TOMÁS ONDARRA

Cinco 'recuerditos' del verano en forma de infección que debemos cortar ya

Son típicos del 'piscineo' y, aunque no suelen revestir gravedad, nos pueden dar el otoño si seguimos remoloneando y no vamos al médico

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

El verano ya es un recuerdo hasta en el calendario. Pero, claro, aún lo tenemos muy reciente: nos queda parte de la energía recopilada en vacaciones y hasta algún rastro de bronceado. Pero quizá siga con nosotros también algún recuerdito indeseado de esos días de sol y chapuzones. Sobre todo, de los que hemos pasado en las piscinas, que son el escenario ideal para algunas infecciones que, sin revestir gravedad, pueden convertirse en un problema más serio si no tomamos ya cartas en el asunto. Acaba de empezar el otoño, así que médicos y farmacéuticos aprovechan para recordarnos que es buen momento para hacernos una ITV y revisar si arrastramos alguno de estos 'souvenirs' veraniegos. «Las personas que acuden a la piscina con frecuencia tienen un 50 % más de riesgo de sufrir una infección causada por bacterias y hongos», explican los expertos de la farmacia 'online' DosFarma. ¿Todavía no te has desembarazado de estas infecciones?

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Cistitis

Para algunas mujeres (de todas las edades, pero sobre todo jóvenes y niñas) representa un auténtico calvario, porque suele repetirse mucho, especialmente si no se cura bien. Y, ojo, que los hombres también la sufren (bien es cierto que con menos frecuencia), aunque algunos se sorprenden cuando les diagnostican una cistitis porque creen que para ello hay que tener vagina. Pero no, es una infección del tracto urinario –y, por tanto, unisex– que produce ganas constantes de orinar y dolor al hacerlo.

El microorganismo que más suele provocarla es la Escherichia coli (responsable del 75 % de los casos en España) y el verano es su época dorada: cambios bruscos de temperatura, bajos niveles de hidratación, mucho tiempo con el bañador mojado..., ¡el caldo de cultivo ideal! «Si no la hemos tratado con el antibiótico adecuado para la cepa que la ha causado, es muy común que suframos recidivas (reactivaciones). Pero en el 80% de los casos que se repiten son reinfecciones, es decir, que los ha causado una cepa distinta o una bacteria diferente. Por eso es importante saber qué la ha provocado exactamente: solo así se puede poner el antibiótico adecuado», indica Magdalena Múgica, especialista en Medicina General del Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ).

Si no se trata bien: «Como todas las infecciones mal tratadas, puede irse a otras partes del cuerpo.En este caso, las complicaciones pueden afectar al riñón», advierte. O podrían generarse infecciones urinarias recurrentes (IUR), lo que implica sufrir de dos a tres episodios por año.

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Candidiasis

Esta infección producida por hongos vaginales, que causa dolor e inflamación, es mucho más común de lo que pensamos: tres de cada cada cuatro mujeres la han sufrido en algún momento de su vida. «En verano es más habitual porque pasamos demasiado tiempo con el bañador mojado», indican los expertos en farmacia.

Si no se trata bien: Puede estar años en nuestro organismo y tener consecuencias serias, como problemas de infertilidad y, en personas vulnerables, infecciones generalizadadas.

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Pie de atleta

Es la infección por hongos más frecuente, causada principalmente por el Trichophyton, y afecta sobre todo a la piel de entre los dedos, donde más se acumula la humedad. «Es la llamada tiña de los pies.Si en verano hemos andado por zonas comunes sin chanclas o hemos llevado calzado poco transpirable..., podemos tenerla. Un buen consejo es usar antifúngicos de modo preventivo», indica Mújica. Si llevamos días notando picor, enrojecimiento, grietas en la piel y sudor excesivo o incluso ampollas o piel escamosa..., ¡de cabeza al médico!

Si no se trata bien: En unas semanas puede derivar en una onicomicosis, una infección de hongos que afecta a las uñas y que les cambia el color o la forma.

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Conjuntivitis

Esta infección, producida por una bacteria o un virus, es muy contagiosa. «Si nos tocamos los ojos con las manos al salir de la piscina, podemos transmitir los patógenos del agua directamente al ojo», advierten los farmacéuticos. «Aunque sus síntomas (ojo rojo, escozor y picazón, lagrimeo) también se pueden deber a una irritación debida a cloro», apunta Mújica.

Si no se trata bien: Si tienes una infección y no tomas medidas, puede derivar en úlceras, dolor severo o problemas de visión.

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Otitis externa

Es bastante común en verano, debido a la humedad y al agua, que entra en el oído, lo irrita y deja patógenos dentro del conducto auditivo. La llaman otitis del nadador y produce dolor e inflamación, incluso secreciones de líquido de color claro.

Si no se trata bien: El dolor aumentará, las secreciones serán más espesas y amarillentas y el canal auditivo puede llegar a bloquearse, lo que afectará temporalmente a la audición. «O también puede extenderse a los tejidos blandos o al hueso», señala Mújica. En los casos más graves, incluso llega a afectar a nervios cerebrales o al mismo cerebro.