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Imagen reciente de cómo se están secando los estanques de arcilla que forman las Charcas de San Lorenzo. Arcadio Suárez
Negociación inexistente por las Charcas de San Lorenzo

Las Palmas de Gran Canaria

Negociación inexistente por las Charcas de San Lorenzo

Los propietarios de la mayoría de los estanques presentaron en 2022 una propuesta de venta al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a la que este nunca ha contestado pese a la degradación de la zona

David Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 7 de marzo 2024, 22:47

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Los principales propietarios de los estanques de arcilla que conforman el conjunto conocido como Charcas de San Lorenzo aseguran que esperan desde hace dos años por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para establecer una posible negociación sobre la venta de los mismos, que pese a su evidente valor etnográfico acusan la erosión del desuso y el paso del tiempo.

Mientras los estanques se secan y su avifauna se extingue el proceso de venta es inexistente. Parte de los propietarios de este histórico paraje aclaran que no es cierto, como se ha respondido desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que existan conversaciones al respecto. Ya que ellos trasladaron una propuesta económica hace dos años al gobierno de la ciudad que no ha tenido ninguna respuesta.

El comienzo de las presuntas negociaciones se remonta a cuatro años atrás. Javier Doreste, entonces edil de Urbanismo, mantuvo conversaciones con los dueños de tres de los estanques, que abarcan un total de diez hectáreas, en las que les propuso que plantearan una propuesta económica al Ayuntamiento para evaluar su compra.

Este hecho se demoró, explican, por la aparición de la pandemia en 2020. Pero en 2022, tras la evaluación económica de los estanques y todos los elementos hidráulicos que los componen como tomaderos o acequias, se entregó el informe a la corporación municipal. Desde ese momento no ha sucedido nada, ni se ha dado un paso por parte del Ayuntamiento para establecer conversaciones.

«Hace unos meses pedimos una reunión con el actual concejal de Urbanismo, Mauricio Roque, para explicarle que habíamos entregado durante el anterior mandato ese informe», indican los propietarios, que prosiguen relatando que «nos dijo que sí, que conocía la existencia de nuestra propuesta, y no señaló nada más. Ni que sí ni que no».

Los propietarios de las Charcas de San Lorenzo expresan esta situación después de leer informaciones en las que el Ayuntamiento ha contestado –en las pocas ocasiones en las que se digna a hacerlo– que existe un proceso de negociación abierto, algo que ellos niegan rotundamente.

Mientras esto sucede se han originado diversas confrontaciones alrededor de algunos de los estanques del conflicto. Colectivos ecologistas han llevado a Fiscalía a algunos propietarios con denuncias por «atentado medioambiental», al entender que están dejando secar deliberadamente las charcas para presionar al Ayuntamiento en la negociación de venta.

Los propietarios consultados por este periódico niegan esa situación, a la vez que quieren seguir insistiendo en que no pueden presionar en una negociación que no existe al no haber respondido la corporación en ningún momento a la propuesta llevado a cabo tras la tasación.

Aves en el entorno de las Charcas.
Aves en el entorno de las Charcas. Cober

La de las Charcas de San Lorenzo es una historia ya antigua. Sus propietarios hablan de cómo sus antecesores gestionaban una explotación agrícola de más de 65 fanegadas en las que se daban todo tipo de cultivos. Aquello fue engullido por el embudo de la historia por la vía de la expropiación. Primero fueron las zonas perdidas por la construcción de la circunvalación; luego fue la creación de la gran explanada comercial de Tamaraceite.

Lo cierto es que sus terrenos fueron siendo expropiados y eso fue el comienzo del final de las charcas. «Todos esos estanques se crearon hace muchos años para regar los cultivos, al desaparecer todo eso tras las expropiaciones dejó de tener sentido la infraestructura hidráulica que allí existe. Se traía el agua incluso desde San Mateo a través de La Milagrosa, pero al no haber nada que cultivar no podemos mantener esas infraestructuras de agua para nada», explican.

Por eso insisten en que son receptivos a establecer un proceso de compra y por ello invirtieron una importante cantidad económica en la elaboración de ese informe-propuesta que ahora mismo duerme en algún cajón de las Oficinas Municipales.

Todo ello mientras un paisaje natural protegido se va deteriorando a gran velocidad. Un lugar con un extraordinario valor para la ciudad, con una diversidad de aves y fauna interesante y con una historia detrás que explica mucho la realidad local del pasado siglo.

Pese a la falta de noticias que los propietarios reciben por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y con colectivos vecinales y ecologistas en pie de guerra por la situación, se insiste desde varias fuentes que se podría estar a tiempo para dar una nueva vida a un lugar en las medianías de la ciudad que perdió parte de su significado al desaparecer los cultivos.

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