Borrar
Imagen del garaje conocido como el corral de las guaguas, en 1979, junto a la Casa del Marino. C7
Del corral al Sebadal: las paradas de Guaguas por la historia

Del corral al Sebadal: las paradas de Guaguas por la historia

La compañía municipal de transportes avanza en la búsqueda de la que será su quinta base en Las Palmas de Gran Canaria desde 1979

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 1 de mayo 2024

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria busca solares para las nuevas cocheras de Guaguas Municipales. El aumento de tamaño de los vehículos y las dificultades de maniobrabilidad del garaje del Sebadal han propiciado la búsqueda de un solar de unos 40.000 metros cuadrados. Cuando lo encuentre y lo construya, la empresa municipal inaugurará su quinta base en una historia que se inició desde que el servicio fue municipalizado, en 1979.

Antes de que la patronal fuera rescatada por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, muchas guaguas paraban en un solar de la calle Aguadulce, donde luego estaría el colegio. Aquel emplazamiento no solo era el aparcamiento de las jardineras, como eran conocidos los vehículos descubiertos y hechos con carrocería de mimbre, sino como el emplazamiento de una barbería que regentaba uno de los patronos, famoso por dar trasquilones si no le dabas una propina aceptable.

Primer garaje: el corral

Cuando la patronal pasa a ser una empresa pública, en octubre de 1979, el Ayuntamiento decidió construir un garaje provisional en lo que hoy es el parque blanco, donde se coloca el rastro.

Por entonces no había autovía y el garaje era un solar de tierra que estaba situado entre la Casa del Marino y un carretera que estaba al borde del mar. «Se llamó corral de las guaguas porque era lo más parecido a un gallinero», explica Luis Cabrera, historiador del transporte y antiguo director de Planificación e Infraestructuras de Guaguas Municipales.

El solar, de unos 5.000 metros cuadrados, estaba delimitado por un muro de bloques a media altura, sobre el que se colocó una tela metálica que se amarró con verguillas a unas farolas de alumbrado público que había allí.

Noticias relacionadas

El nombre del corral de las guaguas se debió también a que, en aquellos años, el crítico musical Lauren Postigo grababa un programa de televisión muy exitoso, 'Cantares' desde un tablao madrileño llamado 'El Corral de la Pacheca'.

«Este genuino recinto tenía un pavimento de tierra que hacía imposible lavar las guaguas, salvo que quisieras convertirlo en un barrizal», recuerda Cabrera en un artículo publicado por 'El Heraldo de Vegueta', «el taller era una sucesión de pequeños corrales dentro del gran corral».

El corral de las guaguas.
El corral de las guaguas. Luis Cabrera

Como ahora en El Sebadal, todas las guaguas no cabían en su corral, con lo que muchas unidades quedaban estacionadas fuera. Se aparcaban en batería, entre la antigua carretera y el muelle.

Luis Cabrera, que es autor del libro 'Guaguas, historia de una ciudad', recuerda que, una vez, un trabajador cayó desde una de las guaguas a los tetrápodos del Puerto y quedó inconsciente. A primera hora de aquel día, el empleado municipal había subido a la guagua para arrancar el motor y dejarlo al ralentí con el fin de que se cargaran los calderines del aire. Como hacían siempre, se revisaba el vehículo y se bajaba por la puerta trasera para comprobar que las luces posteriores funcionaban. Sin embargo, el chófer que la aparcó la había dejado al rente del muelle, de modo que el voladizo de la guagua había quedado en el aire. Y como apenas había luz, el inspector no se percató de que la salida no estaba sobre el suelo, sino sobre la escollera del muelle. Al salir, se desplomó sobre los tetrápodos y quedó herido, inconsciente, aunque se recuperó.

En otra ocasión, dos marineros extranjeros borrachos entraron en el corral y se llevaron una guagua, con la que dieron una vuelta por el entorno. Algunas crónicas relatan que los dos jóvenes, que procedían de un barco estadounidense, se saltaron el control de la Guardia Civil, lo que provocó una persecución, algún tiro al aire y hasta un disculpa oficial.

Segunda ubicación: junto a Santa Catalina

Con todo, el corral que se habilitó para seis meses, se mantuvo operativo durante seis años, mientras el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria seguía con la construcción de las instalaciones del Sebadal.

El crecimiento de la ciudad obligó a desalojar el corral de las guaguas. La construcción de los tramos seis y siete de la autovía, y el hecho de que las obras del Sebadal no estaban aún acabadas, propiciaron el tarslado a un nuevo destino, de nuevo temporal. «Las guaguas se asentaron en un solar donde hoy está el centro comercial El Muelle», recoge el libro 'Intrahistorias de 40 años', editado por Guaguas Municipales. «También por esa época se trasladaron las oficinas a Franchy Roca, ocuparon cuatro plantas del edificio del Banco Exterior».

Guaguas en la estación de Santa Catalina.
Guaguas en la estación de Santa Catalina. Luis Cabrera

Por entonces, la compañía ya había adquirido Transportes Guanarteme y estaba a punto de transformarse en la sociedad anónima Guaguas Municipales, lo que ocurrió en 1986.

Pero un año antes, en 1985, las guaguas se habían trasladado ya a las nuevas instalaciones del Sebadal. Sin embargo, cinco años después, las guaguas se ponen de nuevo en movimiento.

La mudanza a La Esfinge

La compañía quería unir en un mismo edificio la administración y los talleres. Para eso, se necesitaba iniciar una nueva obra en las cocheras del Sebadal, lo que hizo necesario trasladar la flota a un nuevo emplazamiento provisional.

El lugar escogido fue un solar dentro del Puerto, en La Esfinge. La finca requirió de una inversión cercana a los 106 millones de pesetas (casi un millón de euros al valor actual), pero aún así las condiciones eran «lamentables», como recuerda Cabrera.

Guaguas dispuestas en el solar de La Esfinge.
Guaguas dispuestas en el solar de La Esfinge. Luis Cabrera

En 2002 concluyen las obras de las cocheras actuales del Sebadal. «Por primera vez tenemos en el mismo sitio nuestro taller, garaje y oficinas», recoge la publicación editada por Guaguas con motivo de su 40 aniversario.

Esas instalaciones, en las que se invirtieron 3.000 millones de pesetas, son hoy la penúltima parada de Guaguas. La próxima será la que el Ayuntamiento construya en la ciudad, en un emplazamiento que todavía no ha sido escogido por el gobierno local.

Publicidad

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios