dirección General de Lucha contra el Cambio Climático y Medio Ambiente del Ejecutivo regional sobre el impacto de las placas solares en la avifauna local. En el texto se dice textualmente que los parques solares en determinadas franjas horarias reflejan la luz de manera que los animales confunden los paneles con charcas o acúmulos de agua y que al posarse a beber mueren abrasados o sufren graves quemaduras. «Es una falacia, no ha pasado en ningún lugar».

«Con condicionantes como estos difícilmente vamos a llegar a la neutralidad climática en 2040»

una reflexión de raúl garcía brink

Por eso apuesta por la necesidad de que se facilite implantar las renovables. «Hay que ordenar la eólica-marina y han de habilitarse más estaciones o subestaciones para que no haya que tender un cable 11 o 20 kilómetros para conectar un molino o un parque fotovoltaico a la red más próxima».

Lamentó que mientras Canarias tiene dos de las industrias más contaminantes de España, la 6ª y la 7ª, en Juan Grande y Granadilla (Tenerife), los proyectos que buscan avanzar hacia la sostenibilidad energética tardan años en hacerse realidad. «Y lo que no se retrasa, lo que no espera, es el cambio climático», abundó. «Ya está aquí». Además, recalcó que las energías renovables contribuirán a reducir la dependencia energética del exterior, que se antoja cada vez más necesaria ante coyunturas como la actual, cuando un conflicto bélico ha encarecido el combustible y está deparando graves problemas.

Raúl García Brink, coordinador técnico de Desarrollo Económico, Soberanía Energética, Clima y Conocimiento del Cabildo, avanza que el CIE ya estudia la posibilidad de reformular el proyecto porque la clave de que aumenten sus afecciones al lugar tiene que ver con el hecho de que la empresa distribuidora les obliga a efectuar la conexión a la red a 11 kilómetros del parque, a una distancia que, subraya, no es la que querría el Cabildo. Lamenta que por condicionantes similares, por esas dificultades de conexión, el CIE tiene varados tres proyectos (en Cruz Grande, en Artenara y en Gáldar), a lo que se suma el retraso que ahora tendrá este de Juan Grande, cuya inversión asciende a 5 millones de euros.

García Brink subraya que el CIE hizo todos los esfuerzos para que la declaración de impacto ambiental fuera simplificada, pero coincide con Morales en no ocultar su sorpresa respecto al impacto de las aves chamuscadas. «Si una afirmación de esa naturaleza no viene acompañada de literatura científica que la avale, no deja de ser una opinión, que, además, no tiene ninguna base».