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Imagen del lugar por el que transitan a diario los vecinos, sin aceras ni arcén. Arcadio Suárez
Las Palmas de Gran Canaria

El barrio de los chalecos amarillos

En la carretera de San Lorenzo, los vecinos tienen siempre a mano una prenda reflectante para poder salir con seguridad de casa y ser visibles en un trayecto sin aceras

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 4 de mayo 2024, 23:03

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El chaleco amarillo se ha convertido en una prenda obligatoria para las familias que viven al borde de la carretera de San Lorenzo, así como para los vecinos del Román. La falta de aceras obliga a los viandantes a compartir sus pasos con la rodadura de los coches en un trayecto de apenas dos kilómetros en el que un arcén, cuando lo hay, es el máximo lujo al que puede aspirar un residente. «Para nosotros, el chaleco amarillo es una prenda necesaria de nuestro vestuario», explica la presidenta de la plataforma vecinal GC-308, Ana María Martel.

Y si se llega de noche, aparte del reflectante hay que llevar una luz para hacerse visible a los conductores. «Nosotros venimos con la linterna del móvil encendida», explica una de las afectadas, Lidia Santana, quien se queja de que los niños que vienen en guagua «no tienen apartadero».

«Si un coche no se da cuenta, tienes que saltar la valla», prosigue la presidenta del colectivo vecinal creado en 2013 para solicitar la mejora de la vía. Delante de las 63 viviendas que hay a pie de carretera pasan cada día unos 8.000 vehículos que se llevan, en ocasiones a mucha velocidad, las esperanzas de mejora de estos vecinos.

Los residentes de esta parte de Las Palmas de Gran Canaria ven cómo en otros barrios se avanza en proyectos similares, como es el caso de la construcción de una vía segura con aceras entre Tamaraceite y Cuesta Blanca; entre Los Giles y la GC-300; en la recta de Almatriche; y en otros núcleos como Hoya Andrea o Las Majadillas. «Todos estos proyectos son muy necesarios, pero el nuestro también», indica el presidente de la asociación de vecinos El Escorial del Román, Carlos Batista.

Han pasado cuatro consejeros

Aparte de los coches y la vida de los vecinos, por la carretera se suceden también los consejeros con competencias en las carreteras insulares ya que el proyecto de ampliación y mejora de la GC-308 lleva años en los cajones del Cabildo de Gran Canaria. El primero de ellos se redactó en el año 2014, cuando Carlos Sánchez (PP) era consejero de Obras Públicas e Infraestructuras del Cabildo de Gran Canaria. Sin embargo, no prosperó. Y los vecinos convocaron dos manifestaciones para reclamar que se construyera.

Luego el proyecto inicial fue modificado. La nueva ordenación fue presentada en 2019 por parte del nuevo consejero insular de Obras Públicas, Infraestructura y Deportes, Ángel Víctor Torres (PSOE). «Nos dijeron que en breve veríamos movimiento», recuerda Carlos Batista, pero allí solo se movía el tráfico.

Los vecinos se reunieron en un apartadero de la carretera.
Los vecinos se reunieron en un apartadero de la carretera. Arcadio Suárez

La responsabilidad de sacar adelante el proyecto recayó luego en Miguel Ángel Pérez del Pino (PSOE), quien asumió la cartera de Obras Públicas, Infraestructuras, Transporte y Movilidad del Cabildo de Gran Canaria. «Al principio se negó a recibirnos, pero salimos a la carretera y la llenamos de lazos rojos y carteles, y nos atiende a malas penas», prosigue el presidente de la asociación El Escorial del Román.

En el año 2020, el proyecto pasa al servicio de Patrimonio porque hay que acometer una serie de expropiaciones para poder ampliar la carretera. Sin embargo, el procedimiento expropiatorio no pudo ser impulsado por la vía de urgencia, por lo que el expediente volvió a retrasarse.

El nuevo consejero de Obras Públicas e Infraestructuras, Arquitectura y Vivienda del Cabildo de Gran Canaria, Augusto Hidalgo (PSOE), se ha reunido ya con los vecinos y les ha prometido sacar el proyecto de los cajones. En declaraciones a este periódico, Hidalgo explicó que «el informe sobre la relación de bienes y derechos a expropiar ya está culminado y Patrimonio está a punto de llevarlo al Consejo de Gobierno Insular».

El problema que se encontró el servicio de Patrimonio es que esa carretera se construyó en 1921 en virtud de una serie de expropiaciones que no permitían clarificar en la actualidad y documentalmente, la actual titularidad de algunos terrenos.

Si no hay más contratiempos con las expropiaciones, «antes de fin de año se podrá estar licitando el proyecto de obra», aseguró Augusto Hidalgo. Con ello, el Cabildo de Gran Canaria espera que la obra pudiera comenzar en 2025.

La propuesta consiste en construir una acera de 1,5 metros en el margen izquierdo de la carretera (cuando se va en dirección a Tamaraceite), reorganizar los aparcamientos garantizando un espacio de 5 metros de ancho, habilitar pasos de peatones, cambiar algunas curvas cerradas, construir muros de contención en la parte derecha y habilitar, en las zonas más anchas, una vía de servicio de acceso a las viviendas y negocios.

El consejero de Obras Públicas considera que se necesitarán alrededor de 4,5 millones de euros, a lo que hay que añadir otros 300.000 euros para llevar a cabo la expropiación de las 68 parcelas que forman parte del listado de bienes a adquirir. En total, por tanto, la obra saldrá por unos cinco millones de euros.

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